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Adolescente es condenado a contraer matrimonio con una vaca por tener sexo con ella

Por: pijamasurf - 08/01/2012

La paradisíaca isla de Bali, un adolescente de 18 años fue condenado a contraer nupcias con una vaca por haber sido sorprendido manteniendo sexo con el animal.

Era una apacible tarde en la hermosa Bali cuando Ngurah Alit tuvo la idea de experimentar sexo con una vaca, penosamente  fue cachado en el momento climático del acto. El  joven aseguró que la vaca lo había seducido, pero la excusa no fue válida para las autoridades balinesas que lo condenaron a casarse con el animal.

La ceremonia se llevaba a cabo cuando Ngurah se desplomó debido a la enorme pena que lo invadió. Para resarcir el daño, el joven simbólicamente fue ahogado en el mar como un gesto de purificación, mientras la vaca sí fue sacrificada.

La madre de Ngurah comenzó a gritar histéricamente cuando cientos de personas comenzaron a disparar su cámara a fin de obtener la mejor imagen del enlace matrimonial.  

En ocasiones, las penas dictadas por las tradiciones son más severas que aquellas erigidas por las leyes de algún gobierno, como en Sudán, donde un consejo de ancianos decidiera castigar a un hombre que tuvo sexo con una cabra, obligándole a casarse con ella. 

[Hyper vocal]

Disasterland, el arte de la decadencia de los personajes de Disney

Por: pijamasurf - 08/01/2012

Explorando el potencial oscuro de los personajes de Disney, un apetito voraz en nuestra psique, el artista mexicano Roberto Loaiza retrata en óleo episodios en los que emblemáticos personajes viven momentos de disolución característicos de la cultura pop

Seguramente porque los personajes de Dinsey son parte de nuestra mente colectiva, el arte contemporáneo en los últimos años ha jugado con extraer la sombra de estas imágenes populares para colocarlas en ambientes que resultan perturbadores, cómicos o catárticos. La pregunta que explora esta veta es fundamentalmente: ¿qué sería de estos personajes inocentes si se hubieran descarrilado o si hubieran sido víctimas del mal que habita el mundo como necesaria contraparte de una narrativa épica?

Según Jean Baudrillard el mundo de Disneylandia era presentado como una fantasía para hacernos creer que el resto del mundo era real. Esta es la esencia de la hiperrealidad: conjurar la ilusión de Disney para pensar que el resto del mundo no era ilusión, cuando ya había dejado de ser real. Disney opera un mecanismo de transferencia, lo imaginamos de tal forma que su castillo de pureza nos permite vivir dentro de la corrupción y la decadencia sin cuestionarnos la naturaleza de nuestros actos.

Hace algunos meses destacamos aquí la obra de Thomas Czarnecki, From Enchantment to Down, en la que se simulan fotográficamente los asesinatos de las princesas de Disney, ultimadas en un ambiente clásico de ultraje sexual o de asesinato serial.

Otras obras que han explorado un tema similar, la decadencia de los personajes de nuestra imaginaria colectiva infantil son los superhéroes disolutos del artista italiano Giuseppe Veneziano y las Barbies ejectuando escenas pornográfica de Mariel Clayton.

A este ensamble se añade la obra del artista mexicano Roberto Loaiza, quien ha montado en Los Angeles (a un lado del hogar del mundo de  Disney) su obra Disasterland, un tributo a la decadencia de la cultura pop. Loaiza ha vendido la mayoría de sus pinturas de óleo con escenas de Disney trastornadas, seguramente apelando a una generación que no sólo creció con Disney, también creció con el Reality TV, TMZ y los ubicuos paparazzis. No hay finales felices aquí, pero sí una posible catarsis, una conciencia humorística de nuestra propia vanidad.

Bambi, arquetipo de la inocencia, presencia un atropellado threesome entre venados.

La Ceniciente opta por utilizar el vestido de carne ensangrentada de Lady Gaga.

Las Princesas de Disney en su "girls night out" llevan protección anti-paparazzi para evitar la típica escena de exposición genital al bajar de la limusina.

 

El sueño de la Princesa es asediado por Freddy Kruger en un surrealista "crossover".

 

Alicia se convierte en Britney Spears, la novia de Estados Unidos que se volvió tóxica y famosamente se rapó su cabellera rubia en un espisodio de rebeldía ante la paradigma de belleza impuesto, alimentado por el consumo de sustancias como la metanfetamina.

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