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Burundanga, la droga que roba la voluntad y convierte a los hombres en títeres

Por: pijamasurf - 05/10/2011

Una sustancia basada en una planta similar a la datura, es usada en Sudámerica como "date-rape-drug" y podría ser la droga ideal para el control mental

Hay un oscuro anillo en el mundo de las plantas psicoactivas, el anillo de tropano. En este anillo se entrelazan químicamente plantas usadas por los brujos de Europa como la belladonna y la mandrágora y por los brujos de América como la datura y la brugmansia, que contienen el alcaloide escopolamina. Estas plantas han sido tradicionalmente usadas en la brujería, especialmente, como describe Castaneda, en la preparación del cuerpo (o el doble) para el vuelo. Sin embargo, actualmente, una de estas plantas que contiene escopolamina es usada en el underground criminal, principalmente en Sudamérica, para robar la voluntad de las personas y luego robarlas o violarlas. La droga que se produce con esta planta es conocida como la burundanga.

El neurocientífico británico Vaughan Bell, autor del blog Mind Hacks, ha investigado el uso de esta droga durante su residencia en Medellín, encontrando que la brugmansia -y en menor medida otras plantas con escopolamina- podría ser la primera droga que se sabe es capaz de robar la voluntad de una persona y someterla a control mental.

Existen numerosos reportes en Ecuador, Venezuela y Colombia sobre personas que se despiertan después de haber sido robadas o asaltadas sexualmente sin recordar qué es lo que les sucedió, y que luego se descubre que habían sido dosificados con burundanga  (conocida en Colombia como "la borrachera" y que se diferencía de la datura en que sus flores son caídas y pendulares).

Un reciente estudio en Bogotá, mostró que el 70% de los pacientes que habían sido admitidos por intoxicación de burundanga habían sido robados y el 3% habían sido violados.

Vaughan Bell dice que los reportes señalan que “la droga remueve el libre albedrío, convirtiendo efectivamente a sus víctimas en títeres humanos. Aunque no es bien entendido por la neurociencia, el libre albedrío es visto como una habilidad neurológica altamente compleja y una de las características humanas más apreciadas. Claramente, si esta droga puede eliminar la voluntad, pone el dedo en la llaga de una patente vulnerabilidad en la médula de nuestra especie” (lo que nos hace preguntarnos si no hay una especie de burundanga cósmica imperceptible que pueda ser administrada por una raza extraterrestre).

La ciencia médica aún no ha establecido del todo cómo, si es que lo hace, la droga afecta nuestra autonomía. Renate Thienel, de la Universidad de Newcastle en Australia, ha notado que la escopolamina tiene efectos selectivos en la memoria, dejando otras funciones intactas, tales como la planeación y el manejo de información. Esto sugiere que las víctimas pueden permanecer cognitivamente hábiles y a la vez sin poder retener información.

La clave podría estar en que la escopolamina bloquea la acetilcolina, el neurotransmisor esencial para la memoria y parece afectar la amígdala, la  zona del cerebro responsable de controlar la agresión y la ansiedad. La evidencia de campo sugiere que las víctimas yacen en un estado pasivo y confuso sin poder resistirse a las órdenes de su asaltante.

La revista Vice hizo un documental en el 2008, Colombian Devil’s Breath, sobre los efectos de esta planta en Colombia. Uno de los reporteros de Vice nos dice que la brugmansia, también conocida como “trompeta del diablo” es “el peor 'roofie' que puedas imaginar” (haciendo referencia a las drogas usadas en una cita para violar a otra persona”, y añade que “Estás a disposición de sugerencias como ‘llévame a tu ATM’ o ‘hey, ven comigo al hotel, mientras que permaneces completamente consciente y articulado”.

El peligro de esta planta es que pueda extraerse y dosificarse como un preparado incoloro e inoloro, haciendo que la sabiduría esotérica de siglos sea recanalizada por el crimen organizado o simplemente por personas que buscan someter a otras, como es el caso del uso popular del toloache –datura- en México para supuestamente hacer que una persona se enamore de otra (aunque esto borra la frontera entre el enamoramiento yla esclavitud). Curiosamente en el libro “Los Brujos del Poder” se dice que el presidente de México, Vicente Fox, recibió toloache de su esposa Marta Sahagún, lo cual de ser cierto debió de haber sido administrado en dosis controlada con la precision de una bruja para que no produciera episodios delirantes de desmemoria demasiado conspicuos.

En México las plantas que contienen escopolamina son conocidas como "la yerba del diablo" o el "águila de la oscuridad", reflejos del respeto que la tradición esotérica de ese país le tiene a esta sustancia.

El programa de control mental de la CIA, MKULTRA, exploró el uso de la escopolamina como “suero de la verdad” y la policía secreta de Checoslovaquia utilizó en varias ocasiones esta sustancia para obtenere confesiones.

Sobra decir que el uso y el descubrimiento de esta planta por criminales es sumamente peligroso.

[Wired UK]

Ética posthumanista: Más allá de la tiranía humana

Por: Cristian Miquel - 05/10/2011

¿Entrando a la era posthumana, es un deber metaético ayudar a los demás seres vivos del planeta a mejorar su existencia? Un proyecto de comunicación entre delfines y hombres podría ser un hito en la diplomacia entre especies

La idea posthumanista (cómo su nombre lo sugiere) no solamente da espacio para afirmar la mejora y potenciación de los seres humanos, sino también existen algunos representantes de este pensamiento que afirman que es un deber ético (quizás una meta-ética inter-especies) de la humanidad, ayudar a los demás seres vivos de nuestro planeta a “mejorar” su existencia, no sólo sus medios de vida, cuidando sus nichos ecológicos, sino también tomando acción para mejorar su dignidad dentro de un mundo humano y posthumano. No basta que puedan vivir si no pueden vivir bajo los derechos que les reconocemos a las personas actualmente.

En particular a aquellos por los que se aboga su reconocimiento normativo como “personas” y como tales, detentadoras de derechos, dejando al fin su status de cosas o bienes que la mayoría de los sistemas jurídicos irreflexivamente les reconocen. Uno de los defensores de esta tesis es Peter Singer, filósofo de ideas extremas quién sostiene justamente que los animales no-humanos y los animales humanos compartimos la capacidad de sufrir y eso es argumento suficiente para colegir una obligación de intervenir evitando su sufrimiento y abuso.

El primer paso es justamente reconocerles derechos, reconocerles personalidad desde el punto de vista jurídico.

Luego mejorar activamente sus condiciones de vida, no sólo a través de una abstención de influir perjudicialmente en sus ecosistemas y modos de vida, sino que tomar acciones positivas por mejorar su experiencia vital como comunidades y como individuos según corresponda a la naturaleza propia de cada especie (entre los grandes simios, por ejemplo, hay claramente un reconocimiento de cada individuo como tal y no como en otras especies en que los individuos no son parte de su naturaleza como especies, por ejemplo las palomas, los ratones etc.)

Para comenzar esto debemos intentar comunicarnos. Nadie espera que un delfín vaya a alertarnos del peligro de los accidentes con crudo de petróleo en el mar o exigirnos directamente que les reconozcamos derechos, sin embargo un acto comunicacional entre delfines y humanos en un lenguaje común podría convertirse en un hito para la ética y diplomacia interespecies.

Una actividad comunicativa motivada por nuestro lado sería ciertamente un reconocimiento a la agencia de los individuos y las especies no-humanas del planeta. Un gran gesto de buena voluntad.

En esta materia han estado trabajando la doctora Denise Herzing del “Wild Dolphin Project” en Jupiter, Florida, y el investigador en inteligencia artificial del instituto de inteligencia artificial de Georgia, Thad Starner, cuando comenzaron a desarrollar el CHAT (Cetacean Hearing and Telemetry ) un dispositivo dotado de un computador del tamaño de un Smartphone y dos hidrófonos capaces de detectar frecuencias altísimas del espectro de sonido en las que los delfines pueden comunicarse. La idea de esta tecnología es co-crear con los delfines un lenguaje común y comenzar las conversaciones entre humanos y delfines.

Ha sido estudiado que los delfines tienen un lenguaje relativamente complejo utilizando distintas frecuencias de sonido y desde hace décadas se ha probado que además son capaces de aprender nuevos lenguajes a través de símbolos y colores que aprietan en pantallas táctiles con el fin de comunicar ideas en un lenguaje entendible por nosotros.

Por otra parte de este debate, se sostienen ideas como las del investigador George Dvorsky quién publicó hace algún tiempo un paper en el cuál defendía la idea de que tenemos el deber moral de mejorar a las especies animales no-humanas de la misma forma en que lo hacemos y haremos con nuestra propia especie, agregando al debate un argumento extremo pero convincente o al menos considerable de que las nuevas tecnologías y en particular la biotecnología es una posibilidad técnica que, de perfeccionarse, no podremos negar la posibilidad de mejorar a las especies animales no-humanas de igual forma a como mejoraremos nuestra propia vida, extendiéndola, aumentando nuestros sentidos, nuestra inteligencia y en general pavimentar el camino a nuestra condición de “dioses”.

[New Scientist]