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Pueblo de Fucking, Austria, es foco de bromistas y vándalos británicos

Por: pijamasurf - 10/24/2010

El pequeño pero antiguo pueblo de Fucking es víctima de turistas británicos que buscan copular bajo su letrero de bienvenida.

El pueblo de Fucking, Austria, es una atracción para ebrios turistas británicos que emprenden viajes a Fucking a fotografiarse o a intentar robar las señales que reciben a los visitantes a la entrada del poblado. Algunos de estos jóvenes británicos algo ofuscados incluso han generado la irritación de la gente local con insistentes llamadas preguntando si están hablando a Fucking.

El pueblo de Fucking, de tan solo 103 habitantes ha tenido que instalar cámaras de circuito cerrado para evitar que los turistas se roben los cuatros letreros con el nombre del pueblo para que no se graben teniendo sexo enfrente de estos letreros, una práctica que se estaba volviendo muy común, como meta porno gag.

El alcalde de Fucking, Siegfried Haupp, ha declarado que esta harto de que los turistas se roben los letreros y que no entiende de que va la gran broma, puesto que para ellos Fucking es el nombre de su pueblo, el cual tiene mil quinientos años de antigüedad, al ser fundado por Focko, un noble bavaro, en el siglo VI. En cambio el alcalde del pueblo fronterizo de Wank (masturbarse) le ha recomendado que capitalice este accidente lingüístico a su favor y copule económicamente con los turistas; de mayor dignidad el alcalde de Fucking ha rechazado esta actitud.

En el 2008 este pueblo fue anfitrión del sui generis festival de Fuck Bands, con la participación de Fucked Up, Holy Fuck, Fuck y la excelente Fuck Buttons con su ambient industrial onírico.

Fucking, Austria, en Wikipedia

700 payasos ríen simultáneamente en busca del récord mundial (VIDEO)

Por: pijamasurf - 10/24/2010

Una masiva pesadilla fue orquestada en la Ciudad de México: payasos de todo el mundo rieron al unísono durante 15 minutos persiguiendo el récord mundial de la risa

La decimoquinta Convención Internacional de Payasos realizada hace unos días en la Ciudad de México fue el escenario perfecto para conjurar una pesadilla orquestada que habría podido fácilmente desquiciar a más de uno: setecientos payasos riendo simultáneamente en busca de lograr el récord mundial. Y la pesadillesca misión tuvo un final un tanto triste ya que efectivamente lo consiguieron.

Provenientes de Perú, Estados Unidos, México, Guatemala, y varios otros país, este grupo impuso el récord mexicano tras reír durante 15 minutos sin parar, sin embargo el esfuerzo no fue suficiente para alcanzar el récord mundial. La convención incluyó concursos de maquillaje, intercambios de técnicas, talleres, y otras actividades, en lo que fue una verdadera celebración de estos profesionales que paradójicamente representan para algunos una fuente de felicidad y para otros una de las tribus más siniestras del planeta.