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Entrevista con el fundador de WikiLeaks: tenemos documentos sobre OVNIs

Política

Por: pijamasurf - 12/03/2010

Julian Assange revela en entrevista con los lectores del diario The Guardian que entre los archivos aún no publicados tiene documentos sobre OVNIs.

Julian Assange fue entrevistado por los lectores del diario The Guardian, el llamado "hombre internacional de misterio", héroe moderno para muchos, enemigo público #1 para otros, cuestionado por su bizarro comportamiento (acusado de abuso sexual y de ser un agente de la CIA) y en general el hombre del momento contestó a las preguntas de este diario el cual ha sido uno de los que ha sido confiado con los cables de las embajadas de Estados Unidos.

El periodista australiano Julian Assange respondió entre otras cosas al método de selección y edición que sigue en WikiLeaks junto con sus "socios" de los medios mainstream. Dijo que un equipo editorial revisa los documentos y redacta las notas, aceptando, hasta cierto punto, que medios como The Guardian o El País tienen una influencia en qué y cómo se publican los cables. Assange añadió que Wikileaks no le ha costado la vida a nadie por sus filtraciones. Se le preguntó:

¿Alguna vez se te han enviado documentos relacionados con el tema de los OVNIs o de los extratererstres?

"Muchos freaks nos envían correos sobre OVNIs o como descubrieron que eran el anticristo mientras hablaban con su ex esposa en una fiesta  en el jardín. Sin embargo, aún no han satisfecho nuestro criterio de publicación: 1) que los documentos no sean enviados por el mismo autor 2) que sean originales.

"Sin embargo, vale la pena notar que en los archivos aún no publicados del cablegate sí existen referencias a los OVNIs".

La respuesta de Assange es bastante ambigua en este sentido, deja sin clarficar si publicará estos documentos y sí considera que son importantes, aunque al mencionar que son del "cablegate" se puede deducir que son cables de las embajadas que hablan sobre OVNIs o extraterrestres. Aunque claro podrían ser los avistamientos de oscuros líderes del medio oriente o tipos exóticos como el coronel Gaddafi.

Un documento de WikiLeaks muestra que aparentemente el ex premier británico Gordon Brown intentó interceder en la extradición del "UFO Hacker" Gary McKinnon a Estados Unidos, el hacker que penetró los archivos del Pentágono que supuestamente revelaban la presencia de agentes extraterrestres.

Con respecto a la figura de Assange es recomendable proceder con cautela, antes de creer que solamente busca el bien de la humanidad y la transparencia sin cuartel; Assange es otro actor político más en un complicado juego estratégico cuyos verdaderos intereses y orquestadores no se revelan en la superficie. En este sentido los documentos de WikiLeaks sobre OVNIs o extraterrestres pueden también ser parte de una agenda y de una estrategia comunicacional destinada a influencia la opinón pública conforme a este velado esquema.

Umberto Eco analiza el fenómeno “cablegate” de WikiLeaks

Política

Por: pijamasurf - 12/03/2010

El famoso semiólogo y novelista italiano, Umberto Eco, analiza el fenomeno WikiLeaks como parte de una hipócrita red que domina la interacción entre gobiernos, ciudadanos y medios informativos

En muy poco tiempo WikiLeaks es un terminó que irrumpio en el vocablo cotidiano de las personas y en los encabezados de prensa. En los últimos días, miles, o tal vez millones, de conversaciones se han generado a diario alrededor del mundo para habñar sobre esta misteriosa organización internacional que comenzó en 2006 y se dedica a filtrar masivas cantidades de documentos confidenciales, tanto corporativos como gubernamentales, para evidenciar crímenes y prácticas cuestionables que por diversos intereses jamás alcanzaban a difundirse en la prensa, al menos no explícitamente y en dentro de un contexto tan "contundente". Pero hoy Wikileaks ha alcanzado tal fama y poder que merece ser analizado como un verdadero fenómeno de esta era de la información.

Tal vez motivado por la conmoción generalizada que provocó la última publicación de cables diplomáticos que hizo WikiLeaksl, y que ha sido etiquetada como "Cablegate", el gran novelista, semiólogo, y medievalista italiano, Umberto Eco, se decidió a analizar el caso Wikileaks mediante un artículo difundido por Press Europ. En este, Eco enfatiza en un factor fundamental que ha hecho del "Cablegate" un verdadero escándalo mundia: la hipocresía que media la interaccion entre los gobiernos, las sociedades, y los medios informativos.

A continuación reproducimos íntegramente el artículo del señor Eco sobre el caso WikiLeaks:

El caso WikiLeaks tiene un doble valor. Por un lado, no es más que un escándalo aparente, un escándalo que sólo parece tal por la hipocresía que gobierna las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa. Por otro lado, anuncia cambios profundos a nivel internacional y prefigura un futuro dominado por la regresión.

Pero vayamos por orden. El primer aspecto de WikiLeaks es la confirmación del hecho de que cada dossier abierto por un servicio secreto (de cualquier país) está compuesto exclusivamente de recortes de prensa. Las “extraordinarias” revelaciones americanas sobre los hábitos sexuales de Berlusconi no hacen más que informar de lo que desde hace meses se puede leer en cualquier periódico (salvo aquellos cuyo propietario es Berlusconi), y el perfil siniestramente caricaturesco de Gadafi era desde hace tiempo un tema corriente entre los artistas de cabaret.

La regla según la cual los dossiers secretos no deben contener más que noticias ya conocidas es esencial para la dinámica de los servicios secretos, y no únicamente los de este siglo. Si va usted a una librería consagrada a publicaciones esotéricas, verá que cada obra repite (sobre el Grial, el misterio de Rennes-le-Château, los Templarios o los Rosacruces) exactamente lo mismo que dicen las obras anteriores. No se trata únicamente de que el autor de textos ocultos sea reacio a embarcarse en nuevas investigaciones (o que no sepa dónde buscar información sobre lo inexistente), sino de que quienes se consagran al ocultismo sólo creen aquello que ya saben, aquello que les confirma lo que ya les habían dicho.

Mucho ruido y pocas nueces

Es el mismo mecanismo que explica el éxito de Dan Brown. Y lo mismo pasa con los dossiers secretos. El informador es perezoso, y también es perezoso (o estrecho de miras) el jefe de los servicios secretos (si no lo fuera, podría ser, pongamos, redactor de Libération) que sólo da por cierto lo que reconoce como tal. Las informaciones top secret sobre Berlusconi que la embajada americana enviaba de Roma al Departamento de Estado eran las mismas que Newsweek había publicado la semana anterior.

Pero entonces, ¿por qué han hecho tanto ruido las revelaciones sobre estos dossiers? Por un lado, sólo dicen lo que cualquier persona cultivada ya sabe, esto es, que las embajadas, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde que los jefes de Estado pueden llamarse por teléfono o tomar un avión para almorzar juntos, han perdido su función diplomática y que a excepción de algunas funciones representativas menores se han convertido en centros de espionaje. Cualquier aficionado a las películas policiales lo sabe perfectamente, y sólo por hipocresía se hace ver que no se sabe.

Sin embargo, el hecho de repetirlo públicamente viola el deber de la hipocresía y pone en mal lugar a la diplomacia americana. En segundo lugar, la idea de que un hacker cualquiera pueda captar los secretos más secretos del país más poderoso del mundo supone un golpe nada menor para el prestigio del Departamento de Estado. En este sentido, el escándalo no pone tanto en crisis a las víctimas como a los “verdugos”.

El Gran Hermano es parte del pasado

Pero pasemos a la naturaleza profunda de lo que ha ocurrido. Antes, en tiempos de Orwell, cualquier poder podía ser visto como un Gran Hermano que controlaba cada gesto de sus súbditos. La profecía orwelliana se vio totalmente confirmada desde el momento en que el ciudadano pasó a ser la víctima total del ojo del poder, que ahora podía controlar gracias al teléfono cada uno de sus movimientos, cada una de sus transacciones, los hoteles que visitaba, la autopista que había tomado y así sucesivamente.

Pero ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relación de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, o al menos el hacker —elegido como vengador del ciudadano— puede conocer todos los secretos del poder.

¿Cómo puede sostenerse un poder que ya no es capaz de conservar sus propios secretos? Es verdad que Georg Simmel ya decía que un auténtico secreto es un secreto vacío (el secreto vacío nunca podrá ser desvelado); es verdad, también, que todo saber sobre la personalidad de Berlusconi o de Merkel es efectivamente un secreto vacío de todo secreto, pues es de dominio público; pero revelar, como ha hecho WikiLeaks, que los secretos de Hillary Clinton eran secretos vacíos es robarle todo su poder.

Volver al espionaje a la antigua

WikiLeaks no ha perjudicado en absoluto a Sarkozy o a Merkel, y sí en cambio a Clinton y a Obama. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta herida infligida a una potencia tan importante? Es evidente que en el futuro, los Estados no podrán poner online ninguna información reservada, pues eso sería como publicarla en un cartel pegado en la calle. Pero también es evidente que con las tecnologías actuales, es vano esperar que se puedan mantener conversaciones confidenciales por teléfono. Nada más fácil que descubrir si y cuándo un jefe de Estado se ha desplazado en avión y ha contactado con alguno de sus colegas.

¿Cómo podrán mantenerse contactos privados y reservados en el futuro? Sé bien que por el momento mi previsión no parece más que ciencia-ficción y resulta por lo tanto novelesca, pero no me queda otra opción que imaginar a los agentes del gobierno desplazándose en diligencia por itinerarios incontrolables, llevando únicamente mensajes aprendidos de memoria o, a lo sumo, escondiendo en el talón del zapato las raras informaciones escritas. Las informaciones se guardarán en copia única en cajones cerrados con llave: en el fondo, la tentativa de espionaje de Watergate tuvo menos éxito que WikiLeaks.

¿Quién informa a quién?

Ya había tenido ocasión de escribir antes que la tecnología avanza como un cangrejo, es decir, hacia atrás. Un siglo después de que el telégrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telégrafo con hilos (telefónicos). Los vídeos (analógicos) habían permitido a los estudiosos del cine investigar una película paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la película y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) sólo permiten saltar de capítulo en capítulo, es decir, por grandes secciones.

Con los trenes de alta velocidad se puede ir de Roma a Milán en tres horas, mientras que en avión, incluidos los desplazamientos que requiere, son tres horas y media. No tiene pues nada de sorprendente que la política y las técnicas de comunicación vuelvan a los carruajes.

Una última observación. Antes, la prensa se esforzaba por descubrir lo que se tramaba en el secreto de las embajadas. Hoy, son las embajadas las que piden informaciones confidenciales a la prensa.