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¿Cuáles son los 5 arrepentimientos más comunes de personas próximas a morir?

Por: Javier Barros Del Villar - 02/25/2013

Imaginar de qué te arrepentirás antes de morir puede resultar bastante útil para diseñar tu futura existencia en sintonía con lo que verdaderamente anhelas para tu camino.

A pesar de los esfuerzos de la ciencia médica por prolongar la vida, y de movimientos tecno-optimistas (como el transhumanismo) que sugieren la posibilidad de acceder a la inmortalidad, parece que la única certeza que tendremos en esta vida es, y seguirá siendo durante un buen tiempo, la muerte. Reflexionar sobre esta contundente 'verdad' puede traducirse, sobre todo si somos capaces de replantear nuestra tradicional concepción del morir, en una exquisita oportunidad para aprovechar y valorar esa secuencia continua de ciclos respiratorios que coloquialmente llamamos existencia.

 Un año de vida  

Stephen Levine, poeta y popular autor de libros acerca de meditación, muerte y espiritualidad tanatológica, propone un pisco-experimento que consiste en vivir durante un año como si fuese el último de tu vida. Este épico ejercicio, que requiere de una espectacular entrega, tiene como fin, supongo, valorar cada microinstante cotidiano como si fuese este parte de un regalo divino —y creo que lo es, en especial porque no sabemos cuándo dejaremos de respirar. 

"La más profunda influencia [de esta práctica] fue un incremento en el valor. Cuando solo te resta un año de vida, el miedo te hace muy pequeño [...]. ¿Qué sucede cuando descubrimos que solo nos queda un año de vida, cuando sabemos que ya no podemos ser lastimados, que quizá moriremos? Nos sentimos seguros", dice Levine en una entrevista.

Si lo anterior no fuese suficientemente benéfico, y si superamos ese año de vida —pues nadie nos garantiza que estemos vivos siquiera para completar el ejercicio—, entonces tendremos la oportunidad de protagonizar algo así como un explosivo renacimiento que seguramente nos permitirá valorar de forma inédita nuestra existencia (similar a lo que ocurre con los procesos de iniciación en diversas tradiciones místicas).   

¿De que te arrepentirás antes de morir?

Otro ejercicio interesante, que no implica la épica entrega que requiere el experimento de Levine, consiste en dedicar unos minutos a enlistar, mental o textualmente, aquellas cosas de las cuales crees que estarías arrepintiéndote en tu lecho de muerte. Más que tratarse de una práctica dramática o de envolvernos en un sofisticado escarmiento, este listado podría desdoblarse en un mapa sobre las cosas que estás haciendo, o dejando de hacer, que no sintonizan con el diseño de vida que en el fondo deseas.

A propósito de esto, existe un libro llamado The Top Five Regrets of the Dying: los 5 arrepentimientos más comunes entre personas próximas a la muerte. Bronnie Ware es la autora, una enfermera australiana a quien le tocó asistir a decenas de personas mayores que se encontraban próximas a la muerte.

Como su nombre lo indica, este libro se enfoca en detectar los más populares arrepentimientos pre mortem —los cuales evidentemente pueden traducirse en benévolas advertencias para los que aún estamos vivos. A continuación la lista:

1. Desearía haber tenido el valor para vivir de acuerdo a mis sueños y no a las expectativas que otras personas depositaban en mí.

  • ¿Te suena familiar? Dudo que haya estadísticas al respecto, pero creo que existen buenas probabilidades de que tú que me lees y yo que escribo estemos, en mayor o menor medida, atrapados en esa red de expectativas que se generan alrededor de nuestra identidad familiar, cultural, profesional, etc.

2. Desearía no haber trabajado tanto

  • ¿Alguna vez te has puesto a ‘medir’ cuánto de tu tiempo y energía dedicas a ese modelo existencial que llamamos empleo? Quizá tengas la fortuna de que tu trabajo sea lo suficientemente estimulante y congruente con tu sentido de vida y que virtualmente se diluya la frontera entre tu vida personal y profesional. Pero además de que no muchos podrían presumir de lo anterior, de cualquier forma sería bueno repasar que porción de nuestra agenda existencial dejamos para asuntos anti-laborales.

3. Desearía tener el valor de haber expresado mis sentimientos

  • Aparentemente pocas cosas generan consecuencias tan nocivas como el dejar de expresar lo que sentimos. Y a pesar de que lograrlo no es tarea fácil en ciertos contextos personales y socioculturales (“I don't know why nobody told you, How to unfold your love”), seguramente el mejor momento para comenzar a hacerlo —en caso de que aún no te hayas estrenado—, es justo ahora. “Muchas personas suprimieron sus sentimientos para evitar conflictos con otros. Como resultado se estacionaron en una existencia mediocre y jamás fueron capaces de verdaderamente ser ellos mismos”, dice Ware al respecto.

 4. Desearía haber mantenido el contacto con mis amigos

  • Podríamos definir a los amigos como aquellas personas que elegimos voluntariamente para compartir la región más entrañable de nuestro camino.  “Con frecuencia no apreciaban los verdaderos beneficios de sus viejos amigos hasta que llegaban sus últimas semanas de vida y ya no siempre era posible dar con ellos para despedirse”.

5. Desearía haberme permitido mayor felicidad

  • Si cada quien es arquitecto de su propia vida, y de cada uno de nosotros depende la cantidad de felicidad que vertamos encima de nuestra existencia, entonces seguramente, en caso de no habernos auto-proveído con esta esencia, nos arrepentiremos de ello.

Tras leer este breve listado, con un poco de suerte lo primero que llegará a tu mente es revisar, por lo menos superficialmente, lo que estás haciendo de tu vida. Y más allá de consejos dogmáticos o fórmulas alegres, quizá sea buen momento para redefinir el criterio que hasta ahora habías utilizado al momento de tomar las decisiones más importantes en tu camino. Así que relajémonos y afinemos nuestro mapa existencial —a fin de cuentas, si estás leyendo esto, lo más probable es que sea buen momento para hacerlo. 

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Javier Barros del Villar  

La película Upside Down, dentro de toda su estereotípica narrativa, permite reflexionar sobre si el amor es una fuerza cósmica o solamente un truco de marketing que sublima el mero instinto biológico con el fin de vender chocolates, desodorantes y paradigmas existenciales

El nuevo blockbuster de ciencia ficción Upside Down plantea un mundo dividido por la gravedad, en una hiperbólica alegoría en la que una civilización vive directamente sobre la otra --en espacios invertidos. La idea representa una interesante excusa para crear una  espectacular gama de paisajes-espejo y de explorar al extremo de la literalidad aquello que divide a dos personas enamoradas, así trazando una fantasía de amor hollywoodesca.

Upside Down, parece ser una versión sci-fi de la eterna trama de Romeo y Julieta (una telenovela a lo épico) en la que Adam debe de luchar literalmente en contra de la fuerza de la gravedad para  reunirse con Eden. En la típica trama de persecusiones y una montaña rusa de emociones Adan busca manipular las leyes físicas, burlando a las autoridades, para poder superar las fuerzas que lo separan de Eden.

Uno difícilmente puede esperar que esta sea una gran película, llena de clichés y de manipulación emocional a través de una orquestación audiovisual efectista --pero esto no le quita que sea una película que pueda disfrutarse e incluso verse como una exploración metafísica de ideas, en toda su majestuosa y pueril simplicidad.

Utilizada como el punchline del teaser, Upside Down, se pregunta si el amor es más fuerte que la gravedad. Esta idea es un refrito un poco más refinado de la idea fundamental de la mayoría de las películas románticas que inseminan nuestra cultura con la idea, por demás antigua, de que el amor es una fuerza cósmica que une a las personas más allá de los obstáculos, como una especie de destino que al cumplirse da sentido a nuestra existencia. Se puede referenciar la teoría del amor de Platón en la que las almas gemelas vagan  por el mundo buscándose para concretar una especie de alquimia de los opuestos.

Por otro lado sería importante cotejar la visión de la neurobiología en la que el amor es solamente un epifenómeno del instinto sexual, que a su vez es la mejor forma que han ideado nuestros genes (la información misma) para transmitirse y perpetuarse. Esto implicaría que cualquier tipo de idealización espiritual de una pareja sería solamente una ilusión astutamente generada por nuestros genes o nuestra inmunología para que nos reproduzcamos de manera más efectiva.

Lo interesante de esta película es que se sugiere, con una cursi o poética licencia (según se vea), que el amor es una fuerza superior a la gravedad --cuando el misticismo en ocasiones  identifica al amor con esta fuerza universal. Según el biógrafo Stewart Clark, el mismo Newton descubrió la gravedad debido a que antes conoció principios de la alquimia y del espiritisimo. Es posible que la gravedad universal sea una formulación científica de la ley de la atracción que fuera enunciada por la filosofía hermética. Newton, dice Clark, utilizó el término fuerza donde antes se utilizaba el término espíritu como una influencia que se transmitía en el vacío.   

La gravedad puede concebirse como "el fenómeno natural por el cual los cuerpos físicos parecen atraerse entre sí con una fuerza proporcional a sus masas", de esta definición quizás podríamos extrapolar que el amor --al menos la versión de Hollywood y la versión mística-- es quizás una forma de gravedad espiritual, o un fenómeno de atracción psicofísica en la que los cuerpos parecen atraerse entre sí con una fuerza proporcional a su energía (o algun coeficiente de vibración). Asimismo, esa fusión ansiada por los amantes, y eternamente inalcanzable, de ser uno solo y de crear su propio mundo, acaso únicamente puede conseguirse por la acción (implosiva) de la gravedad, como ocurre con una estrella con demasiada masa que colapsa y se convierte en un agujero negro (probablemente dando lugar a un nuevo universo). Esto es mera especulación romántica y metafísica, la cual a veces llegamos a encontrar en el centro de películas que aparentemente son solamente megalomaniacas fórmulas comerciales , pero que también son poderosos símbolos del viaje humano en el cosmos.

Twitter del autor: @alepholos