Las palabras malsonantes, esas que según el diccionario “ofenden los oídos de personas piadosas o de buen gusto”, podría cumplir una función más allá de la catarsis de bolsillo que en ocasiones significan para quienes las profieren, un alivio que no toca únicamente el estado de ánimo sino también la sensación de sufrimiento, sobre todo en una situación de dolor físico.
Esto según una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Keele, en el Reino Unido, quienes experimentaron con el efecto que un insulto tiene sobre la percepción del dolor.
Los investigadores pidieron a 64 voluntarios que sumergieran sus manos en agua helada en dos situaciones distintas: la primera, al mismo tiempo que pronunciaban una palabra insultante de su elección; la segunda, con una palabra común.
Sorpresivamente, las llamadas groserías ayudaron a que las personas soportaran mucho más tiempo el contacto con el agua: 2 minutos mientras maldecían, 1 minuto y 15 segundos cuando no. Asimismo, los voluntarios afirmaron que tener permitido insultar les hizo sentir menos dolor.
Un analgésico lingüístico que, en tanto se utilice en beneficio personal y nunca para ofender a otro, parece un remedio más que aceptable.








Es una cuestión mental… me parece
Las groserías por alguna razón tienen la habilidad de expresar mejor nuestras emociones.No es lo mismo decir estoy enojado, a decir estoy encabronado, me lleva la chingada, estoy que me lleva la verga. Quien sabe por que…..
Pareciera ser que las groserías y las “palabras mal sonantes” tienen que ver con nuestro ser más primitivo.
El sociolingüista norteamericano, William Labov, postuló que en los relatos de experiencias personales, típicamente eventos de alta carga emotiva, tales como situaciones en que se haya visto en peligro la vida, las personas utilizan un estilo de habla que él denominó “vernacular”, es decir, el estilo más natural.
MEEE CAAAAGO EN MI PUTA VIIIIIDAAAAAAAA!!!!
Y bueno ya que es terapeutico… vayanse a la reputisima madre que los remilpario, mal cogida por todos los perros y gatos que hay, que era tan trola que aprendio a nadar para cogerse a los patos.
Ay bueno todo fines terapeuticos, todo con buena onda, eh.