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Mayan Warrior, un art car inspirado en la sabiduría astral que se une al proyecto Burning Man para romper con el continuo del tiempo-espacio y ayudarnos a quebrantar los filtros que obstaculizan nuestro camino hacia la iluminación.

“No hay pasajeros en la nave espacial de la Tierra: Todos somos tripulantes.”

Herbert Marshall Mcluhan

A pocos días de Burning Man 2012 se han develado algunos de los proyectos que formarán parte de la explosión creativa que caracteriza el evento. Las personas que son parte de esta comunidad experimental temporal generalmente emprenden el viaje a El Desierto de Black Rock con un año de anticipación, cada año en Burning Man se cierra y empieza un nuevo ciclo en el que los miembros son desafiados a la auto-dependencia extrema y a la auto-expresión radical.

El arte es una parte protagónica de esta experiencia. Cada año Larry Harvey, fundador del proyecto Burning Man, determina un tema para fomentar un vínculo común que genere un hilo conductor a la contribución de cada individuo. A cada participante le corresponde encontrar una manera de aportar y ayudar a que el tema cobre vida, ya sea a través de una instalación de arte a gran escala, un campamento temático, trajes, o por cualquier otro medio.

Este año el Art Theme de Burning Man es FERTLITY 2.0, que contempla la tendencia de que el fin último de todo sistema es el crear una vida abundante e incluyente.

Pablo Gonzáles Vargas, miembro de la comunidad de Shadyvil, uno de los campamentos temáticos más destacados de la playa, ha creado un proyecto sin antecedentes: un art car llamado MAYAN WARRIOR inspirado principalmente en la sabiduría astral y conexión cósmica que tenían nuestros ancestros.

La concepción del Mayan Warrior se alinea a las predicciones plasmadas en el calendario Maya que este año han recibido la atención del mundo entero.

Muchas personas han especulado que los mayas fueron visitados por extraterrestres y que por lo menos uno de sus dioses, Kukulkán (también conocido como Quetzalcóatl por los aztecas), pudo haber sido un visitante galáctico que vino a enseñarnos acerca de la agricultura, la medicina, la astronomía y el lenguaje universal matemático.

Hasta ahora la única manera de poder viajar al gran universo perdido, sede del gran complejo informático universal, era al despertar nuestro tercer ojo, nuestra glándula pineal. Gracias a portales como la ayahuasca, la planta madre, que permite el paso de una realidad a otra paralela, hemos logrado tocar y atravesar la puerta de una dimensión a otra y tener una mínima noción de las profundidades del universo.

Ahora el Mayan Warrior es el producto del bombardeo de símbolos místicos y psicodélicos que se encuentran en la decodificación de la geometría sagrada, la gramática visual arquetípica que engloba los patrones mediante los cuales el universo se desdobla así mismo. El Mayan Warrior será la serpiente emplumada, la nave simbólica para hacer el viaje a través del worm hole que romperá con el continuo del tiempo-espacio y nos ayudará a quebrantar los filtros que obstaculizan nuestro camino hacia la iluminación.

De la misma forma que las fluctuaciones cuánticas solo son detectadas con aparatos especiales, necesitamos de una nave sofisticada con tecnología extraterrestre para navegar una dimensión que extralimite nuestras capacidades.

El Mayan Warrior fue diseñado con todo el equipo necesario para un cosmonauta:

-Un Sound System DMV de 4 HK 400w de 12” y 4 HK 1200w de 18”
-Un Dj Booth con consola, mixer, 4 CDjs, 2 Monitores y 1 Subwoofer
-Un Generador de 16 KW Diesel
-Refrigeradores de 12 pies cúbicos
-Iluminación LED inspirada en TRON
-Psichodelic Dancing Pole
-Circuito Cerrado con 8 Surveillance Cameras y un Monitor
-Asientos para una tripulación de 30 personas
-Plataforma de Remolque para 33 bicicletas

El Line-up de artistas al día de hoy está formado por Gary & Brenda w/ Special Guests, Jamie Jones, Thugfucker & Maayan Nidam & Shaun Reeves (Family Style Jam Session), Laura Jones and Lance de Sardi, Bubu (Mi Cuate Diego) ―representando al Instituto Latinoamericano de la Sensibilidad― y Gandalla.

El Mayan Warrior documentará todo el viaje que empezó desde la Ciudad de México hace unos días para concluir en la descompresión de Burning Man. Pueden seguir toda la experiencia a través de su fanpage:

http://www.facebook.com/MayanWarriorShadivil

Aquí un 3D Tour del Mayan Warrior:

http://www.youtube.com/watch?v=IWfb8DLGkog&feature=plcp

Mayan Warrior Credits:

Concept
Pablo Gonzalez Vargas / Chris Culpo 

Executive Producer
Pablo Gonzalez Vargas

Director
Pablo Gonzalez Vargas

Architectural Design
Eduardo Manzo

Industrial Design
Daniel Coello
Moises Alvarez

Lighting Design
Pablo Gonzalez Vargas
Daniel Coello

Import/Export Logistics
Gerardo Martinez
Sarah Tedder

Builder
Billy Güijosa
Cosas Raras S.A de C.V

Engineer
Billy Güijosa

Colaborador Especial
Jim Bishop
Shadyvil

Twitter del autor: @BienMal_

La anarquía que propone Bane en la última parte de la serie filmada por Christopher Nolan en torno a Batman es perversa pero seductora: somos lo suficientemente civilizados para no necesitar más la civilización. ¿Pero esto es cierto? ¿Es real y asequible?

No pretendo ser original, audaz ni novedoso si digo que la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan puede verse también como una exploración a la idea del caos y, en particular, a sendas manifestaciones con que este se presenta en nuestro mundo.

Si esto es cierto o al menos momentáneamente aceptable, en la primera parte, Batman Begins, la variación examinada sería el caos como un elemento del mundo, inofensivo hasta que una circunstancia exterior lo saca de su latencia y su adormecimiento. Ese caos que reside en la naturaleza pero que no existe hasta que alguien lo descubre como tal, probándolo y experimentándolo en sus efectos. El caos como elemento de un mundo preadánico que solo cuando adquiere este nombre, cuando se le impone dicha denominación, hace presencia y pasa de ser una fuerza en potencia a una fuerza manifiesta.

The Dark Knight sería, obviamente, la escenificación del caos como fuerza primigenia, como elemento consustancial de la realidad sin el cual esta nunca hubiera sucedido. El caos, también, como fuerza indomable cuya negación sostenida parece ser el único fin de todo nuestro proceso civilizatorio: el ello freudiano, la pulsión de muerte, la tempestad y el terremoto, el furor, el rapto. Una fuerza imposible de detener en su voluntad ciega de arrasarlo todo ―gratuita, absurdamente― y ante la cual, sin embargo, se opone el héroe, engañado en su misión de reparar el orden cósmico quebrantado, ciego a la evidencia de que el origen mismo es una falta y una ruptura. Esta sería también la idea arquetípica del caos, que encuentra expresiones en casi cualquier mitología, cosmogonía y universo folclórico humanos ―el trickster, la Discordia (Eris), etc.

Por último, la trilogía cierra con algo que podría pensarse a partir del título del famoso grabado de Goya, «El sueño de la razón produce monstruos»: el caos que, inesperada  y paradójicamente, surge del ejercicio de la razón y los mecanismos de la lógica, de cierta modalidad especial del razonamiento (moderna, ilustrada) que en la proximidad de sus límites puede volverse contra sí misma y amenazar la supervivencia del sistema entero.

De los villanos que antagonizan en sus respectivos momentos la serie, quizá ninguno tan público, tan político, como Bane. Como si se tratase de alguno de esos legendarios oradores de la antigüedad ―un Demóstenes, un Cicerón―, Bane no pierde ocasión para pronunciar discursos y perorar, sea ante una multitud o ante un puñado de personas, conservando siempre un tono calmo pero contundente, irrebatible, recorriendo vericuetos lógicos que al menos en la primera escucha suenan impecables, sin importar que sea una perversidad lo que está defendiendo y aun lo que está haciendo con el razonamiento mismo.

A diferencia de las dos partes anteriores, donde el caos llega por medio de una droga y de la locura de un hombre, respectivamente, en The Dark Knight Rises el caos se presenta como una marea imparable, una revuelta empujada por un supuesto ideal de justicia e igualdad, de la declaración de muerte, agotamiento, obsolescencia o corrupción de esas instituciones sociales que, idealmente incorruptibles, deberían garantizar la paz social, el bien común, la convivencia pacífica y todos esos conceptos de la teoría política clásica que avalan o justifican la sujeción del hombre a las creaciones colectivas que permiten la vida en sociedad ―y quizá ese sea uno de los descubrimientos mejor logrados de la película: que incluso corruptas, dichas instituciones cumplen esa función elemental, acaso porque, como han sugerido varios pensadores en distintos momentos de la historia (entre ellos, por citar un ejemplo, Étienne de La Boétie), nuestra voluntad de obediencia es mucho más fuerte que nuestro deseo de ser libres, un recurso de supervivencia sumamente efectivo diseñado para disminuir o desaparecer el riesgo que supone ejercer la libertad.

Ese parece, en el fondo, el argumento esencial de la anarquía que Bane (y quizá no solo él) propone, contradictorio y paradójico: somos lo suficientemente civilizados como para no necesitar más de la civilización, somos los suficientemente civilizados para deshacernos de sus instituciones y sus reglas, sus códigos, sus prohibiciones. Y esto puede ser cierto. Es, también, la ensoñación utópica de la anarquía. ¿Pero es real? ¿Es asequible? ¿Algún día todos seremos lo suficientemente civilizados como para no necesitar más la correa de la civilización sobre nuestros cuellos?

Solo como curiosidad: Dictatorship of the Proletariat in Gotham City | Slavoj Žižek on ‘The Dark Knight Rises’ [traducción al español, PDF

Twitter del autor: @saturnesco