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Epifanías rítmicas desde la séptima dimensión: los Digable Planets conjugan la evolución de la conciencia, con bases de hip-hop y pinceladas de ágil jazz para lograr uno de los estilos musicales más cautivadores de los noventas.

Proyectando sus conciencias en alter-personalidades representadas por insectos, Digable Planets es sin duda uno de los proyectos más memorables en la historia del hip-hop. Fusionando magistralmente las bases rítmicas de este género musical con exquisitas pinceladas de jazz y funk, el trío neoyorquino acuñó un deleitante estilo que difícilmente será olvidado. Integrada por Ishmael "Butterfly" Butler, Craig "Doodlebug" Irving y Mary Ann "Ladybug Mecca" Vieira, esta banda surgió en 1992, en Brooklyn, y desde que lanzaron su primer álbum, Reachin' (A New Refutation of Time and Space) (1993), destacaron por la construcción de narrativas que presentaban extrovertidas reflexiones en torno a las nuevas concepciones de la materia, el tiempo, el espacio y otras variables físicas.

Sobra decir que su primer disco tuvo una notable recepción entre el público, en buena medida porque ofrecía una alternativa a aquellos que gustaban del hip-hop pero que estaban cansados de canciones con letras agresivas cuyo espectro de realidad se limitaba al intercambio de drogas, la violencia en las calles y la jactancia de logros económicos o sexuales. Trovadores metafísicos de corazón, los Digable no tardaron en lanzar su segundo álbum al año siguiente: Blowout Comb (1994). Ambos discos terminarían por consagrarse como memorables joyas de un submovimiento hip-hopero dedicado a esparcir concienzudas reflexiones sobre aspectos tanto prácticos como trascendentales de la vida, mientras que sus metapoéticas letras se hilvanaban al ritmo de una elegante fusión que de algún modo se podría ubicar como el relevo evolutivo de la legendaria banda A Tribe Called Quest.

Lamentablemente, tras el lanzamiento de Blowout Cumb, surgieron fuertes diferencias entre los tres integrantes, fricción que  llevaría a Ladybug Mecca a abandonar a sus compañeros y con ello terminaría momentáneamente la efímera, pero lúcida, carrera de los Digable Planets. Y no fue sino hasta once años después que el trío pudo acordar la presentación de su tercer y último álbum, Beyond the Spectrum: the Creamy Spy Chronicles (2005). Este disco representó una especie de ejercicio retrospectivo en el que los Digable incluyeron algunas piezas inéditas, así como remixes y lados B.

Tras la ruptura, los tres integrantes probaron carreras como solistas y proyectos con otros músicos. Butler estableció el proyecto Cherrywine, en el que fusiona el hip-hop con blues y en 2003 lanzó el álbum Bright Black que no gozó de muy buena recepción. Por otro lado Doodlebug lanzó Cee Knowledge & the Cosmic Funk Orchestra, proyecto con el cual ya produjo un par de discos. Finalmente Ladybug, ahora conocida como Lady Mecca, presentó en 2005 su álbum Trip The Light Fantastic.

De algún modo Digable Planets representa fielmente el arquetipo que respira detrás de fenómenos como las estrella fugaces o las supernovas: una efímera sensación de gozo y bienestar, casi extasiante, que si bien son fenómenos de "corta vida", lo cierto es que su impacto en nuestros sentidos es tal que terminan por mantenerse en la memoria. Y en caso de que no sea tan optimista tu relación con los DP, algo innegable es que sus álbumes permanecen aquí, siempre listos para recibir unos instantes de atención por nuestra parte, los cuales, sin duda, serán exquisitamente remunerados.

Twitter del autor: @paradoxeparadis

 

 

Ya ni siquiera sus fundadores utilizan MySpace

Por: pijamasurf - 06/25/2011

La red social orientada a la música, MySpace, ha sufrido un dramático abandono en los últimos años: ya ni siquiera sus fundadores actualizan sus perfiles.

MySpace, en algún momento considerado uno de los proyectos más exitosos y codiciados de la Red, es hoy uno de los mejores ejemplos de una plataforma digital que no supo mantener su rumbo y se fue perdiendo, gradual y constantemente, en el olvido. La fama que alguna vez llegó a acuñar como uno de las redes sociales más populares y prometedoras de Internet, razón por la cual fue adquirido en 2005 por News Corporation (propiedad de Rupert Murdoch), es hoy, innegablemente, parte de un lejano pasado.

Ahora, todavía con 30 millones de usuarios registrados pero hundido en una tendencia en la que aproximadamente un millón de miembros van cerrando sus cuentas mensualmente, resulta que ni siquiera sus fundadores, Chris DeWolfe y Tom Anderson, mantienen actividad en sus propios perfiles. DeWolfe, también ex CEO de MySpace, afirma que muy de vez en cuando pasa a visitar su perfil, mientras que el de Anderson fue actualizado por última vez hace más de un año, en mayo de 2010.

Muchos atribuyen la decadencia de MySpace a la llegada de News Corporation y, en este sentido, mientras que algunos lo explican por un pobre entendimiento por parte de los ejecutivos asignados por la corporación mediática de Murdoch para tomar las riendas de la red social, otros apuntan más a un factor un tanto metafísico, una especie de sombrío karma digital.

A finales de 2007, con más de cien millones de miembros, MySpace era considerada la red social más grande de Internet, venciendo claramente a su entonces competidor más cercano, Facebook. Fue entonces cuando algunos valuaron esta red en doce mil millones de dólares. Pero a pesar de que esto ocurrió hace apenas cuatro años, lo cierto es que sería difícil que alguien pagara hoy siquiera el 1% de su supuesto valor máximo.

"MySpace puede ser algo otra vez, pero yo creo que necesitas a alguien que realmente pueda reimaginar lo que verdaderamente es. La dirección que mantiene actualmente no es la adecuada", apunta DeWolfe.

Pero más allá de su historia "personal", el caso de MySpace parece confirmar que el negocio y las valuaciones de las redes sociales puede ser un deporte bastante volátil, de burbujeante naturaleza.

[Business Week]