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Presentamos a Florence Colgate, la mujer más hermosa del mundo según la ciencia

Por: pijamasurf - 04/23/2012

La británica Florence Colgate cumple con los requisitos necesarios para ser considerada una mujer perfectamente hermosa.

flornce colgate, la mujer más hermosa del mundo según los parámetros científicos

La belleza es un concepto abstracto y evidentemente relativo. Su existencia está ligada a una percepción que a su vez está determinada, en buena medida, por preceptos culturales y asociaciones específicas. Sin embargo, como suele ocurrir con la mirada científica, también se han establecido parámetros que delinean la composición perfecta de la belleza en referencia al rostro humano. 

Is This the World's Most Beautiful Woman?

Y de acuerdo con las proporciones postuladas como idóneas por la ciencia, la británica Florence Colgate es la mujer más hermosa del planeta. La distancia entre sus orejas es exactamente el doble del trecho que separa a una de sus pupilas de la otra. Además, la distancia que hay de sus ojos a su boca equivale a una tercera parte de la que separa su barbilla de la línea donde comienza su cabello, arriba de la frente. Ambas proporciones coinciden con la belleza perfecta que los científicos obtuvieron tras correlacionar múltiples variables.

Florence ha sido nombrada "La mujer más bella del Reino Unido" tras ganar el concurso Lorraine Naked, el cual premia la belleza natural. Gracias a esto ha recibido varias ofertas para protagonizar campañas publicitarias, por lo que pronto su rostro inundará las calles de decenas de ciudades británicas. 

Carmen Lefevre, investigadora del Perception Lab de la University of St Andrews' School of Psychology, explica la 'perfección' de esta mujer:

"Florence tiene todas las señas de la belleza clásica. Tiene ojos grandes, pómulos salidos, labios rellenos y tez clara. La simetría parece ser un elemento muy importante para definir a alguien atractivo". 

[Gawker]

 

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¿Son las personas creativas también más inmorales?

Por: pijamasurf - 04/23/2012

Estudio psicológico investiga la relación entre creatividad e inmoralidad, sugiriendo que las personas creativas justifican con mayor facilidad actos francamente deshonestos, un fenómeno que al parecer poco tiene que ver con la inteligencia.

A veces pareciera que la vida licenciosa es parte consustancial de la vida artística, que un pintor, un poeta, un músico, no lo son del todo si no se emborracha, si no fornica hasta el hartazgo, si no incurre en todos los excesos posibles de la carne y la percepción. A veces pareciera que el artista, por su amplia compresión de la naturaleza humana, de los mecanismos de la sociedad, del relativismo de una verdad o una costumbre, tiene licencia para estar por encima de todo ello y llevar una vida que muchos otros no dudarán en calificar de indecente.

Esta idea, que podría parecer uno de los muchos clichés creados en torno a la figura del artista, podría encontrar cierta confirmación en un estudio reciente que relaciona creatividad con inmoralidad, asegurando que mientras más creativa sea una persona, también tiende a ser más inmoral.

Psicólogos de las universidades de Harvard y Duke realizaron cinco estudios en los que encontraron que las personas creativas son más propensas a actuar deshonestamente, lo cual se cumple también para personas inducidas a pensar creativamente. Sin embargo, los investigadores dejan claro que este no es, en lo absoluto, un asunto de inteligencia, sino que al parecer la creatividad lleva a las personas a justificar con mayor empeño acciones francamente libertinas.

En uno de los experimentos más interesantes, los investigadores pidieron a los participantes que formularan una oración a partir de un grupo de palabras dado, primero la serie “cielo, es, por qué, azul” y después con otro tipo un poco más elaborado que incluía palabras como “novela, original, invención” y otras, las cuales se ha probado antes que inducen en la persona un impulso especial de creatividad.

Ya puestos en este estado, cada voluntario debía tirar un dado con la consigna de que por cada punto que este marcara recibirían un dólar. Lo curioso es que el participante lanzaba el dado fuera de la vista del responsable del experimento, dejando totalmente abierta la posibilidad de la trampa alentada por la promesa de un pago mayor. Por último se proveyó a algunas personas de “justificaciones” que les permitieran tirar el dado más de una vez, aunque diciéndoles que solo contaría la primera de estas.

Así las cosas, aquellos participantes que se encontraban en el “estado de creatividad” reportaron puntajes mucho más altos al promedio en sus tiradas de dados, pero curiosamente este efecto desapareció cuando algunos tuvieron el permiso de lanzar el juguete más de una vez. Según los investigadores, esto último demuestra que la creatividad alimenta por sí misma la generación personal de excusas para justificar un comporamiento deshonesto. Asimismo, con esta prueba parece que la inteligencia queda fuera de la ecuación que relaciona creatividad con inmoralidad

Y si bien, al final, los resultados pueden ser cuestionados —preferentemente en el mismo ámbito controlado de investigación científica en que se concluyeron estos— al menos la historia ofrece varios ejemplos en los que la creatividad de una persona —artistas, empresarios, inventores, etc.— guarda una relación estrecha con ciertos comportamientos que se permite a sí mismo aun a sabiendas de que está haciendo mal.

[Scientific American]