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Orson Welles anticipa el estado policial en 1955

Por: pijamasurf - 26/06/2010

Pocos artistas con la sensiibilidad y la grandilocuencia de Orson Welles que, pese a coquetear con el mainstream, nunca supeditó sus ideas a los intereses comerciales y políticos de la industria hollywoodense (aunque esto le costó su carrera). En esta joyita de la BBC, de 1955, vemos al genial Orson con su característico “charm” platicándonos un par de anécdotas y analizando cómo el escrutinio policial nos genera un sentido de culpa (un poco como en el “El Proceso”, de Kafka: somos vigilados por un crimen que aún no cometemos pero que el hecho de ser vigilados industrialmente hará que cometamos), ya que nos concibe como niños con tendencia delincuente que deben de ser vigilados (con la amenaza espectral de un castigo pululando).

Welles nos cuenta cómo en la época de sus padres no existían los pasaportes, algo que nos parece tan común a nosotros, pero que es un contundente escalón hacia el estado de hipervigilancia al que nos acercamos hoy en día. Welles en su momento fue capaz de percibir una sensación extraña que emana de ser documentado por el estado, que en su momento eran solamente unos datos en su pasaporte, pero que ahora es una huella electrónica, una foto de iris, o hasta el ADN. Además de la vigilancia en circuitos cerrados como existe en Londres o de la connivencia entre las grandes compañías de Internet, como Facebook, y organismos de espionaje y de inteligencia vinculados al gobierno. En esta calmada conversación, ilustrada por sus dibujos, Orson es capaz de ver el fractal de la historia desenvolviéndose.

El director de “Citizen Kane”, “F for Fake” y del genial y letal experimento social de la invasión extraterrestre de H.G. Wells en la radio, nos cuenta sin desperdicio sus encuentros con la ley y los molestos procesos de infinita burocracia que suponen y plantea una interesante pregunta ¿por qué debo de dar información, mi religión, mi estado civil, etc., a la policía?

“El burócrata o el policía es como un chantajista, nunca le puedes pagar lo suficiente, si le llenas una forma, tendrás qu llenarle diez… Y preguntan ¿por qué causarles problemas? pero ¿por qué deberían ellos de causarnos problemas?”.

Welles con genial mordacidad plantea una nueva concepción de los derechos humanos más allá de la ingenuidad y la manipulación política a la que sirven actualmente estos organismos.

Nos quedamos con este doble sentido del genio maligno que, recordemos, hablaba en un programa pagado por el estado británico: “No quiero que piensen que soy un anarquista, estoy en contra de la policía por principio, además creo en combatirlos a través de bromas prácticas, mucho menos en la ilegalidad… justo lo contrario”.


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