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Síntomas de una época: La ilusión de la voluntad consciente

Nuestro colaborador Fausto Alzati continúa explorando los “sintomas de una época“, esta vez enfocándose en “la ilusión de la voluntad consciente“, la simulación en que está sumido nuestro albedrío y la cual nos negamos a reconocer.

Por: Fausto Alzati Fernández - 30/05/2012 a las 20:05:53


El hubiera no existe. No hay manera de saber, en retrospectiva, si pudimos tomar decisiones distintas a las que hemos tomado en nuestras vidas. Establecer si en verdad tuvimos una opción, o si estábamos ya determinados a hacer las cosas tal como las hicimos, es imposible. Para probar lo contrario, sería necesario viajar al pasado y tomar una decisión distinta a la que tomamos en dado momento. (Como en la serie Family Guy, cuando Stewie viaja en el tiempo para evitar que Kurt Cobain se mate ofreciéndole helado Hagen Das a cambio de su escopeta [temporada 10, episodio22]). Suponiendo que pudiésemos, por algún tipo de variación cuántica, modificar las reglas de viajar en el tiempo (ya que al alterar una decisión en el pasado dejaríamos de ser quienes fuimos y por ende no habríamos viajado al pasado), aún habría problemas. Aunque viajásemos al pasado, tal momento pasado sería, para nosotros, un momento posterior dentro de la secuencia de eventos en nuestra conciencia; en otras palabras: no hay manera de saber si tenemos voluntad consciente o no.

La sensación de tener una voluntad consciente es algo infranqueable. Pero es eso, una sensación, como la sensación que tenemos al ver un color o beber un refresco. En cierto sentido, la idea de una voluntad consciente, raya en lo que llamamos pensamiento mágico: pensar que tenemos más efecto sobre el mundo del que realmente tenemos. Cómo dicen por ahí: una sobre-estimación de la influencia personal. Recordemos, pues, las tres heridas al narcicismo de la humanidad: 1) Copérnico nos desmiente sobre ser el centro del universo, ya que la Tierra gira alrededor del Sol y no viceversa; 2) Darwin nos sitúa como una especie más entre tantas, en un enredado proceso evolutivo, y no como una especie divina, aparte; 3) Freud demuestra que no somos tan dueños de nuestros actos (o nuestra psique) como pensábamos, ya que nuestras motivaciones suelen ser manifestaciones inconscientes de fuerzas que nos rebasan por mucho.

La hipnosis fue un factor importante en las investigaciones de Freud. Fue uno de los métodos que lo alentaron a intuir que había procesos inconscientes movilizando la conducta. Consideremos, en este tenor, un fenómeno conocido como racionalización post-hipnótica. La racionalización se define como un mecanismo de defensa, donde se ofrecen razones convincentes pero falsas sobre una acción. La racionalización post-hipnótica, refiere a cuando un sujeto hipnotizado es sugestionado a realizar ciertos actos después del trance hipnótico. Usualmente se confiere alguna señal; por ejemplo, cuando suene una campana el sujeto se rascará las pelotas. Después, al escuchar la señal (la campana), el sujeto lleva a cabo la acción pre-establecida (se rasca la pelotas); pero cuando se le pregunta porqué lo hizo, dará una “razón”, ignorando el hecho de la sugestión post-hipnótica (me dio comezón).

En otra línea de experimentos, torno a los procesos cerebrales involucrados en la toma de una decisión, se llegó a una conclusión similar. Al utilizar scanners cerebrales, Benjamin Libet, de la UCSF, y su equipo, notaron que el impulso para llevar a cabo una acción surge, como una carga eléctrica en el cerebro unos 300 milisegundos antes de que ocurra un registro consciente de la decisión. En otras palabras, las decisiones que reconocemos a nivel consciente derivan de procesos cerebrales ya elaborados anteriormente, y no viceversa. ¿Será que luego, parecido al sujeto del experimento post-hipnótico, solo inventamos excusas?

El Dr. Daniel Wegner, profesor de psicología en la universidad de Harvard, propone algunos elementos a considerar en la construcción de lo que él llama La Ilusión de la Voluntad Consciente [The Illusion of Conscious Will, MIT, 2002]. Son tres factores centrales: Consistencia, Exclusividad y Prioridad.  La Consistencia indica que parte de esta ilusión se produce debido a que hay temas afines a la acción en el pensamiento, antes de llevarla a cabo; sumado a que el Yo –como figura gramatical- recurre en esta línea de pensamientos. Por ejemplo: vas a la tienda y compras un cigarro; antes de hacerlo en tu mente hubo pensamientos del tipo: “Se me antoja un cigarro” o “Ya no debería de fumar tanto”. Segundo, la Exclusividad, refiere a que para llegar a la ilusión de la voluntad consciente es necesario ignorar los efectos de otros factores u otras causas para la acción. En este caso: el clima, la adicción a la nicotina, una asociación de un olor con el recuerdo de alguien que conocías que fumaba, la publicidad, etc. Finalmente, Prioridad se refiere a que los pensamientos relacionados a la acción aparecen en la mente poco antes de llevar ésta a cabo. Es decir, que poco antes de ir por un cigarro a la tienda, pasa por tu mente la idea de que fumas o dejas de fumar un cigarro, haciéndote suponer que la acción deriva del pensamiento.

Lo interesante no es si tenemos o no voluntad consciente —las pruebas indican que no—, sino preguntarse ¿por qué tenemos la ilusión de ello? Es decir, ¿para qué sirve esta ilusión? ¿Sería insoportable la vida de otro modo? ¿Ayuda a nuestros procesos de aprendizaje? Poco importa que sea o no una ilusión, de todos modos es parte de nuestra vivencia; si viviésemos en un videojuego, no es tan importante si es o no un videojuego, sino de qué trata y cuáles las reglas del juego. De cualquier forma estamos dentro del juego y no fuera de él: qué más da si es una simulación. Aunque nuestra voluntad consciente sea una ilusión, no por ello dejamos, o dejaremos, de evaluar nuestras (supuestas) opciones en pos de mejores decisiones: aquellas con consecuencias medibles más favorables —ilusorias o no.

Blog del autor: Fausto Alzati Fernández / Ataraxia Múltiple

 


Comentarios

  1. agustina gallo dice:

    yeah baby

  2. David dice:

    Este es un tema apasionante. Soy defensor de la tesis de la Libertad y del Existencialismo Sartreano.

    Hay aspecto que faltan en el determinismo que me parece que hacen que caiga.

    1. Concuerdo que hay cosas que no decidimos y tenemos la ilusión de que es nuestra voluntad la que lo resulve. (pero otros casos no).

    2. Entre mayor grado de consciencia y dominio de las causas mayor grado de libertad.

    3. La realidad es un fenomeno muy relacionado con la interpretación humana. Por tanto si vemos la vida desde nuestros zapatos……asi que si tenemos la ilusión de que decidimos es porque decidimos.

    4. El caos y el orden, la indeterminabilidad a nivel molecular y el universo de posibilidades permiten el concepto de libertad

  3. synchro dice:

    Me surge una pregunta ¿por qué estoy escribiendo este comentario?…
    “qué más da si es una simulación”, me suena a conformismo… podríamos decir, que más da si estoy soñando… como ignorar que existieron aquellos hermosos compañeros de “juego” que dijeron, despierten.
    Y despertar no sería otra cosa que aprender a usar de una vez por todas nuestra neo-corteza cerebral, de modo de dejar de ser su esclavo para ser su conductor.
    Si es cierto que el pasado es una ilusión creada desde el ahora… ¿qué pasaría si firmemente nos creáramos diferentes pasados? ¿quienes seríamos? ¿qué nos definiría?…
    Lao Tsé soñó que era una mariposa y cuando despertó se preguntó… soy un hombre que soñaba ser una mariposa o soy una mariposa que sueña ser un hombre.
    La clave está en encontrar el patrón… que se repite una y otra vez y salirse de él… poner en duda la “realidad”..atender sin intervenir…
    Creo que tomar consciencia de que no se puede ser libre desde la mente racional es el gran detonante de una nueva búsqueda de la verdad.
    Una linda lectura puede ser:El Bhagavad Gita
    Salud.

  4. juanjose dice:

    pero entonces si existe la voluntad aunque es inconciente? pero realmente de ahi proviene? o existe otra voluntad? existe la voluntad?

    • Christian Bronstein dice:

      Coincido con esta idea, creo que hay una voluntad en el Ser que está detrás de todo lo que nos empuja y nos hace crecer, conduciendonos a nuestro propia realización (lo que Jung llamaba la individuación). Reconocer que esa voluntad en última instancia no nos pertence sino que es ella quien nos confiere nuestra consciencia es ir más allá del ego ilusorio y fluir en consonancia con el Ser.

    • synchro dice:

      podría primero preguntarse ¿qué es ser consciente?, ¿a qué se le llama consciencia?
      De seguro, si no hay consciencia no hay libertad, aunque lo que se haga cuente con la voluntad de quien ejecuta la acción.
      Alguien dijo, “en mi indefensión radica mi seguridad”. Esto es, un acto sin justificativo, sin explicación racional, es un acto libre de nosotros mismos (uno no se auto-define como autor).
      Uno puede engañarse tantísimas veces encontrando motivos a sus actos… pero eso es una total pérdida de tiempo además por el simple hecho de no reconocer cuanta es nuestra ignorancia… Just do it…
      Impulso, espontaneidad, inocencia, alegría… son sinónimos de libertad según yo creo.
      Salud.

  5. t dice:

    la inexsistencia del libre albedrío es solo una HIPOTESIS, hipótesis de la antigua ciencia materialista la cual está demostrado que es errónea en cuanto a lo fundamental

    • synchro dice:

      las teorías antiguas contrapuestas podrían ser, la existencia del libre albedrío y el carácter volitivo del ser…
      Una dice que somos libres y la otra que la voluntad domina desde el inconsciente buscando la evolución, más allá de nuestra idea de vida.
      En lo personal creo que el libre albedrío está referido a un aspecto vinculado a lo religioso-espiritual y es el espíritu libre, no así el ser que no se reconoce espíritu sino que se identifica con el ego y la “realidad” material sin poder trascenderla.
      Ambas teorías se aunarían de mediar la consciencia y la voluntad en los actos.
      Salud.

    • tom dice:

      entonces es verdad..ja

  6. Herodeleyenda dice:

    Me encantó el articulo, creo que el elemento de lo imaginario es más que necesario a la hora de habitar este si sentido al que hemos sido arrojados. Si viéramos solo las cosas “como realmente son”, la angustia por vernos completamente desvalidos frente a un mundo amenazante definitivamente acabaría con nuestro “equilibrio” Psíquico. Felicidades al autor.

  7. Christian Bronstein dice:

    Excelente artículo, felicitaciones! Este reconocimiento lleva inevitablemente al wu-wei taoísta, a la consciencia zen que está más allá de la ilusión del ego. Recomiendo inmensamente complementar todo esto con la lectura de “El Poder del Ahora” de Eckhart Tolle, que creo que es el mejor expositor actual del tema que conozco.

  8. Peter Bubamara dice:

    Esto era lo que tanto decía Gurdjieff.

  9. ema - juegos dice:

    me hiso cambiar mi punto de vista pero sabes tenes razon . .



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