Mucho se ha dicho en torno al proceso electoral en México, muchas discusiones, muchas posiciones encontradas. Todo esto con razón: México se encuentra en una encrucijada. Los resultados electorales del 1 de julio definirán de manera importante el futuro del país. En particular me refiero al posible retorno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder bajo un halo democrático. La pregunta que muchos nos hacemos es si la vuelta del PRI al poder significará una especie de restauración autoritaria. Yo no lo creo, pero sí creo en la posibilidad de la consolidación, como nunca, de un sistema capitalista profundamente corrupto, coptado por una élite corrompida por el dinero, falto de transparencia y rendición de cuentas, de procesos electorales dudosos. Un sistema con la capacidad política de capturar las instituciones y transformarlas para el beneficio de sus intereses. México se parecerá más a la Rusia bajo el mandato de Putin que a la Islandia que redacta una Constitución en “open source”.
El número de ejemplos que muestra que en estos 12 años de oposición el PRI no se transformó, que sigue sin ver, sin escuchar, que no dialoga y que atemoriza, son “one too many”. Las amenazas que han recibo algunos de los muchachos de la Ibero que gritaron consignas contra Enrique Peña Nieto es preocupante, como lo es también la cantidad de periodistas asesinados en estados gobernados por el PRI, solo por nombrar algunos ejemplos.
Son innumerables los casos de corrupción y autoritarismo de miembros de este partido, todos tienen nombre y apellido, y para ello no es necesario remitirnos a la historia de los Arturo Durazo Moreno, Carlos Hank González o Gustavo Díaz Ordaz, son, por el contrario, bastante recientes: Tomás Yarrington, Mario Marín, Ulises Ruiz, Fidel Herrera o Humberto Moreira, solo por nombrar los que han salido a la luz (no me puedo llegar a imaginar las riquezas de sus operadores que viven en la oscuridad). En muchos casos la relación entre miembros del Revolucionario Institucional y el crimen organizado es, creo yo, un hecho. Hoy más que nunca se aplica la máxima de uno de los líderes históricos del PRI, Gonzalo N. Santos, asesino confeso que disfrutó siempre de su libertad: “la moral es un árbol que da moras o vale para una chingada”.
Me temo que el regreso del PRI, y realmente espero estar equivocado, puede estar más cercano al “chavismo” que lo que muchos argumentan en contra de Andrés Manuel López Obrador. Una mayoría de la coalición PRI-PVEM en el Congreso, sumado al control de entre 20 y 22 de los 32 gobiernos estatales, sería francamente preocupante. Eso daría manga ancha a la construcción de un engranaje político y económico controlado por un partido profundamente corrupto bajo una política neoliberal. Similar al “chavismo” no por ser una autarquía populista, sino por lograr crear un aparato con la capacidad de ganar votos, que dizque juega a la competencia electoral pero que corrompe y amedrenta. Un andamiaje político que redefine las reglas para favorecerse, que tuerce las instituciones a su favor y que no rinde cuentas. Una especie de autoritarismo competitivo.
Todo indica que a pesar de que gran parte del electorado mexicano ve esta posibilidad con el regreso del PRI, existe, sin embargo, una alta probabilidad de que le otorgue su voto y con ello el triunfo. Sin duda el fracaso absoluto, torpe, soberbio, ineficaz de los gobiernos panistas en los últimos 12 años ha contribuido a fortalecer una especie de “Síndrome de Estocolmo” colectivo. Es decir, estar agradecidos a nuestro secuestrador por habernos “dado un cigarrito” durante nuestro cautiverio, esa simpatía por el asaltante que solo robó pero que no nos mató en el proceso. Será aceptar que “robarán” del erario público pero dejarán algo, “robarán” pero harán algo a cambio, serán eficientes y efectivos. El Estado capturado pero el Estado eficaz. Son “ladrones” y “autoritarios”, pero podremos vivir tranquilos, esa es la premisa.
La aceptación de esta situación es la trágica rendición hacia lo inevitable, la tragicomedia mexicana o la cultura política de la que tanto habló Octavio Paz. La desesperanza nos oprime. Pero también es, en lo que corresponde a las élites en el poder, muestra de su más absoluto egoísmo, ese egoísmo que vaga libremente por sus mansiones. No importa lo que “los otros se roben” en tanto “yo” pueda hacer negocio. La aceptación de la corrupción se permea al resto de la sociedad —y por qué no, si todos lo hacen.
Los eventos en la Universidad Iberoamericana y el movimiento #yosoy132, sin embargo, han abierto una nueva posibilidad. Los jóvenes en consonancia con las redes sociales dijeron un “basta” y se organizaron. Tal vez muy tarde, eso no importa. Estoy seguro que ese movimiento no quedará ahí. El movimiento mostró que la organización ciudadana a través de Internet es posible y que tiene un efecto. El movimiento es importante no solo porque ha sido promotor de las causas anti PRI, sino porque independientemente de quién salga victorioso este 1 de julio, sembró la semilla de la posibilidad en la conciencia ciudadana.
En este momento es imposible saber quién ganará la Presidencia de la República. Sabemos que existen intentos de manipulación del voto, pero en la urna las cosas pueden tomar distintos caminos. Confío en el IFE en lo que respecta al proceso electoral que este, a través de los ciudadanos, controla, pero no confío en lo que ocurre en muchos lugares del país afuera de las casilla. Pero al final de cuentas el voto será secreto y muchas cosas podrán pasar ahí.
Si llega el PRI a la Presidencia, la organización ciudadana será fundamental como mecanismo para llamar a cuentas: transparencia, justicia, educación, pobreza, más y mejor democracia. Pero ocurrirá lo mismo si llega Andrés Manuel López Obrador. Exigir cuentas, demandar una política social de izquierda, respeto a la diversidad, crecimiento económico con responsabilidad, paz y, en muchas ocasiones, hacerle ver el sinsentido de su terquedad. De llegar Josefina Vázquez Mota, exigir rectificar el rumbo, dejar la soberbia a un lado y entender la necesidad de poner fin a una absurda estrategia de seguridad que se lleva al país y sus instituciones entre las patas, el fin de la pobreza, un alto a los monopolios públicos pero también privados, una reforma laboral, sí, pero justa.
Al final de cuentas, hay mejores y peores escenarios en nuestro futuro próximo, pero hoy por hoy no sabemos cuál de ellos llegará, pero sabemos que hoy los ciudadanos comunes tenemos capacidad de organización. Por fin sabemos que no necesitas pertenecer a un partido o sindicato para organizarte, la ciudadanía sabe y puede organizarse por sí misma y podremos llamar a cuentas. Podemos ser un pesadilla si no se nos toma en cuenta. El 2 de julio comienzan tiempos de cambio y los jóvenes abrieron esa posibilidad. Llamemos a cuentas pase lo que pase, llegue quien llegue.










Se les olvidó mencionar que #yosoy132 fue creado y es mantenido por las izquierdas.
Ahhh sí, bueno saber… Yo soy apartidista al igual que todos mis colegas y somos #132!
se les olvidan los 72 años de oscurantismo con el pri, o los 12 años de panistas saqueadores? le toca a la izquierda, no hay mas.
Falso. Que la izquierda lo esté tomando a su conveniencia es otra cosa.
Tampoco podemos ponernos en contra de todos los partidos, y lo más inteligente que podemos hacer es eigir un cambio verdadero a aquél que gane la presidencia, sin importar sus colores.
Además, sin considerar eventos pasados, los campañas han sido una telenovela de dimes y diretes entre partidos, dejémos que este 1° de Julio se lleven a cabo las elecciones en paz llendo a votar y una vez nombrado el ganador formar una alianza juvenil que exija el cumplimiento de la agenda pactada.
nar-copoder, elegido por la ignorancia.
Confío en el ife. Jajaja.
Opino que nos dejemos de mamadas la libertad y el cambio solamente vienen por las malas hagamosle como Cheran Michoacan. Ese es un ejemplo a seguir, ahora ni los narcos se meten y si se meten saben a que le tiran. Es el problema nos han domesticado para actuar sumisamente, mientras los politicacas se rigen por el totalitarismo, violencia y demás comportamientos, nos hablan de paz, amor y chingaderas. LA REVOLUCION TENDRA QUE GESTARSE EN EL PUEBLO Y NI LA MORENA NI LOS DINOSAURIOS, NI EL PARTIDO CATOLICO, NI NADIE QQUE VENGA DEL MISMO CUMULO DE RATAS SERVIRAN PARA DICHO CAMBIO.
Para que haya un cambio de verdad, tienen que volar pelos
Eso ya pasó mijo, y 2 veces….. y dime que resolvió???
Vas a terminar sirviendo a los intereses de quién te venda el rifle.
Bueno, no entiendo a Juan Manuel Ortega Riquelme, de pronto me dió la impresión de que es un panista “dolido”.
Primer error: NO ERA “ALFONSO DURAZO MORENO” sino “ARTURO DURAZP MORENO”….. con esto me bastó para darme cuenta de lo pobre que es tu comentario… y creeme que no es solamente el voto contra P.R.I. sino contra el P.A.N., ya que sus estupideces han sumergido en una guerra desatada por el corrupto e ineficáz de Felipe Calderón que mantienen nexos con el narcotráfico, investiga mas Juan Manuel y sobre todo referenta a “LA COCOA”, hermana de Felipe Calderón y al parecer FUNDADORA DE LA FAMILIA MICHOACANA.
para que haya vida debe haber muerte, puede ser muerte física, o no. Ya se vera.
Es verdad, busca en youtube: Saul Alvidrez revelación: AMLO detrás de #yosoy132