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El sorprendente caso del primer hombre que da a luz a unas gemelas

Salud

Por: pijamasurf - 03/09/2015

A pesar de su condición, Haynes desafió a la genética gracias a una terapia hormonal tras años de tratamientos de fertilización in vitro

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En los últimos años se ha demostrado que la expresión de los genes puede modificarse a través de variables ambientales, actitudinales y conductuales. Este fenómeno permite desarrollar alternativas saludables para enfermedades orgánicas, las cuales se encuentran todavía sin una cura inmediata o directa. 

Un ejemplo de estas epimutaciones es el sorprendente caso de Hayley Haynes, quien dio a luz a unas gemelas sin tener un útero. Ella, de 28 años, creció aparentemente con el cuerpo de una mujer; sin embargo, nació genéticamente con el cromosoma XY (el del hombre). Y en consecuencia sufre del Síndrome de insensibilidad a los andrógenos (hormonas sexuales masculinas que corresponden a la testosterona y las cuales son necesarias para estimular el desarrollo de los caracteres sexuales). 

Este síndrome afecta a una de cada 2 mil personas y se caracteriza por la resistencia de los tejidos diana en la acción de las hormonas masculinas. Es decir que esta condición impide el desarrollo de los genitales (internos y externos) en individuos cromosómicamente varones. 

A pesar de su condición, Haynes desafió a la genética gracias a una terapia hormonal tras años de tratamientos de fertilización in vitro. Ella (o él) comentó en Telegraph que cuando le dijeron que no tenía útero se sintió mitad mujer y eso le provocó… Vergüenza: “¿Cómo le iba a decir a un chico que era genéticamente hombre cuando empiece a salir con él?”. 

La lucha entre su sexo y su identidad de género la llevó a buscar su verdadero deseo: el ser madre. Así que investigó opciones viables para lograrlo. 

La primera esperanza fue en 2007, cuando encontraron un útero diminuto olvidado en escaneos pasados. Era demasiado pequeño para procrear. No obstante, con un tratamiento de progesterona y estrógeno crecería lo suficiente en un ambiente óptimo (y se podría prevenir la osteoporosis). Eventualmente, cuando el útero tuvo un tamaño considerable, ya estaba lista para el tratamiento de fertilización in vitro: “Al principio descubrí que no podía tener niños, luego me dijeron que sí podía. Eventualmente sólo se negaron a ayudarnos cuando el servicio es gratuito por ley”. Al final, tuvieron que pagar 10,500 libras para el tratamiento en Chipre. 

Haynes explica que sólo tenían una oportunidad ya que no podían costear el tratamiento otra vez. Con 13 huevecillos implantados, sólo dos resultaron viables. Una vez implantados, era cuestión de esperar… 9 meses después nacieron Avery, de 2.353gk y Darcey, de 1.984kg. 

Este evento no sólo reta a la naturaleza, sino también a una cultura bigénero que ignora las necesidades afectivas de seres que van más allá del simple ser hombre y mujer. 

 

Así es como reaccionaría un hombre si se sometiera a los dolores de un parto (VIDEO)

Salud

Por: pijamasurf - 03/09/2015

Cuatro voluntarios se someten a una simulación de los dolores que experimenta una mujer durante el parto y este fue el resultado

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Aunque en esencia es un acto cuasi milagroso y maravilloso, el parto se caracteriza también por inducir uno de los mayores dolores físicos que puede experimentar el ser humano. En este sentido las mujeres, las madres, merecerían un reconocimiento infinito: no sólo protagonizan el acto esencial de vida al dar a luz, sino que también se visten de guerreras al momento de atravesar las sensaciones físicas que esto conlleva. 

En plan especulativo, tal vez si los hombres lograran acceder a esta vivencia, la empatía y admiración por las mujeres sería mucho mayor. Y no sabemos si motivados por una reflexión similar o simplemente buscando recolectar la atención de los usuarios y muchos clicks, el equipo "Try Guys" de Buzzfeed se propuso tener la experiencia mediante una simulación de los dolores que implica el parto. Para simular las sensaciones les fueron adheridos varios electrodos en distintas partes del cuerpo. 

Obviamente esta simulación es tan sólo un acercamiento a la vivencia real; por ejemplo, los participantes podían darse el lujo de pedir a los doctores que pararán el estímulo cuando el dolor experimentado era ya demasiado –algo a lo que ninguna mamá tiene acceso.