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Polémica en China por el uso de niñas en bikini para promocionar automóviles

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/23/2012

Festival automovilístico en China causa polémica por el uso de niñas en bikini en la misma actitud de las modelos que promocionan las novedades de la industria.

La sobresexualización de la niñez, especialmente de las niñas, es uno de los problemas contemporáneos más polémicos, en cierta medida porque confronta dos ideas netamente opuestas entre sí: la inocencia que usualmente se asocia con la infancia y, por otro lado, el sexo como una realidad accesible solo para quienes tienen plena conciencia de lo que representa. Igualmente vale la pena tener en consideración crímenes como la pedofilia, que en décadas recientes ha sido más recurrente que quizá en ninguna otra época de la humanidad.

En este contexto es posible entender el escándalo desatado en China a raíz de una exposición de automóviles, el “Chutian Auto Culture Festival”, en el que, según el hábito de este tipo de eventos, bellas mujeres en poca ropa acompañan la presentación de las novedades de la industria, solo que en este caso una de dichas modelos fue nada menos que niñas, también en bikini, que aparecieron al lado de algunos automóviles.

Las críticas se lanzaron sobre todo por medio de Weibo, una red social China de microblogging (similar a Twitter) por donde comenzaron a circular lo mismo las imágenes que los comentarios en contra de los organizadores de la feria.

"La moral de hace 30 años ha desaparecido, ¿no es este el resultado cuando el dinero es el rey?", escribió un usuario de Weibo, según reseña el diario español El Mundo.

El director del Chutian Auto Culture Festival, por su parte, se defendió diciendo que, actualmente, la imagen de niñas y niños en trajes de baños es algo común, al grado de incluso hay concursos al respecto.

También en Pijama Surf: Modelo “sexy” de 10 años genera debate en torno a la sobresexualización de las niñas.

[El Mundo]

¿Las supermodelos merecen más derechos laborales?

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/23/2012

¿El despiadado mundo del modelaje podría humanizarse si las mujeres que lo habitan recibieran los mismos derechos que cualquier trabajador?

Como sabemos, el mundo del modelaje se caracteriza por su crueldad para con las mujeres que lo habitan, el trato despiadado que parece filtro único y condición necesaria en un contexto de intensa competencia. Además, si tenemos en cuenta que muchas de las que se enlistan en las filas de las supermodelos lo hacen a edades más o menos tempranas —entre los 13 y los 14 años— esta agresividad hacia las mentes y los cuerpos femeninos se vuelve todavía más preocupante.

En esta profesión las historias de abuso sexual y drogadicción son comunes: lo primero como la aduana que se paga para salir adelante y lo segundo como la vía que se elige para sobrellevar el destino elegido.

Hace unos días Sara Ziff, modelo ella misma y también directora de cine, publicó en la BBC un interesante análisis sobre la vida de las supermodelos, la cual registró en el documental Picture Me (2010) que tardó 5 años en filmar, con la intención de dar voz a las mujeres que la industria usualmente mantiene silenciadas.

Ziff remarca especialmente el hecho de que el mundo del modelaje se ha apoya en lo que duda en denominar la fuerza laboral infantil, obsesionado como está por el patrón corporal adolescente, la “extrema juventud” que se valora como casi ninguna otra característica.

Para la modelo, este es un ideal un tanto perverso que parece privilegiar conceptos como la inexperiencia y la vulnerabilidad: un “síndrome de Peter Pan” en la moda que impone dietas severa a quienes comienzan a mostrar los signos propios del desarrollo corporal.

Ese es el ambiente usual en donde las historias trágicas se multiplican diariamente, tanto como nuevas niñas y jóvenes se unan al medio, quizá no del todo conscientes de que con su decisión contribuyen a reproducir y perpetuar estos mecanismos de humillación que lo mismo ejercen los agentes que los fotógrafos o las propias modelos de mayor edad, con cierta complacencia tácita por parte del resto de la sociedad, que se ha acostumbrado un poco a reducir a objetos a estas mujeres.

[…] corregir estos abusos comienza con ver a las modelos a través de un lente distinto: no como imágenes deshumanizadas, sino como seres humanos que merecen los mismos derechos y protecciones que todos los trabajadores.

[BBC]