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Hombre camina por días para crear estos espectaculares mandalas en la nieve (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 03/12/2012

Un hombre francés con una lesión en los pies transmuta su condición haciendo largas caminatas en las que moldea hermosos patrones geométricos: crop circles de nieve.

Como los crop circles o las Líneas de Nazca, el arte de Simon Beck toma forma visto desde las alturas, conjurando patrones geométricos en la pureza estética de la nieve. Beck traza estos dibujos en los lagos congelados de Savoie, Francia, trabajando largas jornadas de hasta 9 horas para poder imprimir, aunque fugazmente, estos diseños en la relumbrante superficie nívea.

La contigencia sobre la cual se erigen estos patrones geométricos --que evocan ciertamente los famosos círculos en los cultivos-- los hace aún más atractivos: su duración depende estrictamente de la veleidad del clima. Beck diseña y resideña las figuras cada nueva nevada, a veces sin lograr completar la obra debido a las acumulaciones de cada noche. Y en otras ocasiones una de sus hermosas obras puede desaparecer en segundos cuando se precipita una avalancha.

El artista francés realiza un delicado trabajo con sus botas de nieve, necesitando de una cierta consistencia especial en el terreno para registar las formas espirográfica y reminiscentes de algunos mandalas orientales (en algunos casos podríamos hablar de fractales ya que diseña las formas de copos de nieve con copos de nieve aplastados en un circuito de autorreferencia). Cuando la nieve es demasiado suave Beck llega utilizar palas, pero generalmente sus pies son suficiente.

Curiosamente la motivación original de estas efímeras pero deleitantes obras no es el arte por el arte, sino que Beck empezó a realizar largas caminatas en la nieve luego de que problemas en sus pies le impidieran correr en superficies duras. "Andar sobre la nieve es una forma menos dolorosa de ejercitarme", dice Beck, quien añade, casi con desden que piensa comprarse una mejor cámara para registrar sus piezas

[Modern Met]

En Islandia los muertos regresan en sueños para bautizar a los recién nacidos

Arte

Por: pijamasurf - 03/12/2012

Una creencia ampliamente practicada en Islandia dicta que un recién nacido debe recibir el nombre del difunto que visitó en sueños a los familiares del niño, so pena de recibir un castigo por despreciar la tradición.

 

(Escultura de Einar Jónsson)

No parece casualidad que en algún momento de su vida Borges se haya sentido atraído por la cultura islandesa, rica en fábulas, mitologías, leyendas y símbolos que parecen pervivir en la prehistoria más alucinante.

Un buen ejemplo de esto es la manera en que se conciben los sueños en la vieja cosmovisión de Islandia, en cuyo lenguaje hay varias denominaciones para sendos tipos de sueños que por alguna razón parecen significativos para el soñante, sea porque, por ejemplo, parecen un atisbo al futuro (berdreymi ) o porque son ricos en visiones vívidas (draumspa). Una pequeña muestra de lo importante que son las fantasías oníricas en el pensamiento del país nórdico.

Adrienne Heijnen ha publicado recientemente en una revista académica especializada un artículo en que explora un motivo específico del folclor islandés: las visitas que los difuntos hacen a los vivos en sueños, sobre todo para aconsejar el nombre de un bebé que esté en camino. Según Heijnen, es bastante popular la creencia de que el pariente muerto busca a sus familiares en sueños (aðvitja nafns) “para encontrar un tocayo”.

De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de Islandia, 1 de cada 10 islandeses aseguran haber experimentado la visita en sueños de un difunto con el deseo manifiesto de que su nombre lo comparta un niño que todavía no ha nacido. Asimismo, casi un 75% de la población piensa que esto es posible.

“Al nombrar a un recién nacido con la ayuda de un sueño la sustancia puede fluir del muerto al vivo, quienes casi siempre, pero no necesariamente, están genéticamente relacionados”, explica la investigadora.

Además de los familiares directos e inmediatos, algunos islandeses aseguran que el visitante onírico también puede ser un amigo muerto, marineros que naufragaron, vecinos cuya vida terminó en accidentes trágicos e incluso “seres ocultos” (Huldufólk o alfar) que viven en montañas y colinas. Un caso que también participa de esta tradición es el de un niño llamado Gabriel porque según su madre el arcángel homónimo se le apareció en sueños.

La contraparte de esta creencia es que aquellos que se niegan a seguirla y bautizar con este procedimiento a sus hijos, se ganan así un castigo para sí mismos o su descendencia, quizá a morir a manos de aquel cuyo nombre despreciaron.

Sea como fuere, lo irrebatible y evidente es sin duda el inmenso valor que lo sueños tienen para el pueblo islandés, una especie de reflejo —quizá más claro, más preciso, más significativo— de la realidad de la vigilia. Como concluye Heijnen: “En Islandia soñarno se considera un retiro hacia uno mismo, sino una manera de revelar el mundo y relacionarse con él”.

[Beliefnet]