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Mujer recibe factura de € 11.721.000.000.000.000 por el uso de teléfono

Por: pijamasurf - 10/16/2012

Cuando Solenne San Jose canceló el contrato de su teléfono celular, jamás imaginó cuánto tendría que pagar por su última factura.

 

Esta mujer originaria de Pessac, Francia, decidió cortar relaciones con Telecom Bouygues antes de que su plazo obligatorio se cumpliera. Esto implicaría un costo que ella estaba dispuesta a pagar, pero nunca se imaginó la cantidad que su cancelación conllevaría. Al ver su factura, el monto ascendía a € 11.721.000.000.000.000, el equivalente a un cuatrillón de dólares, cifra que se traduce en 5872 veces el PIB anual de Francia, ni siquera en toda la Unión Europea existe circulando tal cantidad de dinero.

Tras ver la estratosférica suma, la mujer se comunicó a la compañía para reclamar la irreal cantidad de dinero, pero Telecom Bouygues no se detuvo en la cobranza ni corrigió la suma. Ella continuó llamando insistentemente, pero en realidad esto solo empeoró su situación, ya que con cada llamada su factura aumentó € 12.50. Previamente a la confesión de que habían tenido errores a la hora de imprimir, la compañía telefónica ofreció atractivos planes de financiamiento para que la mujer liquidara su deuda.

Aunque el caso de Solenne San Jose solo se trate de una equivocación, existen otros en que los proveedores de comunicaciones han cobrado miles de dólares por altos consumos de sus clientes. En 2006, una compañía reclamó a un hombre malayo la cantidad de $218 trillones de dólares, que tendría que pagar en un lapso máximo de 10 días. Recientemente T-Mobile exigió a una mujer de Florida $201 mil dólares por cargos de datos y mensajes de texto que consumió durante un viaje a Canadá, aunque finalmente se redujo su saldo total a $2.500 dólares gracias a que la afectada se manifestó en una cadena de noticias.

[Time]

Muere Sylvia Kristel, la sacerdotisa del erotismo que inició a tantas generaciones en la sexualidad

Por: pijamasurf - 10/16/2012

Como una sacerdotisa del erotismo, Sylvia Kristel, en su legendario avatar de Emanuelle, guió la iniciación de varias generaciones en la sexualidad; por desgracia, la actriz murió este 18 de octubre a la edad de 60 años.

En la década de los 70, en los días posteriores al sueño de la revolución y la liberación sexual emprendidas algunos años antes, mención especial merece Emanuelle, legendario personaje al que diera vida la actriz de origen holandés Sylvia Kristel. Como si se tratase de una hierofante o una hetaira, una sacerdotisa versada en los ritos iniciáticos de un culto todavía secreto, Kristel guió a generaciones enteras en su despertar sexual. Fue gracias a la serie de películas que tenían como protagonista a dicho personaje —creado por la escritora francófona  Emmanuelle Arsan— que cientos o miles de jóvenes descubrieron el siempre arcano mundo del erotismo. Emmanuelle, por cierto, fue una de las primeras películas en exhibirse públicamente en salas de cine concurridas.

En una circunstancia biográfica que parece previsible, Kristel huyó del convento calvinista donde recibió su primera formación, dirigiéndose, todavía adolescente, a Ámsterdam, donde trabajó como secretaria y camarera antes de ser modelo, profesión esta que al final le descubriría su verdadero destino, pues luego de ganar un par de concursos televisivos de belleza, entró de lleno al mundo del cine de la mano —literalmente— del actor belga Hugo Claus, en ese entonces su novio.

Al final sería Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974) la cinta que le aseguraría su pasaje a la posteridad: la historia de una mujer tailandesa que, aburrida de su marido diplomático y de viaje por varios países de Asia, llena su tiempo con escarceos y encuentros sexuales furtivos. Pero igualmente filmó sendas adaptaciones fílmicas de Lady Chatterley's Lover (Just Jaeckin, 1981), la novela de D. H. Lawrence, y de la vida de Mata Hari, la mítica bailarina exótica que fungió como espía en la Primera guerra mundial.

Por desgracia, Kristel falleció este jueves 18 de octubre, a la edad de 60 años, como consecuencia del cáncer de garganta y pulmón que desarrolló a principios del 2000.

Aquí en una escena de Private Lessons (Alan Myerson, 1981):

 

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Con información de la BBC