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Ahora ya puedes imprimir juguetes sexuales personalizados con una impresora 3D

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/03/2012

Una nueva era se avecina en el mundo de los juguetes sexuales con la tecnología de la impresión en 3D: juegos de genitalia de todos tamaños, colores y formas según las necesidades específicas de cada consumidor

El mundo de los juguetes sexuales se acaba de poner mucho más interesante. Las preferencias en cuanto al sexo --tamaño, movimiento, forma y hasta color-- son tan variadas casi como personas (cada mente-cuerpo es un universo de erotismo único), por lo que encontrar un juguete sexual ideal debe de ser difícil --aunque el mercado es vasto siempre existen detalles insatisfactorios. 

Algunas compañías han aprovechado el reciente boom de las impresoras en 3D --capaces de imprimir a bajo costo y a alta velocidad casi cualquier cosa en materiales como el plástico-- para ofrecer jueguetes sexuales, especialmente dildos o consoladores preconfigurados de todas formas y tamaños. Incluso existe la oferta de imprimir una réplica de tu propia genitala --para aquellas parejas apegadas que viajan mucho o para aquellos narcisistas que en el fondo lo que quieren es copular con ellos mismos.

La empresa Makerlove ofrece diseños gratuitos de juguetes sexuales que pueden ser descargados y enviados a un impresor de 3D para gratificación sobre demanda. Esta empresa es la creadora del extraño juguete  Freaky Freud, para aquella chicas que les gustan los hombres inteligentes.

Por otro lado está el New York Toy Collective,  para la clase alta de ludoerotómanos, este servicio provee un mosaico amplio de posibilidades --diseños que usan una impresora MakerBot y pueden ser alterados según las inigualables necesidades del individuo. Los clientes pueden pedir cambios de dimensión, color o incluso de sensación estética, algo bastante refinado. Esta empresa también ofrece réplicas genitales de silicón en un proceso que incluye un escaneo del propio paquete. 

Por el momento algunos juguetes no logran tener la definición deseada o la textura lisa o rugosa perfecta, pero la tecnología de impresión en 3D avanza a pasos agigantados. Por el momento ya existe la opción de imprimir una pistola o un pene.

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¿Es absurda la guerra que realiza Adbusters contra el sistema de consumo global? ¿Se trata de una forma que tiene el mismo sistema para poder perpetuarse sin mayores sobresaltos? ¿O es un genuino esfuerzo que debería encontrar réplicas y variaciones?

Para muchas personas resulta evidente que el consumismo presenta, como estilo de vida, un riesgo a la salud del planeta y el individuo. Pese a esto, son pocos los grupos que se han logrado organizar para oponerse a las grandes corporaciones y transmitir una ideología alternativa. Uno de los más reconocidos es sin duda Adbusters, la revista dedicada a a hacer parodias del mundo de la publicidad y las corporaciones con un mensaje crítico.

El líder de esta organización sin fin de lucro es Kalle Lasne, nacido en Estonia pero encuartelado en Vancouver, ciudad caracterizada por su liberalidad y desde done se lanza la provocación global --como la de su más reciente manifiesto: "Buy Nothing Christmas" (No compre nada en Navidad).

Lasn mantiene que el estilo de vida que promueve la publicidad es insostenible: "Mientras nuestro planeta se calienta más, mientras los animales se extinguen, mientras los humanos se enferman, mientras las economías son rescatadas y nuestros políticos se vuelven cada vez más siniestros", los estadounideneses se mantienen comprando como si nada, y aunque este exceso de consumo destruye al planeta, ir de compras es "nuestro solaz, nuestro sedativo: el consumismo es el opio de las masas".

Lasn utiliza términos un tanto apocalípticos para describir lo que sucede. En entrevista con el New York Times amenaza que de "no romper con este hábito" entraremos en una "nueva edad oscura". Y señala que aunque venga como un shock, es necesario "cambiar de paradigma".

Como sucede con los grandes bancos que cometen arteras irregularidades pero tienen demasiado peso en la economía para ser procesados jurídicamente, la cadena de consumo es demasiado importante para la economía para que una amenaza seria sea tolerada, algo que hace pensar que Adbusters poco efecto real tiene. El gasto realizado por consumidores significa el 70% del producto interno bruto de Estados Unidos ; un cambio abrupto en los hábitos de consumo alteraría de sobremanera la economía, algo que resulta muy ineteresante pero más lejano aún. 

Según el analista Marashal Cohen, del grupo NPD: "He visto que las personas o son compradores o no. Los compradores siguen comprando". Cohen no nota ninguna tendencia significativa hacia una postura anti-consumo.

En más de dos décadas promoviendo memes en contra de las corporaciones, la campaña más exitos lanzada por Lasne, sin duda fue Occupy Wall Street, la cual acuñó y convocó desde su revista, aunque ciertamente tomó su propia inercia y se convirtió en algo que supera a cualquier individuo. Para muchas personas Occupy Wall Steet es uno de los movimientos de protesta más interesantes de los últimos años y, sin embargo, también se puede argumentar que no son muchos los cambios significativos que ha podido lograr.

Lasne sin duda es una figura polémica. Para algunos un genio por haber "hackeado" la propia dinámica de comunicación de grandes marcas como Absolut o Camel para usarlas en su contra. (En un video un joven ve televisión en un sofá. Una voz grave dice "Tu sala de estancia es la fábrica. El producto que se está fabricando eres tú". La cámara gira al cuello del joven revelando un código de barras. Esta es la tónica de la comunicación de Adbusters, como la de Greenpeace, bastante directa, a veces burda, pero bastante contundente). Para otros Lasne es solamente un "tonto útil" dentro del mismo sistema; y para otros más un antisemita (al parecer por su critica del estado de Israel y por supuextamente promover teorías de la conspiración).

Como revela el New York Times pese a sus críticas, Lasne no lleva a cabo una vida sustentable; tiene un auto que consume mucha gasolina, compar regalos de Navidad a su familia --aunque no tiene un iPhone, solamente un teléfono ceular  de generaciones pasadas.

Según Joseph Heath y Andrew Potter, autores del libro "Nations of Rebels", Adbusters crea un mensaje confuso cuando pide que no compren cosas de marca pero pidiendo que compre productos de su propia marca. "Es obvio para todos que la rebelión cultural, del tipo ejemplificado por Adbusters, no es una amenaza al sistema".

Una postura más moderada es la tomada por el profesor Haiven de la Universidad de Nueva York, quien aunque crítica a Adbusters, se alegra de que existan. "Creo que la respuesta no es que deberían de estar haciendo las cosas de manera distinta sino que deberían de haber más alternativas allá fuera. No hay nada igual a a Adbusters".

[NY Times]