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Se promulga en los Países Bajos una ley que salvaguarda la neutralidad de Internet, imponiendo limitaciones estrictas para que los proveedores del servicio no puedan ni espiar ni dejar sin Internet a los usuarios.

Ante las amenazas que en los últimos meses se han cernido sobre la libertad en Internet, destaca que los Países Bajos sean el primer país en salvaguardar un Internet abierto y neutral por medio de una ley ya aprobada en sus aspectos más generales.

Entre las medidas más relevantes de esta legislación se encuentra la prohibición para los proveedores del servicio para interferir en el tráfico de sus usuarios, salvo que de esto se derive un beneficio colectivo. En el mismo sentido se restringe el uso de tecnologías invasivas (como el llamado DPI, “inspección profunda de paquetes”) sin el consentimiento del usuario.

Por último, las limitaciones para interrumpir el servicio son también más estrictas, casi únicamente si el usuario no cubre el pago correspondiente o en caso de existir un fraude.

Se trata, en suma, de un notable esfuerzo para asegurar uno de los rasgos más distintivos y esperanzadores de la Red: su horizontalidad.

[BOF]

En Dinamarca el dinero que se invertía en perseguir la piratería se destinará ahora a subsanar las carencias de educación que los usuarios intentan satisfacer cuando descargan contenidos por Internet.

En un claro contraste con las medidas represivas que únicamente contienen un problema sin solucionarlo de fondo, el gobierno de Dinamarca decidió modificar su estrategia de combate a la piratería y la descarga ilegal de contenidos por Internet, sustituyéndola por inversión en esos ámbitos educativos que la gente intenta cubrir actuando de dicha forma.

Así, con el llamado “Paquete Pirata”, las autoridades danesas dejarán de perseguir a los “piratas” de la red (como en Francia, donde después de tres avisos un usuario puede perder su derecho a conectarse a Internet) y, en vez de esto, realizará sondeos y gestiones entre usuarios y propietarios de bienes intelectuales para poner a disposición general los productos educativos que las personas encuentran disponibles solo descargándolos por Internet. Todo esto para hacer esta práctica totalmente legal.

De acuerdo con el Ministerio de Cultura del país, la iniciativa busca también concientizar sobre las consecuencias de practicar la piratería, sin descuidar del todo el aspecto penal del asunto.

[El Mundo]