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Mujer recibe factura de € 11.721.000.000.000.000 por el uso de teléfono

Por: pijamasurf - 10/16/2012

Cuando Solenne San Jose canceló el contrato de su teléfono celular, jamás imaginó cuánto tendría que pagar por su última factura.

 

Esta mujer originaria de Pessac, Francia, decidió cortar relaciones con Telecom Bouygues antes de que su plazo obligatorio se cumpliera. Esto implicaría un costo que ella estaba dispuesta a pagar, pero nunca se imaginó la cantidad que su cancelación conllevaría. Al ver su factura, el monto ascendía a € 11.721.000.000.000.000, el equivalente a un cuatrillón de dólares, cifra que se traduce en 5872 veces el PIB anual de Francia, ni siquera en toda la Unión Europea existe circulando tal cantidad de dinero.

Tras ver la estratosférica suma, la mujer se comunicó a la compañía para reclamar la irreal cantidad de dinero, pero Telecom Bouygues no se detuvo en la cobranza ni corrigió la suma. Ella continuó llamando insistentemente, pero en realidad esto solo empeoró su situación, ya que con cada llamada su factura aumentó € 12.50. Previamente a la confesión de que habían tenido errores a la hora de imprimir, la compañía telefónica ofreció atractivos planes de financiamiento para que la mujer liquidara su deuda.

Aunque el caso de Solenne San Jose solo se trate de una equivocación, existen otros en que los proveedores de comunicaciones han cobrado miles de dólares por altos consumos de sus clientes. En 2006, una compañía reclamó a un hombre malayo la cantidad de $218 trillones de dólares, que tendría que pagar en un lapso máximo de 10 días. Recientemente T-Mobile exigió a una mujer de Florida $201 mil dólares por cargos de datos y mensajes de texto que consumió durante un viaje a Canadá, aunque finalmente se redujo su saldo total a $2.500 dólares gracias a que la afectada se manifestó en una cadena de noticias.

[Time]

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Si la homosexualidad entre los seres humanos prevalece, los patos dominarán el mundo

Por: pijamasurf - 10/16/2012

Periódico neozelandés publica la estrafalaria colaboración de una joven de 14 años que previene al público lector contra la prevalencia de la homosexualidad humana, comportamiento que, asegura, llevaría a la ruina de nuestra especie y el ascenso de otras que creeríamos menores como los patos, que terminarían por dominar el mundo.

La homosexualidad es un asunto polémico, incómodo, pero falsamente. En realidad el escándalo está alimentado por factores de orden moral y religioso que históricamente han buscado imponer un control sobre el cuerpo y sus comportamientos, sobre individuos que poseen la capacidad de decisión sobre sí mismos. Por desgracia ahora y hace siglos ha habido personas que, individual o colectivamente, se creen en la obligación de dictar a otros las reglas de comportamiento que siempre deberían observarse.

En un caso curioso que, por supuesto, puede tomarse como broma, un joven de 14 años envió a un periódico neozelandés, el Northern Outlook, una carta sumamente estrafalaria en la que asegura que si la homosexualidad se vuelve una práctica común entre los seres humanos, nuestra especie estará condenada a la involución y la servidumbre para con otras que ahora se creerían menores, por ejemplo, los patos.

Si la homosexualidad se disemina, podría provocar que la evolución humana se estanque. Ello podría amenazar la posición del ser humano en la escala evolutiva y, digamos, los patos podrían dominar el mundo. Los patos siempre anidan en parejas y, si permitimos el matrimonio entre personas del mismo sexo, entonces los patos evolucionarán más que nosotros. Estaremos en peligro de ser todos iguales, con los patos más iguales que nosotros.

Desde esta posición pseudoevolutiva, Jasmin H. intenta justificar su rechazo a la homosexualidad, que supuestamente atenta contra la especie entera.

“No quiero que mis hijos compitan con patos”, agrega, en la frase que mejor delata la posibilidad de que todo esto no sea más que una acción burlona, un intento (logrado) por reducir al absurdo los argumentos contra las uniones entre personas del mismo sexo —lo cual de verdad esperamos que sea así, pues, de lo contrario, sería una pena que una mente haya alcanzado tal grado de ruina a tan temprana edad.

[io9]