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Tortugas retrasan vuelos en aeropuerto de Nueva York

Por: pijamasurf - 06/30/2011

La migración anual de las tortugas espalda de diamante cruza el aeropuerto John F. Kennedy con destino a la playa para desovar.

La lentitud matutina del aeropuerto JFK de Nueva York no se debió a una falla humana o a una contingencia meteorológica, sino a la marcha anual de las tortugas espalda de diamante.

Varios vuelos se retrasaron más de 30 minutos este 29 de junio por la invasión de tortugas en la pista 4 del aeropuerto (las tortugas cruzan todos los años por ahí en su camino a desovar en la playa, dejando la Bahía de Jamaica).

Las autoridades aeroportuarias colocaron las tortugas en un vehículo para darles un "aventón" y acelerar su marcha hacia la arena.

Voceros del aeropuerto dijeron que lo menos que podían hacer era ayudar a la fauna, que después de todo estaba ahí antes de que se construyera el aeropuerto.

Autoridades federales han registrado 18 colisiones entre tortugas espalda de diamante y aeronaves civiles en el período que va de 1990 a 2007.

[NY Times]

¿Se acerca el fin de las noches estrelladas? ¿Vale la pena vivir sin estar en contacto con el cosmos?

Por: pijamasurf - 06/30/2011

El documental "The City Dark" explora las consecuencias de la creciente contaminación lumínica. ¿Cuáles son las consecuencias de vivir sin ver el cielo, sin percibir las estrellas, en la conciencia humana?

La luz eléctrica es el símbolo del progreso y para algunos de la iluminación de las fuerzas oscuras de la naturaleza. Alumbrados eléctricos llenan las ciudades del mundo, colmando los bajos cielos y permitiendo al hombre moverse en la noche. Pero mientras esto ocurre, mientras ganan el piso, los ciudadanos del planeta se pierden del cosmos y su alto opus.

El documental The City Dark narra de manera poética el peligro que amenaza al orbe, la abolición de las noches estrelladas, con la expansión de la mancha urbana. El fin de la oscuridad es, paradójicamente, el fin de la luz astral (la oscuridad necesaria para encender la luz propia).

Una curiosa anécdota remarca esta alienación del cosmos y su mapa psicoexistencial. Cuando un terremoto ocurrió en Los Angeles en 1994 numerosas personas reportaron asustados la presencia de una "nube plateada gigante" en el cielo. Era la Vía Láctea, la madre del Sol.

Según podemos ver en este mapa de contaminación luminosa en Estados Unidos, son pocos los lugares donde aún se pueden apreciar las estrellas sin el velo de la luz eléctrica.

"La mayoría de las actividades humanas no hacen referencia al cosmos, esto nos hace preguntarnos, ¿para qué lo necesitamos?", dice uno de los entrevistados en el documental.

Sin embargo, una chica de suave voz replica: "Me preocupa que nuestra falta de contacto con el cielo no esté haciendo algo que es muy sutil y quién sabe cual sea la última consecuencia de esto".

La contaminación de luz eléctrica es también una alteración del hábitat, en cierta manera comparable al esmog.

Quizás lo que ocurre cuando dejamos de tener contacto con las estrellas, esa sutileza, es que dejamos de dimensionarnos como seres cósmicos, como parte de un  inconmensurable y misterioso proceso, de una belleza mitopoética inefable. Y si entendemos que el universo es un organismo fractal, autorreferente, totalmente interconectado, al perdernos de las estrellas y sus diagramas nos perdemos de una geometría, de un texto, que también ocurre en el alma humana (la astronomía es también anatomía), que nos deletrea.

Hace un par de años un grupo de astrónomos brasileños reclamó a las autoridades el derecho inalienable a la luz de las estrellas. Como una especie de ley de transparencia, tenemos derecho a recibir directamente la información de la luz.