*

X

15 años comiendo nuggets y papas fritas la tienen al borde la muerte

Por: pijamasurf - 01/27/2012

Stacey Irvine, una joven de 17 años de edad, se encuentra a punto de morir por basar su dieta diaria en nada más que nuggets y papas fritas desde su más temprana infancia.

Esta mañana se dio a conocer el caso de Stacey Irvine, una joven de 17 años que desarrolló dificultades para respirar que la tienen al borde la muerte. Esto se vuelve relevante porque Irvine ha seguido hasta ahora y desde los 2 años de edad una dieta basada exclusivamente en nuggets de pollo, a veces acompañándolos de papas fritas.

La joven, que se desempeña como obrera en una fábrica, asegura que nunca ha probado frutas o vegetales de ningún tipo, y que desde que su madre la llevó a comer a un McDonalds cuando era niña, no quiso alimentarse de ninguna otra cosa (su única variación ha sido acudir a un restaurant de KFC o adquirir los nuggets en algún supermercado).

Ahora los médicos que la atendieron a causa de su colapso respiratorio han diagnosticado que dicha “adicción crónica a los nuggets de pollo” le ha provocado anemia y la inflamación de las venas de su lengua, además de una deficiencia letal de vitaminas y nutrientes que solo hasta ahora recibe por vía intravenosa. Asimismo, los doctores han advertido a Stacey que podría morir si no modifica radicalmente su dieta.

Por su parte, la madre de la muchacha aseguró sentirse exasperada por la conducta de su hija y espera que este episodio por fin le haga cambiar “antes de que sea demasiado tarde”.

Aquí la joven con todos los juguetes que ha reunido en sus 15 años como comensal de nuggets

[Daily Mail]

El narcisismo es especialmente dañino para la salud masculina, revela estudio

Por: pijamasurf - 01/27/2012

Investigación reciente revela que personas con conductas narcisistas nocivas como la arrogancia secretan más cortisol que otras, la hormona del estrés que puede provocar hipertensión y enfermedades cardiacas.

Aunque el narcisismo es una inclinación tan inherente como peligrosa en el ser humano (pues puede volverse autodestructiva), hasta ahora podría creerse que sus consecuencias nocivas estarían limitadas a la psique del individuo y sus vínculos personales, sin embargo, según una investigación médica reciente, el narcisismo también afecta directamente la salud corporal.

Investigadores de las universidades de Michigan y Virginia encontraron que los hombres que registraron altas puntaciones en dos conductas narcisistas particularmente destructivas, la arrogancia y el abuso hacia los demás, tienen también mayores niveles de cortisol, la hormona del estrés que secretada en exceso puede provocar hipertensión y problemas cardiacos. Cabe resaltar además que estos efectos, según el estudio, no se presentaron en mujeres con características similares.

En el experimento realizado para llegar a estas conclusiones, los científicos reunieron a 106 voluntarios a quienes, de entrada, les fue aplicado un cuestionario para evaluar su nivel de narcisismo basado en aspectos como el ensimismamiento, la sobrestimación de su originalidad (atractivo, inteligencia, etc.) y su sentimiento de grandiosidad. Al mismo tiempo midieron sus niveles de cortisol en un par de ocasiones.

Durante el estudio Sara Konrath —una de las responsables— y sus colegas encontraron altos niveles de cortisol únicamente en los hombres con tendencias dañinas de su narcisismo, por lo cual piensan que el llamado “eje HPA” (la alineación del hipotálamo, la pituitaria y las glándulas adrenales con que el cuerpo reacciona sistemáticamente al estrés) está activado permanente y crónicamente, afectando así al resto del cuerpo.

Queda pendiente de investigar por qué solo los hombres sufren esta intensa respuesta hormonal ligada al narcisismo, aunque según Konrath el fenómeno podría tener una razón cultural: el estereotipo de que los hombres no deben admitir que están estresados y, en consecuencia, no piden ayuda para aliviar esta situación.

Por otro lado, la investigadora también hizo notar que la personalidad narcisista se ha vuelto mucho más común en los últimos años, en ambos sexos, quizá como consecuencia de la sobrevaloración del concepto de “autoestima”, según el cual, durante casi tres décadas, se ha aconsejado premiar a los niños antes que reconvenirlos.

[USA Today]