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Johanna Watkins padece un síndrome que le produce alergia a numerosas cosas, incluyendo su cónyuge

Aunque pueda sonar como una analogía de una condición que muchas mujeres y hombres experimentan frente a sus parejas alrededor del mundo, en el caso de Johanna Watkins es literal. Esta mujer de Minnesota tiene un extraño síndrome de activación celular, el cual provoca que su cuerpo reaccione negativamente al contacto con numerosas cosas, incluyendo su esposo. 

El espectro de reacciones alérgicas que Watkins experimenta es bastante amplio, desde irritación en la piel y dolores en los huesos hasta desvanecerse o entrar en estado de shock. Curiosamente no es alérgica al contacto con su hermano y hermana pero, lamentablemente, la interacción con su cónyuge le implica múltiples malestares. 

Scott y yo tratamos de mirar juntos un programa. No podemos estar en la misma habitación porque soy alérgica a él, pero él se pone tres pisos abajo de mí, en un cuarto con su laptop y yo en la mía, y miramos el mismo show al mismo tiempo y mientras nos tentamos sobre lo que estamos viendo.    

Hasta ahora ninguno de los tratamientos explorados por los médicos ha arrojado resultados satisfactorios para contrarrestar la trágica condición de Johanna. El Mast Cell Activation Syndrome que padece esta mujer de 29 años provoca que las células del cuerpo que están programadas para protegernos contra las amenazas del ambiente comiencen a atacar al propio organismo.

Amigos de verdad, ahorros, tranquilidad de vida: consecuencias de 2 años sin beber alcohol ni café

Salud

Por: pijamasurf - 01/22/2017

Tobias van Schneider decidió dejar el alcohol y mantuvo su voluntad a lo largo de los últimos 2 años, con efectos imprevistos sobre su vida

De una u otra forma, todos sabemos qué significa estar bien. Cada cual a su propia manera, eso es cierto, pues mientras que para unos puede significar ejercitarse y comer bien, otros quizá encuentren bienestar en la posibilidad de viajar, proveer satisfacción a otros y quizá incluso hay quienes creen encontrarlo en las posesiones materiales.

Con todo, en ese espectro tan amplio es posible hallar algunas constantes o, mejor dicho, una sola sin la cual es imposible disfrutar lo que sea que soñemos, deseemos o tengamos: la salud, una condición que sin duda es necesario entender de forma amplia y, más importante aún, liberada de las imposiciones sociales con que a veces la concebimos. La salud involucra al cuerpo y la mente, pero también nuestros hábitos cotidianos, las decisiones que tomamos con respecto a nuestra vida, la toma de conciencia de aquello que –a veces sin darnos cuenta– dirige lo que hacemos, y más.

En este sentido, ahora reseñamos el caso de Tobias van Schneider, un hombre que eliminó dos bebidas de su dieta diaria durante 2 años, las dos sumamente comunes en la vida de prácticamente todo el mundo: el alcohol y el café. A grandes rasgos, su experiencia se resume en estos cuatro descubrimientos que enlistamos a continuación.

 

Ahorro de dinero

Todos sabemos que beber alcohol cuesta, a veces incluso más de lo que quisiéramos. En términos estrictamente monetarios, el alcohol es una bebida un poco más cara que otras y que además casi siempre tiene acompañantes: mezcladores, cigarros, botanas, cenas, personas con quienes se bebe, etc. Al dejar de beber alcohol, Van Schneider ahorró un promedio de mil dólares por mes.

 

Ahorro de situaciones sociales innecesarias

¿Cuántas de tus relaciones están basadas en salir a beber? ¿Cuánto de tu tiempo lo has dedicado a una fiesta en la que quizá ya no querías estar pero te quedaste sólo por seguir bebiendo? Dejar de beber también llevó a Van Schneider a respuestas interesantes respecto a estas preguntas.

 

Mejora de la calidad de sueño

Tanto el café como el alcohol alteran nuestra calidad de sueño. El alcohol quizá ayude a dormir a algunos, pero no de la mejor manera. Y esto es un efecto puramente fisiológico que se agudiza con la edad.

 

Menos pánico, menos estrés

Este punto Van Schneider lo limita al consumo de café. En su caso, la cafeína le altera los nervios, pero también reconoce que esto no le pasa a todas las personas. De cualquier modo, es sabido que muchas de las situaciones que involucran alcohol también pueden tener como consecuencia tensión, incomodidad, angustia. Hay personas que han encontrado en el alcohol la única forma de manifestar algo que en su vida en sobriedad ocultan, lo cual tampoco es la forma más saludable de hacerlo emerger.

 

El testimonio de Van Schneider es más bien sencillo y, podríamos decir, pragmático, pero entre líneas es posible ver cómo, social y subjetivamente, el alcohol puede convertirse en el sucedáneo de aquello que de verdad queremos hacer pero sentimos que no podemos: ahorrar dinero, estar con alguien cuya compañía disfrutamos auténticamente, tener salud, vivir con tranquilidad. En pocas palabras, llevar la vida propia a un punto y estado que nos satisfagan plenamente. Y quizá no baste con dejar el alcohol o quizá esta no sea la solución para todos pero, indudablemente, es importante reflexionar sobre las decisiones que tomamos todos los días y que nos alejan o nos acercan a esa plenitud.