*

X

Analgésico lingüístico: decir malas palabras alivia el dolor físico

Por: pijamasurf - 05/09/2012

Las palabras malsonantes, groserías, insultos y maldiciones, reducen la sensación de dolor cuando se pronuncian en una situación de sufrimiento físico, esto según un estudio de la Universidad de Keele.

Las palabras malsonantes, esas que según el diccionario "ofenden los oídos de personas piadosas o de buen gusto", podría cumplir una función más allá de la catarsis de bolsillo que en ocasiones significan para quienes las profieren, un alivio que no toca únicamente el estado de ánimo sino también la sensación de sufrimiento, sobre todo en una situación de dolor físico.

Esto según una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Keele, en el Reino Unido, quienes experimentaron con el efecto que un insulto tiene sobre la percepción del dolor.

Los investigadores pidieron a 64 voluntarios que sumergieran sus manos en agua helada en dos situaciones distintas: la primera, al mismo tiempo que pronunciaban una palabra insultante de su elección; la segunda, con una palabra común.

Sorpresivamente, las llamadas groserías ayudaron a que las personas soportaran mucho más tiempo el contacto con el agua: 2 minutos mientras maldecían, 1 minuto y 15 segundos cuando no. Asimismo, los voluntarios afirmaron que tener permitido insultar les hizo sentir menos dolor.

Un analgésico lingüístico que, en tanto se utilice en beneficio personal y nunca para ofender a otro, parece un remedio más que aceptable.

[Life Hacker]

Te podría interesar:

Inauguran en Barcelona el mayor museo dedicado a la marihuana

Por: pijamasurf - 05/09/2012

La Hemp Museum Gallery, originalmente fundada en Ámsterdam, cuenta ahora con una sede mucho más ambiciosa en Barcelona, un museo dedicado a la marihuana y las diversas prácticas y significados asociados con su consumo.

Barcelona es una de las ciudades europeas que en años recientes se ha caracterizado por mantener una vida pública de vanguardia, una cotidianeidad social progresista cimentada en el respeto a las decisiones de los individuos que no afectan los intereses de terceros.

En este sentido no sorprende tanto que en la capital catalana se haya inaugurado un museo dedicado a la marihuana, y no uno cualquiera, sino el más ambicioso de su tipo que existe en el mundo.

Impulsado por Ben Dronkers, fundador del Hemp Museum Gallery de Ámsterdam de corte similar, la sede barcelonesa de este proyecto planeta una narrativa museográfica sumamente amplia en torno al cannabis y las distintas manifestaciones culturales que ha originado en la historia.

Así, pinturas de fumadores que datan del siglo XVII, pipas de diferentes épocas y lugares del mundo y otros objetos relacionados con el consumo de marihuana, ofrecen una idea más completa de la variedad de prácticas y significados a los que esta planta ha dado lugar: en la medicina, las creencias religiosas, la recreación, etc. Las piezas que se exhiben en este museo las ha recolectado el propio Dronkers en cuarenta años de viajes por el mundo

La Hemp Museum Gallery de Barcelona se asienta en el Palacio Mornau, un edificio del siglo XVI ubicado en pleno centro histórico de la ciudad.

Este miércoles, por cierto, como parte de los actos de inauguración, este museo fue la sede para la entrega de los Premios de la Cultura del Cannabis 2012 (Cannabis Culture Awards), los cuales reconocen a personas y organizaciones que promueven la aceptación social de la marihuana, especialmente en su vertiente medicinal y terapéutica. Este año los premiados fueron el empresario y fundador de Virgin Group, Richard Branson, como representante de la Global Comission on Drug Policy; el activista estadounidense Todd McCormick; el psiquiatra holandés Frederick Polak; el profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, Lester Grinspoon; y la activista española Fernanda de la Figuera.

[EuropaPress]