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Difalia: la condición que hace a los hombres nacer con dos penes

Salud

Por: pijamasurf - 12/18/2012

La difalia es una extraña malformación congénita que hace a un hombre nacer con dos penes, en algunos casos ambos totalmente funcionales.

De todas las malformaciones congénitas que puede sufrir un ser humano, pocas tan singulares como la difalia, una condición que hace a los hombres nacer con dos penes.

En efecto: desde 1609, año en que se documentó el primer caso de difalia, ha habido en varios países del mundo personas que, al nacer, presentan no uno, sino dos miembros viriles, casi siempre idénticos entre sí, simétricos, una suerte de Jano exclusivamente genital con sus caras mirando a ambos lados del pubis, aunque también hay casos en los que un pene es más pequeño que otro. Asimismo, en casi todos los casos ambos apéndices son totalmente funcionales, al menos para orinar, lo cual puede hacerse por los dos al mismo tiempo o por separado.

La difalia afecta las funciones reproductivas, dado que este sistema sufre un reacomodo de sus componentes, además de generar problemas renales y espinales, pero salvo por esto, la salud de los niños que nacen con ella es buena en términos generales.

A pesar de que desde el siglo XVII se ha registrado solo un centenar de casos de difalia, los médicos conocen bien sus causas. Esta malformación se origina entre los días 24 y 25 de la gestación, cuando el tracto que forma los órganos urogenitales se separan tanto de la genitalia como del recto, ambos todavía sin diferenciar. Si el feto se ve sometido a condiciones de estrés durante estos días, las células involucradas en el proceso pueden incurrir en una duplicación errónea que lleva al efecto descrito.

La difalia es sumamente rara y, al menos en Estados Unidos, se estima que solo 1 hombre en medio millón la padece.

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Personas homosexuales viven con menos estrés que los heterosexuales

Salud

Por: pijamasurf - 12/18/2012

Estudio realizado en Canadá muestra que las personas homosexuales y bisexuales viven con menos síntomas de estrés, depresión y ansiedad que los heterosexuales, un fenómeno en el que al parecer se combinan factores psicológicos y sociales.

Algunos de los valores que más se privilegian en nuestra época es la autenticidad, la sinceridad, la congruencia, todos ellos afines entre sí y que, cuando surgen de la propia persona, cuando el individuo los adopta como parámetros que orientan su actuar, entonces estos se reflejan en lo que piensa, dice y hace, otorgando a sus acciones en el mundo un sello inconfundible.

Pero más allá de estas elucubraciones, hay por lo menos una situación en que esto trasciende la retórica y encuentra manifestación palpable en la vida diaria: ese momento en que una persona homosexual decide dar a conocer públicamente su orientación, especialmente entre aquellas personas que por prejuicios de tipo social mantienen un tipo de animadversión hacia dicha conducta. Quienes, pese a todo, deciden vivir abiertamente su elección sexual, viven menos estresados, según un estudio reciente realizado en el Centro de Estudios sobre Estrés Humano, ubicado en Canadá.

En colaboración con otros colegas, Sonia Lupien, directora de la susodicha institución, dio a 87 voluntarios un cuestionario cuyas respuestas evidenciarían su situación anímica en relación con estados emocionales como la depresión, la ansiedad y la angustia. De los participantes, 46 personas eran lesbianas, gays o bisexuales y 41 heterosexuales. Asimismo, todos ofrecieron muestras de sangre, orina y saliva en distintos momentos durante 48 horas, en las cuales se midieron los niveles de cortisol, insulina, adrenalina y otros bioindicadores relacionados con el bienestar corporal.

Según los resultados, en general las personas homosexuales y bisexuales mostraron menos síntomas de depresión que las heterosexuales, así como menores niveles matutinos de cortisol, sustancia que produce nuestro organismo cuando se encuentra tenso.

Sin embargo, si se introduce la variable del género, las cosas cambian un poco, al menos para las mujeres, pues las lesbianas y bisexuales sufren de síntomas mucho más marcados de depresión y ansiedad que las heterosexuales. No así en el caso de los hombres, entre quienes los homosexuales parecen vivir menos estresados que su contraparte.

Como explicación a este fenómeno otro investigador, Robert-Paul Juster, piensa que, en el género masculino, esto pueda deberse a la tendencia conductual de los hombres gay de enfocarse en la delgadez y la musculatura de sus cuerpos, esto es, en mantener una dieta saludable y ejercitarse físicamente, pero igualmente Juster habla de las consecuencias de salud que genera la “intolerancia social” para con los homosexuales, en especial en medio de un proceso personal de autoaceptación.

Cabe mencionar que, en el caso del estudio realizado por Lupien, los investigadores son claros en la limitación de sus resultados a la muestra de individuos tomada en Montreal.

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