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Occupy 2012: el brillante rap de The Juice Media sobre la política del Apocalipsis

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/27/2011

El genial noticiario Rap News es una de los más estimulantes manifestaciones informativas que hemos visto surgir en los últimos tiempos en Internet: comedia política psicodélica que lleva a la audiencia a la catarsis y al satori de ver el mundo desde la mayor cantidad de puntos de vista posibles

"Si le vas a decir la verdad a las personas, es mejor que los hagas reír; de otra forma te matarán"

-George Bernard Shaw

En un mundo constantemente polarizado, en el que las noticias son parte de nuestro medio ambiente cotidiano pero difícilmente logran reflejar con amplitud y contextualizar sin prejuicios lo que está sucediendo en el planeta, el trabajo de  The Juice Media con su Rap News es altamente refrescante y estimulante. Hugo Farrant y Giordano Nanni son los creadores de estas sátiras políticas que hacen del webcast una forma de arte. Podríamos afirmar quizás que en el predominante desierto de lo real, ante la simulación (por la mera desintegración de la realidad en el espacio mediático) y la tergiversación (ante las agendas y los intereses ocultos), las aportaciones, aunque infrecuentes, de este dúo de expats fincados en Australia conforman el noticiario más catártico y verdaderamente informativo que existe en la mediósfera de nuestra era.

Giordano Nanni,  historiador y músico italosudafricano y la mente maestra detrás del rap erudito, es particularmente consciente de que en nuestros tiempos la única forma de que un mensaje político tan incluyente y a la vez desafiante, que conjuga tantas perspectivas radicales y toca tantos temas controversiales, sólo puede ser entregado eficazmente --para diseminarse por la sinapsis global como un virus-- bajo la dulce (y secretemante punzante) máscara de la comedia. De otra forma generaría un rechazo inmediato de todas las personas que ven sus ideas cuestionadas y se sienten ideológicamente agredidos --es decir la mayoría de las personas, ya que Rap News se burla de todos, especialmente de dos extremos rectores: la conspiranoia y el mainstream media.

Encaja perfectamente entonces la versatildad del MC Hugo Farrant, quien encarna al conductor Robert Foster y a todos los personajes de esta extravaganza política-psicodélica, incluyendo a Julian Assange (quien dijera sobre Rap News Hilarious WikiLeaks rap gets it right. Is comedy the only honest commentary? ) a Donald Rumsfeld, a Al Gore, a Muanmar Gadafi, Alex Jones o Glen Beck, entre otros. En el flujo rimado de Farrant se sintetiza el acontercer político mundial a la manera de una especie de joya holográfica de bits que, aunque mínima en extensión, refleja todos los ángulos (o los más emblemáticos y reveladores) desde los que se procesa la realidad noticiosa de nuestro planeta, sin decantarse por uno en especial. En este proceso de presenciar las visiones más radicales (y elementales) parodiadas no sólo llegamos a una visión política más equilibrada y aterrizada --que no se podría encontrar buscando "el centro" porque éste actualmente, parafraseando a W.B Yeats, ya no se sostiene)-- sino descubrimos fundamentalmente que cada uno de nosotros está inmerso en su propio viaje, como pisconautas meméticos en un túnel de realidad, todos desde cierta perspectiva somos una rídicula caricatura y desde otra podemos ser iluminantes. Giordano Nanni dice:

Rap News ofrece una perspectiva diferente a los eventos mundiales, usando comedia, rima y comentario político mordaz para destilar, desmistificar y cuestionar algunas de los sucesos más apremiantes de nuestros días, desde la guerra a la propaganda, la teoría de la conspiración, los medios y el medio ambiente --y todo el experimento humano en general. No tratamos, sin embargo, de adoctrinar a nuestra audiencia; creemos que ya hay muchas personas que saben o sienten lo mismo que nosotros. Sólo les estamos dejando saber, "¡hey, no estás solo!". Nuestro objetivo principal en Rap News es crear el mejor contenido que podamos para empujar las fronteras y expandir nuestras habilidades, al tiempo que las personas inclinan sus cabezas al ritmo de los beats, incluso aunque lo hagan sin poder creer lo que ven.

El episodio 10 de Rap News, con la participación de Noam "El Oráculo" Chomsky se estrenó este pasado 21 de diciembre (dar click en CC para subtítulos en español):

La recurrente aparición de Terence Moonseed y del General Baxter nos ofrece un microcosmos in extremis de la orientación política global ante los hechos nodales de nuestra existencia como animales sociopolíticos.  Terence Moonseed es una versión hiprebólica del filósofo psiconauta Terence Mckenna (quien también fue utilizado por David Lynch para su personaje del Dr. Jacobi en Twin Peaks), que toma la perspectiva hippie-new age, un tanto crédula y frita, que ve en todo la concrescencia de la energía cósmica infinita, entidades galácticas benignas o reptileanos iluminati malignos. El General Baxter es una versión casi de videojuego del complejo militar industrial de Estados Unidos y del fanatismo fundamentalista que rige a buena parte de la élite política-financiera de ese país y permea un sector de la sociedad que ha sido programada por medios como Fox News. Entre estas polaridades llevadas al límite, en los matices y claroscuros, va surgiendo una lúcida visión del mundo: de asombrarse ante las múltiples posibilidades de la existencia, de reírse de los personajes que inevitablemente formamos y de tomar conciencia de que estamos viviendo una transformación, nos lleve a dónde nos lleve, dentro del fascinante experimento humano en el cual estamos indiscociablemente unidos con la Tierra.

Will we see Aliens, popular awakening, mass insurrection? divine intervention or, who knows… maybe even a true democratic election? We’d settle for any one of them! For this grand human experiment seems to be sleepwalking towards a social, ecological and existential reckoning and with GM seeds in the soil, droids deployed, peak oil threatening.

This year’s headline: will we avoid the precipice, or dive off the edge of it. Whatever your preference, creed, conspiracy or party membership. Our fate could depend on what we want twenty twelve to represent this date that we’ve subconsciously identified as our collective, self-imposed deadline for correcting our way of life.

With so much energy aligned on this point in time, with all that we are, and could be, potentially on the line. Could this be our final meeting point, prior to the rising or turning of the tide? The clock is already ticking, see you next time–on the other side.

[¿Veremos extraterrestres, despertares populares, insurgencia masiva? ¿Intervención divina o... quién sabe... una verdadera elección democrática? ¡Nos conformamos con cualquiera! Ya que este gran experimento humano parece desfondarse sonambulescamente a un ajuste de cuentas existencial y con las semillas transgénicas en el suelo, los drones en el cielo, los robots en acción y el petróleo en el punto de extinción.

[El encabezado de este año será: evitaremos el desfiladero o nos desbarrancaremos por el abismo. Sea cual sea tu preferencia, credo, conspiración, partido o afiliación. Nuestra fe dependerá de qué queremos que signifique el 2012, esta fecha que subconscientemente hemos identificado como nuestro plazo límite autoimpuesto para corregir nuestra vida.

[Con tanta energía alineada en un punto en el tiempo, con todo lo que somos, y podemos ser, potencialmente en juego.¿Podría ser este nuestro  punto de encuentro final, antes de que suba o cambie la marea? El reloj ya está corriendo, nos vemos la próxima vez --del otro lado].

Se expresa aquí una perspectiva del entrañable mito moderno del 2012 con la que sentimos en Pijama Surf una fuerte afinidad. Es divertido ver desfilar en las pantallas y en nuestras mentes seductoras y desaforadas teorías sobre lo que puede suceder en el futuro cercano de nuestro "experimento humano", en esta "nave espacial Tierra", pero más allá del poder para instaurar realidades parciales que tienen las ideas, no dejan de estar incrustadas en una narrativa, en una historia que nos contamos y con la cual no sólo asimilamos el mundo sino lo transformamos (¿y quién verdaderamente sabe a ciencia cierta y sin lugar a dudas qué diablos está pasando o va pasar?). Es decir, más que creer que vayamos (o no) a ver la llegada de un misterioso planeta oculto o de una flota de naves intergalácticas, a alinearnos con una profetizada energía cósmica de despertar multidimensional, a caer en el embrujo de una civilización de reptiles tecnológicamente superiores que controlan nuestros gobierno o incluso a vivir la revelación divina que significa la palabra Apocalipsis (o cualquiera de estas creencias y teorías que no descartamos por default), pensamos que el 2012 es, como dice The Juice Media, una cita autoimpuesta, consciente o inconscientemente, para encontrarnos, al límite, con nosotros mismos y transformar el destino colectivo e individual que llevamos. Similarmente a lo que plantea el proyecto de Anonymous Mayhem 2012,  una especie de intención (psicomágica) de año nuevo, una forma de canalizar (terrenalmente) toda la energía que se concentra en un punto --un pretexto para hacer un sueño lúcido de la pesadilla de la historia.

En su genial tratamiento de la operación Geronimo que llevó a la supuesta muerte de Osama bin Laden,  un excelente ejemplo del poder de disparar ideas dispares para llevar de la disonancia cognitiva a la sintonía (a)gnóstica, Robert Foster concluye que:

¿Little wonder there is such confusion in the news, when we can scarcely agree on historical narratives, is there any mystery we live in diverging realities?

[¿Todavía les sorprende la confusión que impera en las noticias, cuando difícilmente podemos ponernos de acuerdo en narrativas históricas, es aún un misterio que vivamos en realidades divergentes?]

Juice Media-Rap News, con la atenuante expansivo del humor, contribuye a hacernos ver que la información que consumimos es la narrativa que vivimos; y esa narrativa está directamente relacionada con la realidad que percibimos. Los medios de comunicación más que contarnos "cosas reales", nos cuentan historias que luego se convierten en cosas reales. Los viejos mitos, los cuentos de hadas, los cuentos de cunas, los poemas épicos, los arquetipos, los dioses y los héroes, son ahora los memes, los personajes históricos, las noticias y las películas que vemos todos los días. Esto no significa que lo que sucede o supuestamente sucede en el mundo al que accedemos a través de los medios no nos deba de importar o que no tenga una relación consustancial a nuestra existencia. Pero en la medida en la que somos más conscientes del proceso mítico-mediático que lleva a la información a convertirse en una narrativa que se materializa, que se vuelve "real", podremos extendernos y holgarnos por nuevos campos narrativos, por nuevas realidades in-formadas y, divertirnos con la ligereza, que da la conciencia, de saber que este mundo es una ilusión... que es, sobre todo, un juego.

De la educación a la coerción: el bullying en el Marco para la convivencia escolar

Sociedad

Por: Margarita Pacheco - 12/27/2011

Intentar solucionar el bullying escolar con medidas coercitivas y casi penales es un medida que lejos de acabar con el problema lo acrecienta, impidiendo que los estudiantes crezcan con un espíritu libre, reflexivo y de compañerismo.

En la escuela, como en toda institución humana, se manifiestan los problemas que aquejan a la sociedad en un momento concreto de la historia. Como el espacio al que tradicionalmente se le ha asignado la función de formar a las nuevas generaciones —al lado de la familia— (Durkheim) reproduce claramente las formas en las que los sujetos se relacionan de manera cotidiana, al tiempo que plantea el ideal de sociedad al que se aspira y el tipo de mujeres y hombres que este ideal demanda. Así, los contenidos de los planes de estudio, las relaciones maestro-alumno (educador-educando), las formas de evaluación, etcétera, dan cuenta de las aspiraciones sociales de ciertos sectores de la sociedad. Siendo justos, en la mayoría de los casos, los sistemas escolares atienden a los intereses de las clases dominantes y no a las necesidades de las mayorías, como debería de ser. De la misma manera, la forma en que se da resolución a las problemáticas y conflictos que se presentan en la escuela habla de la tendencia que impera en una sociedad para responder y atender vicisitudes más amplias.

En los últimos meses la escuela ha sido señalada como uno más de los lugares en que se manifiesta cotidianamente el clima de violencia que deprimentemente prevalece en el territorio nacional. Cada día aparece una nueva noticia que narra un hecho en el que se expresa el aumento de la violencia en las relaciones entre estudiantes dentro de las escuelas. En este recién acabado 2011, muchos escuchamos por primera vez del llamado bullying (o acoso escolar), definido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) como “el maltrato físico, verbal, psicológico y/o social, deliberado y recurrente que recibe un niño (agredido) por parte de otro u otros niños (agresor), que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, y que se caracteriza por la intencionalidad y reiteración en el tiempo” [1]. Este problema no sólo se ha presentado en las escuelas de nuestro país: ojeando algunas publicaciones extrajeras, observamos que se trata de un fenómeno que se presenta, cada vez más en otras regiones. El bullying ha entrado en el trajín de los temas más llevados y traídos por los medios de comunicación. Como suele suceder en estos casos, el tratamiento excesivamente irresponsable por la mayoría de los medios noticiosos, favoreciendo incomprensión del asunto y el planteamiento de soluciones fáciles o paliativas.

El bullying es una manifestación de la violencia que se ubica en el marco de las relaciones escolares, pero no la única. Además de las agresiones entre los mismos estudiantes se encuentran la violencia que ejercen algunos docentes hacia los estudiantes, aquella que se da entre los propios maestros, la que va de las autoridades a los docentes y estudiantes y una más que no siempre se reconoce aunque inevitablemente se sufre: la que la propia institución ejerce sobre maestros y estudiantes [2]. Se han dedicado muchos trabajos al análisis y crítica de cada una éstas expresiones de la violencia, y aunque consideramos que el asunto no ha sido agotado en ningún sentido, por esta vez nos concentraremos en las medidas que ha tomado la SEP en las escuelas del Distrito Federal al respecto, dejando abierta la posibilidad de dedicar algunas letras a ahondar sobre otros particulares en otra ocasión.

Ante la creciente violencia, como un aparente intento de hacer de la escuela un espacio “seguro y ordenado, que propicie el aprendizaje efectivo, la convivencia pacífica de la comunidad escolar y la formación de ciudadanos íntegros”, las autoridades educativas (SEP, la Administración Federal de Servicios Educativos para el Distrito Federal, ASEDF) han presentado el Marco para la Convivencia Escolar para el Distrito Federal. Éste se propone como un reglamento en el que se vierten “referentes claros respecto del comportamiento que se espera de cada uno de los miembros de la comunidad”. En él se elabora una tipificación de las infracciones que pudieran cometer los estudiantes, así como las sanciones que corresponden de manera proporcional a las faltas. El documento señala los derechos y los deberes de los alumnos [3], seguidos de la tipificación de las infracciones y las medidas disciplinarias que les corresponden.

Las conductas sancionables se dividen en diez tipos, que van desde las conductas de indisciplina hasta las de riesgo por posesión, uso o distribución de armas de fuego y explosivos. En ningún caso la medida disciplinaria podrá ser la expulsión del estudiante de la escuela, la máxima sanción será la suspensión hasta por 10 días, acompañada de actividades escolares y supervisión por parte de la Secretaría de Apoyo Educativo (SAE). Además, para el caso de las Conductas agresivas de índole sexual, Conductas de riesgo por posesión, consumo o distribución de sustancias tóxico adictivas, Conductas de riesgo por posesión Y/O uso de armas blancas y las Conductas de riesgo por posesión, uso o distribución de armas de fuego y explosivos se dará “intervención a las autoridades correspondientes a través de SSP, con el padre de familia o tutor” [4]. Ésta última medida llama en especial la atención y, al menos a nosotros, nos alarma, por decir lo menos.

Por el momento no nos detendremos en la crítica que ameritaría el que se esté excluyendo la atención a los factores que generan las diferentes formas de violencia, asunto que debería de ser la preocupación primaria de toda la comunidad escolar, los criterios sobre los que se elaboraron las sanciones, el lugar que ocupan las medidas de prevención y tantos más elementos que habría que cuestionar. De cualquier forma, vemos en estas omisiones una expresión clara de las vías que las instituciones del país, no sólo las escolares, han adoptado para solucionar los conflictos sociales y no digamos solucionar, sino controlar.

La SEP ha optado por acrecentar el carácter punitivo que ya de por sí se presentaba la escuela, ahora mediante la imposición de sanciones. Pese a que para el caso de las infracciones más leves la primera medida disciplinaria, como las llaman, consiste en una plática entre el estudiante y el docente, conforme se agravan las conductas de indisciplina, se anula la posibilidad de establecer un diálogo con los estudiantes, hasta que incluso deberá darse parte a la SSP.

Sin embargo, el carácter constrictivo del Marco para la convivencia escolar comienza desde el momento en que se obliga a estudiantes y padres de familia a firmar el documento iniciando el ciclo escolar. Aunque se asienta que no será obligatorio y que su contenido podrá ser discutido con las autoridades escolares, a nosotros nos queda claro que esto no sucederá y, de ocurrir, no tendrá repercusiones reales en su modificación. Se trata de un reglamento que no atiende los problemas y necesidades de los estudiantes y desconoce completamente la génesis de las conductas violentas, razón por la cual los únicos medios de los que puede valerse son la amenaza y la sanción.

Desde los lineamientos del reglamento los infractores se convierten no tanto en agresores de sus compañeros —pues no se fomenta claramente que las faltas van en contra del necesario compañerismo, el reconocimiento de los otros, el trabajo colectivo entre los niños y niñas—, sino en verdaderos agresores haci la institución, que en consecuencia deberán ser remitidos, en los casos más extremos, a la SSP. En este sentido nos preocupa el nivel de control y estigmatización al que se expone a este sector de la población que se encuentra de por sí tan vulnerable, mediante la lógica del castigo; ésta es también una forma de violencia, quizá de las más aceptadas, pero más devastadoras. La escuela se convierte en un espacio coercitivo y punitivo y no ya en el lugar de aprendizaje, comprensión y cuestionamiento de la realidad, el sitio donde niñas y niños se encuentren con los otros a través del juego y el trabajo colectivo.

El tratamiento que se le da al problema de la violencia en las escuelas apunta a la instauración de un sistema punitivo escolar de carácter institucional que desconoce la función primaria de la escuela: formar sujetos pensantes y actuantes, críticos, conscientes y sensibles a los problemas de la humanidad, solidarios y comprometidos con la sociedad. Función a la que deberíamos aspirar, sobre todo en estos tiempos de muerte, dolor e injusticia que sufren, no sabemos cuánto, los más jóvenes de nuestro país. Existen suficientes ejemplos que comprueban que medidas de este tipo únicamente prolongan y exacerban las relaciones violentas, pues no comprenden qué las originan ni trabajan desde la raíz para transformarlas.

Si bien no podemos asumir que la escuela abatirá de manera radical las condiciones de violencia generalizada que tienen un origen más bien estructural, es necesario pronunciarnos en contra de este tipo de medidas. Así lo han hecho ya algunos profesores y secretarios de educación en otros estados del país [5], razón por la cual el reglamento se aplicará de momento únicamente en el Distrito Federal, aunque es intención de la SEP que se generalice en las escuelas de todo el territorio.

Nos es imposible dimensionar los resultados que tendrá en estas generaciones jóvenes, el desastre socioeconómico, los niveles de violencia a los que tenemos que enfrentarnos cotidianamente y, sin embargo, debería preocuparnos. En todo caso, la implementación de mecanismos de control mediante el castigo, como lo es la aplicación del Marco para la convivencia escolar, da cuenta, en una esfera más pequeña, de la lógica que el gobierno en sus diferentes niveles ha adoptado como estrategia aparente para responder a los problemas reales de la sociedad: esto, lejos de acabar con ellos, los acrecienta.

Es necesario reconocer que los problemas que se presentan en las escuelas de ninguna manera son aislados, sino que manifiestan los conflictos de la sociedad en su conjunto. Y en este caso resulta evidente que se intenta aplicar las mismas medidas implementadas para el control social desde el Estado, para atender a las niñas y niños. Si bien la escuela no puede hacer toda la chamba, debemos asegurarnos de que proporcione el ambiente y las herramientas para que las nuevas generaciones crezcan con un espíritu libre, reflexivo, de compañerismo, y no asfixiados por el castigo y la coerción.




[1] SEP, Marco para la convivencia escolar, p. 5, 2011. Disponible en: http://www2.sepdf.gob.mx/convivencia/index.jsp

[2] Hoy que la escuela parece, más que nunca, ir en contra de la satisfacción de las necesidades y aspiraciones colectivas, en contra del desarrollo de los espíritus humanos, se hace imprescindible repensar el funcionamiento de los sistemas escolares y buscar nuevas formas de construir el conocimiento y las relaciones sociales.

[3] Preferiremos hablar de estudiantes cuando lo hagamos desde nuestras palabras; emplearemos alumnos únicamente cuando lo mencione el documento al que hacemos alusión

[4] Marco para la convivencia escolar, p. 16.