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Stephen Hawking: 'No hay vida después de la muerte; es un cuento de hadas'

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/16/2011

El famoso físico dijo en una entrevista reciente que la vida después de la muerte y el cielo son cuentos de hadas oscurantistas

Stephen Hawking ha vuelto a ser noticia gracias a sus recientes comentarios publicados en el periódico londinense The Guardian. El famoso físico, cuya enfermedad se ha agudizado, dijo que no tiene miedo de morir porque "ha vivido con el prospecto de una muerte temprana por los últimos 49 años". Este que sin duda es visto por los medios como el representante de la ciencia oficial (mientras otros bromean que su cerebro ha sido hackeado) dijo: "Veo al cerebro como una computadora que dejará de trabajar cuando sus componentes fallen. No hay cielo ni vida después de la muerte para las computadoras; eso es un cuento de hadas paras las personas que le temen a la oscuridad".

Aunque supuestamente afianzado en la ciencia, la declaración de Hawking es una creencia. Como lo es decir que sí existe la vida después de la muerte. A lo mucho una hipótesis difícil de probar (aunque algunas personas sostienen tener pruebas de la reencarnación).

Hace unos meses Hawking generó controversia declarando que los extraterrestres deben de existir y probablemente sean hostiles. "Solo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para observar cómo la vida inteligente puede evolucionar en algo con lo que quizá no queramos convivir. Me imagino que habitan en naves espaciales masivas después de haber devastado por completo los recursos naturales de su planeta originario. Estos avanzados aliens posiblemente se hayan vuelto nómadas y están en busca de conquistar y colonizar cualquier otro planeta que puedan alcanzar”, dijo Hawking.

[Guardian]

Discusión en torno a la marihuana como un agente evolutivo o como una droga que lleva al crimen y subvierte la sociedad

La discusión sobre la cannabis ha sido particularmente difícil en el contexto social más amplio y quizás sería necesario decir, en el contexto simbólico.

El mundo humano es una maquinación de nuestro subconsciente, en algún punto podemos decir que el universo no es más que un pensamiento. El Kibalion ya lo decía cuando afirmaba que el universo era mental. Cómo tal funciona sobre la base del mismo lenguaje del subconciente, me refiero claramente al lenguaje simbólico.

La aceptación de la cannabis se ha transformado en un símbolo representativo de la realidad[1], ser o no defensor de la cannabis constituye en general una posición coincidente con una forma de definir la realidad social. Como señala Erik Davis respecto a la marihuana (y las drogas alteradoras de la mente en general):

“The various social agendas of parents, teachers, and the ghost of God could be sidestepped not only by sullen monosyllables and the worship of unwholesome heavy metal guitarists but by tinkering with consciousness itself. What greater rebellion than rewiring one's experience of the world?[2]

Para sus detractores, su uso (medicinal o recreacional) atenta contra el orden social, el orden moral, el orden biológico (con apelativos a lo “anti-natural” del consumo, en general de psicoactivos) definiéndose ya no en un contexto comunicativo sino en el aislamiento propio de las certidumbres personales, su sola presencia es un desafío a la normalidad del mundo.

En el contexto de sociedades multiculturales como las nuestras finalmente la “realidad” es definida bajo una lógica estratégica, en que lo buscado es la hegemonía moral. El arma típica de estas discusiones no argumentativas, no comunicacionales, es la demonización de la contraparte; siendo la cannabis considerada por una parte de la sociedad como una droga criminogénica, tóxica para el cerebro, depresiva, droga de entrada a otras drogas más dañinas (Gateway drug), responsable de daño cerebral, entre otras acusaciones. En general, no mas que mitos con alguna evidencia anecdótica ciertamente no concluyente y marcadamente parcial.

Por el otro lado de la discusión están los defensores acérrimos de la cannabis entre otros compuestos alteradores de la psique, entre ellos podemos nombrar a grandes como Terence Mckenna, Marc Pesce, Erik Davis y Timothy Leary entre muchos otros quienes se han aproximado al cannabis (y a las drogas psicomiméticas en general) en tanto reconsideración de su rol cultural, considerándolas incluso necesarias para la supervivencia humana dentro del contexto de la temática posthumanista o transhumanista bajo la reivindicación de las drogas como herramientas de desarrollo personal[3].

Así y todo, la mayoría de la gente se mueve en posiciones más amagadas, menos radicales, de otro modo ambas posiciones son prácticamente irreconciliables, son proposiciones de la realidad incompatibles.


[1] Erich Goode, Marijuana and the politics of reality, Journal of health and Social Behavior, Vol 10, No. 2  (Jun. 1969) pp.83

[2] Erik Davis, Teenage Head: Confessions of a High School Stoner, The village Voice, Jun. 1993

[3] Michael Garfield, The Psychedelic Transhumanist, H plus magazine, 29 de septiembre de 2009.