*

X

Neurociencia, arte y tecnología cósmica: increíbles imágenes del cerebro humano

Por: pijamasurf - 11/07/2010

El cerebro humano es un espejo de los procesos holísticos que constituyen el universo, alta tecnología a través de la cual el cosmos se percibe sí mismo.


“El telescopio Hubble está adentro de tu cerebro”, Terence Mckenna

El cerebro humano bien podría ser la  tecnología de punta de lanza del universo. Si bien es muy probable que existan seres más evolucionados que el hombre en algún lugar del universo (tal vez incluso aquí, solo que no tenemos la biotecnología para percibirlos), la biocomputadora humana, como llamara John Lilly al cerebro, es un aparato orgánico de computación y sintonización de frecuencias electromagnéticas que supera en su procesamiento de información y complejidad a cualquier cosa que el ser humano haya podido crear. Con cerca de 3 billones de neuronas, una cifra que Tim Leary comparaba con el numero de estrellas en el universo (en ese espejo cósmico, las estrellas son las neuronas en el cerebro de dios), este órgano trabaja de forma coordinada tejiendo conexiones de forma holística y grabando todo lo que percibe de forma holográfica.  Algunas personas incluso han especulado que el cerebro humano es el resultado de la tecnología cósmica en la empresa evolutiva del universo, cuyo fin sería percibirse a sí mismo de todas las formas posibles,  y, como una araña galáctica, tejer el mayor número de redes y con la mayor complejidad posible.

La retina que posibilita la transmisión de la luz al cerebro como impulsos eléctricos que componen las percepciones. Los ojos son la puerta del cerebro. Arriba en gris los fotoreceptores de la retina.

Esta representación artística de los caminos neurales, traza el rizoma cerebral: raíz que es tallo que es rama que es flor. La interconectividad de toda las cosas se refleja en el cerebro.

La resonancia magnética revela los secretos del cerebro humano, en este caso un paciente que ha tenido un severo ataque. La difusión de las moléculas de agua  puede apreciarse con notable elegancia.

Axones crecen en un plato en esta foto tomada con un microscopio electrónico

Andamiajes de axones y la distribución de las proteínas, un elegante espectro danzante que dirige la conciencia. El fantasma en la maquina.

Esta micro fotografía captura las terminaciones de los axones en el cerebelo, llamadas rosetas, por su forma similar a una flor.

Una imagen clásica en la historia de la neurociencia de Santiago Ramon y Cajal, muestra la arborización de las dendrita, las cuales capturan la información, la cual fluye en un soma ovalado y es enviada como un delgado axón que transmite las mensajes de las otras neuronas.

Te podría interesar:
Numerología y simbología del número 11 y del portal 11:11: cifra de la conciencia en el espejo de la naturaleza.

El número once y su par, 11:11, engloban un código sincromístico, relacionado para muchas personas con la comunicación de una inteligencia cósmica que busca abrir un portal en la conciencia y en la genética humana. Si bien la mayoría de los "fans" del 11:11 —miles de personas que buscan la aparición de este número con una confirmación de su camino espiritual— están embebidos en la cultura new age, la cual ha sido tremendamente manipulada por agencias de inteligencia, desinformación y las más bizarras entidades formando un cóctel de creencias de autosuperación y misticismo de bolsillo, la cifra tiene una resonancia y una simbología profunda que hace reparar en este código, más allá de cultos y creencias, como un atisbo de la naturaleza matemática que subyace  —como código de programación— el mundo en el que vivimos.

El 11/11 a las 11 de la mañana se dio el cese al fuego en la Segunda Guerra Mundial. Este día se conoce como el Día de la Remembranza (en Gran Bretaña la gente se pone un pin con una amapola), curiosamente, el minuto exacto del recuerdo de la gente caída en la Guerra es a las 11:11 AM.  Un evento que podría parecer casual si no se tiene en cuenta la insistencia que tiene la numerología masónica en aparecer en eventos de escala global, como si fuera puesta ahí por una élite que juega a la Cábala con el destino del planeta. Por ejemplo, el 33 en el rescate de los mineros chilenos, un múltiplo de 11.

El 11 de septiembre del  2001 se desplomaron las dos Torres Gemelas y el primer avión en hacer impacto fue el vuelo 11 de American Airlines. Después del 11 de septiembre quedan 111 días para que termine el año. Septiembre es el día 254 del año: 2 + 5 + 4 = 11. Si sumas las letras de septiembre más el número 11 tienes 11 carácteres. 9/11 -  9 + 1 + 1 = 11. Las torres son físicamente un once erigido en el cielo, similar a las torres que guardan el templo masónico: Joachim y Boaz. Las coincidencias son muchas más y pueden verse aquí. El ataque terrorista de Madrid también ocurrió un día once y murieron 191 personas, una cifra de muertes cuyos guarismos suman 11.

Los últimos tres presidentes de Estados Unidos tienen 11 letras en su nombre: Barack Obama, George  W. Bush y Bill Clinton.

El ciclo solar es de 11.1 años.

Un estudio de la NASA sugiere que toda la masa en el agujero negro en el  centro de nuestra  galaxia gira en 11 minutos.

Posiblemente el más significativo de los 11:11 es el del 21 de diciembre del 2012, le fecha apuntalada para sellar un cambio en la conciencia planetaria, tiene su punto focal a las 11:11 (tiempo universal), momento en el que ocurre el solsticio de invierno. Sumando 12/21/2012 obtenemos 11. Muchas personas ven en el 11:11 justamente una programación en torno a esta fecha y la activación genética de espirales luminosas en nuestro código. El 11:11 como una teleología histórica llevándonos hacia el cabo fractal de la ascención planetaria. Otras más ven en esto la mano taimada de las fuerzas oscuras que lavan el cerebro de las masas, el 11:11 como rito de predicción programativa. Parte de la parafernalia de desinformación mística que envuelve al new age y que truculentamente hace ver en la realidad su propio fanatismo.

Una de las personas en popularizar el 11:11 fue el mentalista israelí Uri Geller, quien formó parte del programa de visión remota Stargate de la CIA y quien en algún momento sostuvo canalizar un espíritu con forma de halcón de la estrella Sirius. Geller ha declarado que desde pequeño veía el 11:11 en todas partes como una especie de mensaje cósmico. Para Geller el 11:11 es un detonador del despertar de la conciencia precodificado.

Según las escrituras hebreas, el 11 de septiembre de 1999 fue el aniversario 6 mil de la creación de Adán.

El 1111 multiplicado por 1111 nos da la escala fractal 1234321.

El 11 es el número de la magia, según escribe Aleister Crowley en su libro sobre Cábala, 777.

En la Cábala el 11 es Kaf, la corona, y simboliza la autorrealización a partir de la fe y la voluntad. Significa literalmente la palma de la mano. Según Gnostic Teachings.org: "Kaf simboliza el poder latente del Espíriu Santo (Binah) en la glándula pineal, que se manifiesta en todo su esplendor en los órganos sexuales del iniciado. El fuego de Binah debe de crear el Elohim, el cielo y la tierra dentro del ser humano".

¿Pueden existir tantas coincidencias sin que sean el resultado de una programación subyacente o la comunicación de una inteligencia que no necesita ser extraterrestre, que posiblemente está dentro de nosotros, dentro de todas las cosas, compuesta también de números que la reflejan? El misterio del 11 y del 11:11 queda entrelazado con el misterio de la galaxia en relación con el Sol y con la Tierra y con los habitantes de este planeta en su proceso de evolución.

Twitter del autor: @alepholo