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¿Por qué aún necesitamos gurús?

La primera colaboración del filósofo esotérico Jason Kephas para PS. Una reflexión sobre el gurú que va más allá del New Age y lo muestra como una figura paternal necesaria en el proceso de maduración de la psique colectiva

“Let there be no difference made among you between any one thing & any other thing; for thereby there cometh hurt.”
—The Book of the Law

Desde una perspectiva estrictamente biológica, la naturaleza está en competencia consigo misma. La supervivencia del más apto es una competencia, una lucha por la dominación y si los organismos se niegan a competir, no sobrevivirán. Probablemente el sector más obvio de competencia entre humanos y otros animales es la arena sexual, mientras que el otro campo de batalla obvio incluye al territorio y a la comida. Los machos compiten entre ellos por la dominación sexual y el resultante acceso a la hembras —y si esto aplica en menor grado para las mujeres, el competir por el premio que representa un hombre, es porque para muchas mujeres es más “natural” compartir un hombre que viceversa. Si un niño tiene hermanos varones, la rivalidad comienza a temprana edad, pues compiten por el amor de su madre. E incluso si no tiene hermanos, existe una cierta lucha edípica con el propio padre por este mismo amor y aparentemente esta temprana tensión se encargará de preparar al organismo para la futura lucha existencial que le aguarda. La paradoja de esta dinámica es que tanto el padre como el hijo, o inclusive el hijo y sus hermanos, no sostienen una competencia en un sentido real (basado en la supervivencia), ya que son parte de la misma tribu o sistema en el que hay recursos suficientes para todos. En realidad la lucha ocurre en un plano psicológico y emocional. Mientras que el padre y el hijo no sean percibidos como iguales —no obstante que ambos experimenten al otro como una amenaza—  no hay una necesidad que justifique el conflicto entre ellos. Cuando el hijo se acerca a la etapa adulta, la rivalidad comienza a adquirir dinamismo e incluso se transforma en un ingrediente fundamental para el rito de iniciación del niño. La deificación de la autoridad paternal es un rito evolutivo que,  al menos en algún grado, es experimentado por la mayoría de los jóvenes varones, a pesar de que en muchas ocasiones, si la figura del padre biológico está ausente, ésta se ve reemplazada por una figura sustituta.

Basado en mi último roce con la mentalidad de adoración y culto a un gurú, puedo decir que la función y atracción (y también la trampa) de los gurús es que nos ayudan a recrear este modelo primario. Como un niño con su padre, aquel que sigue a un gurú se auto-percibe como alguien fundamentalmente inferior a su maestro, al menos en la medida que lo consideren como un ser iluminado, una persona de conocimiento, un  avatar de la divinidad, alguien que encarna vivamente la verdad, etc. Y para aceptar a otro ser humano como tu propio gurú, debes creer que ha alcanzado niveles superiores del ser en comparación con los tuyos  —en otras palabras, que son superiores de cualquier manera concebible. Y precisamente así es como un hijo experimenta a sus padres (y a los adultos en general), como pertenecientes a una especie diferente, a un género distinto. El hijo entonces aspira, por un lado, a complacer a sus padres y a merecer su favor a través del buen comportamiento; por otro lado, mientras va madurando, intenta sintonizarse con el comportamiento de sus padres, igualarlo, con el fin de convertirse en un adulto por su propio derecho. El hijo crece entonces por medio de una combinación de obediencia e imitación, que es más o menos idéntico a como los seguidores se relacionan con su gurú. Esto, al menos, es el recubrimiento social. A un nivel más primario,  el crecimiento de un hijo es biológicamente inevitable y, dado que cualquier niño que crece sustituirá a sus padres en la cadena evolutiva, no crece simplemente para igualar sino para sobrepasar (ser superior) a sus padres. Y aquí es donde el paralelismo entre gurús y seguidores comienza a derrumbarse, porque es casi inaudito que los seguidores sobrepasen en estatura a su gurú.  En cambio, lo que tiende a suceder es que en un cierto punto determinado la naturaleza humana del gurú es expuesta, lo cual provoca la pérdida total o parcial de su seguidores.

Parte del proceso de transformación hacia la adultez que experimenta todo niño implica el concebir a sus padres como individuos imperfectos y por ende rechazar aquellos elementos de condicionamiento filial que no se sostienen luego de cierto escrutinio, los cuales, en vez de facilitar su proceso, le impiden convertirse en un individuo. La conciencia evoluciona a través de una combinación de obstáculos y retos con apoyo y soporte. Si todo en la vida fuesen obstáculos sin apoyo, ninguno sobreviviría; pero si todo fuera apoyo y nada de retos, jamás nos fortaleceríamos lo suficiente para dejar el nido y emprender nuestro propio camino. El impulso sexual eventualmente empuja a todo niño a salir del nido.  ¿Tal vez por ello es que este impulso genera fricción incluso desde temprano —si es que Freud estaba en lo correcto sobre la dinámica edípica— cuando el niño desea reemplazar (asesinar) al padre con el fin de “tener” a la madre para sí mismo? Simbólicamente esto es lo que debe de ocurrir para garantizar la continuidad de las generaciones. En sus primeros años un niño debe sublimar sus deseos para adaptarse al hecho de que no está en igualdad con su padre y que no puede “tener” a su madre de la misma forma que su padre la tiene. Con la adolescencia el niño de hecho iguala al padre, habiendo madurado (idealmente, a pesar de que frecuentemente en nuestra cultura no ocurre) su deseo infantil por la madre. Entonces es cuando está listo para comenzar una familia propia y continuar el linaje ancestral. El punto de ruptura de este ciclo de crecimiento natural generacional es la ausencia de una sólida figura paternal, activamente comprometida en ser un ejemplo para el hijo y a la vez proveyendo los retos para que se geste la lucha masculina y la rivalidad, a través de la cual el niño entrará a la adultez.

En nuestra cultura —y quizá que esto sea ya un fenómeno global— la ausencia de una presencia paternal sólida (un tema suficiente por sí solo para otro artículo) ha creado generaciones de varones maternalizados y “desmasculinizados” que no son aptos (inmaduros psicológica y emocionalmente) para ser padres porque no son aptos para convertirse en hombres. Mientras que la fuerza procreativa es presumiblemente acrecentada, los cimientos de la autoridad, la integridad y la “rectitud” necesarias para canalizar responsablemente esa energía sexual (en contraposición a simplemente estar esclavizado a ella) brillan por su ausencia. Así que mientras los promotores del New Age podrán, optimísticamente, declarar que la era de los gurús ha llegado a su fin, el vacío psicológico y emocional instalado entre nosotros —tanto en hombres como en mujeres— que busca un brillante y divinizado padre, a un líder estilo Obama/Hitler a quien seguir (y que nos provea con esperanza, sentido, y propósito) permanece inalterado. Y esto no puede satisfacerse a través de recursos filosóficos, puesto que no basta con simplemente afirmar que estamos llegando a nuestra mayoría de edad como una conciencia, cuando aún no ha ocurrido el rito de iniciación que comprueba nuestra maduración.

Y precisamente en este punto entra el gurú. En la historia reciente, los gurús han sido frecuentemente expuestos como abusadores del poder que ejercen sobre sus seguidores al explotarlos sexualmente; pero, paradójicamente, es común entre los seguidores de maestros espirituales someter voluntariamente su sexualidad y convertirse en célibes —al igual que en la relación padre-hijo aparentemente hay ciertas experiencias consideradas como “fuera de límite” para todos menos para los adultos, en este caso el gurú. Para los discípulos varones, volverse célibes es una manera de recrear patrones infantiles de deseos pre-sexuales y, en el proceso, renuncia a convertirse en una amenaza sexual para el padre-gurú; esto previene el surgimiento de una rivalidad o competencia entre el gurú y sus seguidores masculinos, lo cual está esencialmente orientado a mantener la armonía entre la comunidad o “familia”. Y como en consecuencia las seguidoras no están siendo sexualmente satisfechas por sus nuevos hombres “desmasculinzados”, tienden a aceptar la gratificación sexual de su gurú bajo el cobijo de la “iluminación”. Entones el gurú obtiene el “control del gallinero”.

Todo esto constituiría una parte necesaria en la reconstrucción ritual de la maduración inconsciente, sin embargo, para encarnar el papel del padre substituto, el gurú debe finalmente ser reconocido no sólo como imperfecto sino como un falso modelo de autoridad. Sólo entonces puede ser rechazado con el mismo fervor con el que antes fue adorado y emulado. No es suficiente decir que no necesitamos gurús; primero la parte de nosotros que necesita gurús debe de ser identificada y expurgada. Sólo entonces seremos dueños de nuestro sentido de verdad individual en vez de ver hacia fuera, hacia alguien o algo más. Esto podría ser una impronta de la idea mítico/histórica de los falsos profetas y del Anticristo, papeles desempeñados en el siglo pasado por Stalin, Hitler, Charles Manson, Jim Jones y otros más. Nuestra añoranza de que un gurú, salvador, avatar o mesías intervenga en nuestras vidas para rescatarnos del caos, la locura, la adicción, la enfermedad, el vacío espiritual y la desesperación de nuestra existencia es suficientemente real porque se origina, al menos parcialmente, en esas experiencias formativas en las que adolecimos de exactamente eso: una fuerte figura paternal que nos preparara para la adultez. Si sólo podemos deshacer los patrones primero recreándolos, entonces esa misma añoranza por el Mesías debe de eventualmente provocar una imagen negativa de lo mismo. Será una imagen en la cual al principio creeremos irresistiblemente, con toda nuestra mente y todo nuestro corazón, exactamente como cuando de niños creímos en la infalibilidad de nuestros padres y madres. Sólo entonces podrá intervenir la realidad y rectificarnos.

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Blog de Jason Kephas

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23 Comentarios

Jason Kephas dice:

“Estoy de acuerdo en que la era messianica ha terminado, eso esta comprobado pero también me pregunto por el colectivo actúal ¿existe fuera de las tendecias impuestas por el sistema?”

podemos preguntar tambien si existe el sistema con sus “tendecias impuestas” fuera del colectivo actual? Es la masa la creacion del sistema de control, o es el sistema de control la creacion de la masa?

griknay dice:

Me gusto mucho el articulo, interesante sin duda la discusión sobre un tema que nos atañe a todos de manera directa o indirecta. La escuela mas importante y el conocimiento esotérico en práctica ha permanecido en el planeta de forma viva y activa de maestro a alumno. La tarea de un maestro por trasmitir su conocimiento al receptáculo que entenderá la importancia de la tarea y reconocer su regreso a la tierra, para poder  abrazar lo que entendió, despertándose a sí mismo y continuando la tarea que se suspendió por la corta vida humana.

La esoteria ha sido y será única y verdadera en este proceder, nunca abundante ni colectiva. El guru no se encuentra en cursos anunciados, ni seminarios de chamanismo. El maestro llega cuando los oídos escuchan, oídos que han escuchado y hoy quieren escuchar de nuevo. 

Lo masivo o new age, que siempre ha existido en el cumplimiento de saciar la “espiritualidad humana” es  resultante de un control -visto como se quiera- de la conciencia humana. El maestro conoce de ello y no se mezcla entre esa masa, su objetivo es claro:  trasmitir el conocimiento que le ha permitido evolucionar.

Platon decía que lo único que necesitamos es recordar, pero para ello hay que despertar. Se olvida que no es la primera vez que estamos en el planeta y así el sentido del maestro.

Jebus dice:

Para llegar a ser adulto, es necesario la muerte simbólica del padre, para que el joven ocupar el lugar del padre

Azoth dice:

Dos preguntas: ¿qué lugar tiene en esta idea del gurú la reencarnación? Acaso si recordamos nuestras vidas no seremo nuestros propios gurús -los demás servirán sólo como espejos. Y también, Jason, qué piensas de la idea del Anticristo como una simulación o un extraterrestre holográfico, ¿es posible que se rwpresente esta obra de teatro cósmico sólo para nuestro beneficio, como una mayeútica, para que podamos parir una nueva conciencia desde el abrazo de nuestra propia sombra?

Jason Kephas dice:

para mi opinion memorias de vidas pasadas relaciona con aceder el “junk” ADN y/o la consciencia collectiva de la humanidad (los ancestros). Seguramente nuestros “gurus” reales son guias internas (el Yo Profundo/Alto) y nuestra connexion viva a los ancestros.

La segunda pregunta no puedo contestar – es demasiado mas alla de mi conocimiento para ofrecer mas que una opinion, y como dice Harry Callaghan, “opinions are like assholes: everybody’s got one.”

faraon dice:

Es verdaderamente interesante el artículo. creo que efectivamente el ser hmano no podrá crecer en su psique si tiene todavía se percibe como aquel que tiene necesidad deser protegido, por que el guru tambien protege aunque nop sea de manera clara o evidente. el guro es la figuara paterna que protege al discipulo (hijo) pero es posible ser tambien guro por que busque protección del hijo (discipulo) donde el guro es como un niño que busca al igual que el discipuloel cuidado y la protección.

Paola Klug dice:

No estoy de acuerdo, la naturaleza no esta en competencia, no es darwinista.

¿Deja de funcionar el corazón por envidia de los riñones? ¿El hígado es mas importante que el cerebro? En lo absoluto. Las competencias llegaron con las civilizaciones, por ende es algo anti-natural

Jason K dice:

es facil decir eso pero no se si relaciona mucho con la experiencia comun de los individuos, sean humanos o sean animales. Y no hay tal cosa como anti-naturaleza si todo es un sistema; civilizacion es un biproduct de la naturaleza iqual como enfermedad es un bi-producto del cuerpo; decir que todo es en harmonia en la naturaleza menos el hombre es idealismo y no es correcto. Muchos animales luchan por sobrevivir y aun sin razon en absoluto. Y creo que hay casos aun cuando los organos internos estan en competencia. El mundo no es tan simple como los sonadores y idealistas quieren creer. Estoy de acuedro que el punto de vista de Darwin no es adecuado, claro, y aun que es un tipo de disinfomacion (siendo incompleto); pero tampoco puede decir que es 100% falso. Idealismo intenta hacer un salto prematuro a un nuevo entendimiento de la realidad, cuando loque hace falta es construir una puente entre aqui y alla, el viejo y el nuevo.

mvr1981 dice:

El sistema es lo que queremos que sea… pero pienso que aun no somos lo suficientemente maduros como para tomar el control.

“Quien pretende el gobierno del mundo
y transformar éste,
se encamina al fracaso.
El mundo es un vaso espiritual que no se puede manipular.
Quien lo manipula lo empeora,
quien lo tiene lo pierde.”

Tao Te King.
Capítulo XXIX.

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