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Si alguna vez te has preguntado qué especie del reino animal tiene el pene más raro del mundo, probablemente en la equidna encontrarás la respuesta.

Los órganos sexuales son una de las pocas partes del cuerpo animal que varían notablemente su apariencia de individuo en individuo, particularmente entre los machos de cada especie. Sea por sus magnitudes (largo, ancho, grosor), por su forma, su coloración o algunos otros rasgos exteriores, el pene puede tomar curiosas formas que, sin embargo, al final parecen no importar tanto porque se advierte que todas ellas son variaciones en torno a una misma estructura.

Pero este no es el caso del que sin duda se lleva el honroso título de ser el pene más raro del mundo. Una rarísima especie de erizo, la equidna, endémica de Oceanía, particularmente de Tasmania, Nueva Zelanda y Australia, los únicos lugares del mundo donde se encuentra. Y antes de entrar en materia vale la pena resaltar que este mamífero es, junto con el ornitorrinco, el único que pone huevos para reproducirse.

El macho de la equidna posee un apéndice sexual bastante sui generis.  Como se ve en la imagen, el usual cuerpo cilíndrico de todo pene mamífero queda coronado en su caso por una ramificación de salidas que recuerdan vagamente a las ventosas que los pulpos tienen en sus brazos. Según algunos zoólogos, esta división podría explicarse porque la hembra posee dos canales distintos de fecundación, a los cuales el macho debió evolucionar adaptándose y preparando su pene para eyacular simultáneamente en dos vías distintas, aumentando así las probabilidades de fertilización. Por otro lado, la versatilidad de este pene para producir placer de formas inusitadas, aunque no ha sido explorada, podría abrir una nueva dimensión de estimulación en diversos frentes.

[Huffington Post]

When You´re Strange (2009), el gran documental sobre los Doors narrado por Johnny Depp

Por: pijamasurf - 07/07/2012

El documental When You´re Strange, dirigido por Tom DiCillo, es una verdadera delicatessen para cualquier seguidor de los Door.

jim morrison

Epíteto de la conciencia en rebeldía, los Doors encarnan indudablemente uno de los momentos más lúcidos de la historia del rock. Entretejiendo mitología clásica, nociones chamánicas, estremecedora poesía, y grandes dosis de whiskey y LSD –entre otras muchas sustancias que daban vida a legendarios cocteles–, Morrison, Manzarek, Krieger y Densmore, lograron inducir profundos procesos catárticos a miles de personas alrededor del mundo. De su mano nosotros, tú, y cualquiera que siga o haya seguido el legado de esta banda, aprendimos, al menos efímeramente, a desbordar nuestra identidad cultural en favor de un caos estético, de una insolencia astral que en su momento nos permitió sanamente burlarnos de lo establecido (desde gobiernos e iglesias, hasta mapas zodiacales y tabus sexuales).      

En 2009 Tom DiCillo, quien previamente había dirigido seis largometrajes luego de fotografiar otros tantos, entre ellos de Stranger Than Paradise (Jim Jarmusch 1984), estrenó su documental When You´re Strange. Con una duración de 86 minutos y narrado por Johnny Depp, esta obra fue calificada por Robbie Krieger como el trabajo cinematográfico que muestra, con mayor fidelidad, la verdadera personalidad del genialmente conflictivo Morrison, y de la banda en general –por encima de la popular versión que realizó Oliver Stone en 1991. 

Sin duda la mayor virtud de When You´re Strange radica no solo en la forma con que se aborda el fenómeno doorsiano, sino en su notable labor de edición que permitió aprovechar al máximo material original al cual DiCillo tuvo acceso –entre el cual se incluyen múltiples fragmentos de HWY: An American Pastoral, largometraje co-dirigido y protagonizado por el propio Morrison durante el verano de 1969 en el desierto de Mojave. Lo anterior se traduce en una secuencia de histriónicos pixeles, pigmentos eufóricos que encarnan mejor que cualquier guión ficcionado la esencia de los Doors.  

Así que si algún día tus endorfinas efervecieron hipnotizadas por Soul Kitchen, si alguna vez contemplaste a Jim Morrison como una especie de macho alfa que guiaría a una tribu psicodelicamente transgeneracional a la sabiduría del exceso, o detectaste en Ray Manzarek y su melódica discreción una ejemplar genialidad, entonces este documental será para ti no solo una gozosa experiencia, sino que difíclmente podrás olvidarla cada vez que escuches de nuevo a esta gran banda –e incluso después de que la música haya terminado.