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Compañía polaca utiliza modelos topless para vender ataúdes

Por: pijamasurf - 11/06/2012

Vida y muerte vuelven a encontrarse en la campaña publicitaria de una compañía polaca de ataúdes que vende sus productos con imágenes de atractivas modelos semidesnudas posando a horcajadas sobre los féretros.

Arquetípicamente la vida y la muerte han estado siempre vinculadas en casi todos los sistemas simbólicos y de cosmovisión, constante que ha sido aprovechada por una compañía de ataúdes con sede en Polonia para promocionar sus mercancías —innegablemente mortuorias— con la imagen de vividas mujeres posando semidesnudas.

A horcajadas sobre los féretros, las mujeres protagonizan un calendario 2013 de la empresa propiedad de Zbigniew Lindner, para quien un ataúd no es un símbolo religioso, sino un producto cualquiera, uno que bien puede publicitarse como se hace con los trajes, los cosméticos o la joyería.

La Iglesia Católica, sin embargo, con una fuerte presencia entre la población polaca, condenó la campaña, asegurando por medio de un vocero local que la muerte debe ser tratada con solemnidad y no mezclarse de ninguna manera con el sexo.

Con todo, la osada propuesta de la compañía hace ver que quizá Polonia esté atravesando por un momento de confrontación con los viejos tabúes que todavía persisten sobre sexualidad y religión.

[Reuters]

Mujer compra iPad en 200 dólares y descubre que se trataba de un espejo

Por: pijamasurf - 11/06/2012

En una estación de servicio en Texas un hombre se acercó a una mujer para venderle un iPad; iniciando en 800 dólares, el precio final fue de 200, pero al llegar a casa la desolada compradora descubrió que el supuesto dispositivo era en realidad un pedazo rectangular de espejo.

En Arlington, Texas, una mujer se encontraba cargandi combustible en una estación de servicio cuando un hombre se le acercó para venderle un iPad, la conocida y para muchos ambicionada tableta de la marca Apple.

El sujeto comenzó su oferta en 800 dólares y, en la negociación, el acuerdo finalizó en 200 dólares, un precio verdaderamente bajo para el producto en comparación con el que este tiene en locales establecidos.

La ganga, sin embargo, resultó un fraude cuando Jalonta Freeman, el nombre de la afectada, llegó a su casa y, al dárselo a su hermana —en quien pensó originalmente para regalarle el dispositivo— ambas descubrieron que se trataba únicamente de un pedazo rectangular de espejo.

“No compres nada de nadie en la calle”, dijo Freeman, desolada, a los medios locales.

[Huffington Post]