*

X

Es oficial: Apple no podrá usar el nombre iPhone en México

Por: pijamasurf - 11/03/2012

En lo que sin duda son malas noticias para el fantasma de Steve Jobs, un juez prohibió a Apple utilizar el nombre iPhone para comercializar su teléfono móvil en México.

Malas noticias para la manzanita hiper-cool. Recientemente un tribunal mexicano advirtió a Apple que no podrá utilizar el nombre de iPhone para comercializar este producto dentro del mercado de este país. Lo anterior se debe a que en 2003, cuatro años antes de que se lanzará el primer modelo del ahora más popular móvil, la empresa iFone registró este nombre comercialmente. Y con la llegada del iPhone, la compañía mexicana se quejó ante las autoridades –aunque, paradójicamente, Apple la demandó en 2009 para disputar el nombre–.

Al parecer la fortuna, y la justicia, han sonreído a David y no a Goliat, ya que ahora no solo está prohibido el uso del término iPhone, sino que iFone SA de CV ahora ha contrademandado a Apple, exigiendo el 40% de las ganancias obtenidas por la venta de este producto desde que irrumpió en el mercado mexicano. Y ante este incomodo obstáculo será interesante observar como los marketing wizards de la marca más valiosa del planeta resuelven el tema. Mientras tanto, podemos casi asegurar que el fantasma de Steve Jobs debe estar pasándola mal, ya que este asunto atenta directamente contra la perfección sincrónica, en cuanto a branding, que persiguió a lo largo de su vida.   

¿Por qué hombres y mujeres experimentan de maneras tan distintas el orgasmo?

Por: pijamasurf - 11/03/2012

Investigaciones recientes buscan las razones por las cuales hombres y mujeres experimentan de manera tan distinta el orgasmo, a pesar de que, en esencia, sus reacciones fisiológicas y cerebrales son las mismas.

Aunque biológicamente somos una misma especie y, estructuralmente, nuestra anatomía y fisiología son idénticas, hombres y mujeres tenemos diferencias corporales que, entre otras consecuencias, nos hacen experimentar de manera distinta los mismos hechos y circunstancias.

Este es el caso del orgasmo. Aunque se trata de un fenómeno que comparten al menos dos personas, situadas en el mismo tiempo y lugar y, más que eso, ambas protagonistas y artífices del hecho, la experiencia tal y como sucede al interior del cerebro de cada una es notablemente diferente, reflejo también de las divergencias fisiológicas ocurridas entre hombre y mujer durante este momento (por ejemplo, la manera en que la sangre se irriga en la zona genital, o la intensidad de las contracciones pélvicas propias del clímax sexual).

A nivel cognitivo, sin embargo, como ha demostrado ampliamente la neurociencia moderna, tan importante como la fisiología es la experiencia: nuestro cerebro se moldea también con lo que vivimos diariamente y los recuerdos que reelaboramos siempre que nuestra memoria los trae de vuelta. En el orgasmo, de acuerdo con el psicólogo Alan Fogel, de la Universidad de Utah, las emociones pueden ser la clave que explique las diferentes maneras en que este se percibe entre hombres y mujeres.

Las experiencias compartidas de momentos emocionales intensos mejoran las sensaciones de nuestro cuerpo y el de nuestro acompañante. Cuando vemos a alguien llorar, sentimos tristeza por y con ellos. Cuando observamos a alguien más tener un orgasmo, sin importar su género, esto intensifica el deseo, la preparación y la experiencia de nuestros propios orgasmos. Si los orgasmos son radicalmente diferentes en machos y hembras, esto sería muy probablemente lo que pasa.

Pero más allá de la especulación, un examen directo de las reacciones que ocurren al interior de nuestra cabeza cuando se experimenta un orgasmo, siguiendo la trayectoria del flujo sanguíneo hacia distintas zonas del cerebro (en específico las investigaciones de Nan Wise y Barry Komisaruk), revela que tanto en hombres como en mujeres se observa una retroalimentación del polo frontal al lóbulo paracentral, el área que procesa las señales senso-motoras de las extremidades inferiores. Asimismo, el córtex frontal, caracterizado por sus funciones de planeación e inhibición, canaliza hacia el área que se encarga de decodificar las sensaciones. Y si bien el sentido de este último paso es un tanto confuso, Wise y Komisaruk sugieren que podría tratarse de una conexión entre la liberación de emociones, el control e incluso la generación de fantasías.

Lo sorpresivo es que esta evidencia, de la mejor que se tiene al respecto, se inclina más por las similitudes entre hombres y mujeres, por lo cual la duda persiste: ¿por qué hombres y mujeres experimentan de maneras tan distintas el orgasmo?

[Big Think]