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  • Publicación: 07/07/2009 6:43 pm
  • Autor: pijamasurf

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Seis maneras de perder una elección

La estrategia política del PAN en la elección intermedia es una manual de cómo hacer todo mal en una campaña electoral

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Por lo general, lo que se suele comentar de las campañas son sus experiencias exitosas, pero el rotundo fracaso del Partido Acción Nacional en las elecciones intermedias y en algunas elecciones locales en México merece que se analicen los factores de su desastrosa estrategia.

Si un partido quiere perder una elección, lo aconsejable es hacer lo que sigue:

1. Que no establezca ningún consenso en la definición de los candidatos y que imponga desde la dirección del partido todos y cada uno de los nombres de los que van a competir por diputaciones, gubernaturas o presidencias municipales. Esto de seguro va a desatar el “fuego amigo” y a propiciar que los líderes y los militantes que no fueron tomados en cuenta busquen vengarse y ofrecer sus clientelas a otras fuerzas políticas.

2. Que decida que lo más rentable para elevar sus cifras de intención de voto es golpear constantemente a su principal contrincante, así él aparecerá como peleonero y dará la imagen de que hace esto porque no tiene ninguna propuesta interesante que hacer a la ciudadanía y de que está muerto de miedo de que su opositor le tome la delantera.

3. Que elija como su principal tema de campaña ése que ha probado en reiteradas ocasiones ser perdedor, como el de la inseguridad. Porque por más que las cifras de capturas sean muy buenas o que informe de golpes espectaculares a bandas de delincuentes, lo que no puede evitar es el temor cotidiano de la gente a ser víctima de un asalto o un secuestro.

4. Que trate de chantajear al electorado diciéndole: quien no vote por el PAN no está con el Presidente en la lucha contra la inseguridad.

5. Que no asuma sus responsabilidades, que siempre esté culpando a otros de lo que no es capaz de resolver.

6. Dejo para el final lo más importante de todo: que sea el partido en poder y que trate de ignorar o minimizar los efectos de una profunda crisis económica; que diga que la debacle de la economía de Estados Unidos sólo producirá “un catarrito” en la mexicana, y que ese “catarrito” deje sin empleo a varios cientos de miles de jefes de familia.

Es claro que en nueve años en el poder Acción Nacional dilapidó el bono democrático que generosamente le otorgó la ciudadanía en el 2000. La llamada de atención del electorado hacia el gobierno en esta elección ha sido severa y pese a la fuerte convocatoria de importantes grupos de la sociedad a anular el voto o a abstenerse de votar, bastantes ciudadanos prefirieron ejercer su derecho para manifestar su inconformidad con la forma en que se está dirigiendo al país.

Es evidente que la campaña de Acción Nacional no dejó satisfechos a muchos y que el partido tendrá, primero, que tomarse en serio eso de hacer una auto crítica y después ver de qué manera se levanta para dar una mejor batalla en las elecciones presidenciales del 2012. Y lo tiene que hacer ahora que aun tiene frescos sus errores.

La lección que deja el fracaso de la estrategia electoral del PAN es que restar en vez de sumar no conduce a nada bueno, que la intransigencia y la cerrazón no son las mejores cartas para ganar en política. Esperemos que esto sirva también de aprendizaje para los demás partidos y que de ahora en adelante rescaten su imagen y jueguen un papel menos penoso.

Autor: Dra. Yolanda Meyenberg, Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.

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