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El pasado 1 de octubre se celebró Dinner in Pink, una cena con causa que reunió a chefs, marcas, invitados y aliados alrededor de un objetivo común: recaudar fondos para apoyar a mujeres sobrevivientes de cáncer de mama

Superar el cáncer de mama no siempre significa dejar atrás sus consecuencias. Para muchas mujeres, la mastectomía representa también un proceso emocional complejo: la pérdida de un seno puede afectar la percepción del propio cuerpo, la autoestima, la intimidad y la manera de relacionarse con una nueva imagen frente al espejo. Por eso, la reconstrucción mamaria puede convertirse en una parte importante de la recuperación, tanto física como emocional.

En este contexto, la gastronomía se convirtió nuevamente en un punto de encuentro para apoyar a quienes atraviesan o han atravesado esta enfermedad. El pasado 1 de octubre, el Hotel Marquis Reforma fue sede de una nueva edición de Dinner in Pink, una cena con causa que reunió a chefs, marcas, invitados y aliados alrededor de un objetivo común: recaudar fondos para apoyar la reconstrucción mamaria de mujeres sobrevivientes de cáncer de mama.

Esta fue la séptima edición del encuentro, que cada año busca utilizar la experiencia gastronómica como una herramienta de solidaridad. Para esta ocasión, cinco chefs participaron en la creación de un menú degustación inspirado en distintas tonalidades del rosa, en una propuesta que vinculó la cocina con un mensaje de resiliencia, recuperación y esperanza.

La cena comenzó con un aguachile rosa de callo de hacha, creado por la chef Pía Quintana, acompañado por un vino Romance Chateau de Berre. El segundo tiempo estuvo a cargo de Mariana Valencia, quien presentó un tamal de betabel con costilla de cerdo St. Louis ahumada, espuma de nogada y camelina.

La propuesta continuó con un filete de salmón al mezquite en costra de longaniza de Valladolid, acompañado de salsa aurora, citronette y hojas frescas, creación de la chef Lucía Cañas. Para el cuarto tiempo, el chef Josué Rodríguez, anfitrión de la velada y chef ejecutivo del Hotel Marquis Reforma, presentó diezmillo cocinado a baja temperatura durante seis horas, servido con mole rosa de piñón, ensalada de quelites, hongos silvestres y chilacayote caramelizado.

El cierre estuvo a cargo de la chef Mara Carrillo, responsable de un Ispahan con sorbete de frambuesa. Cada uno de los tiempos estuvo acompañado por una selección de vinos y bebidas que complementaron la experiencia.

Sin embargo, detrás del menú existía un propósito que iba mucho más allá de la mesa. Los fondos recaudados durante Dinner in Pink fueron destinados a Fundación Alma, organización dirigida por la Dra. Rina Gitler que desde 2009 trabaja para brindar cirugías de reconstrucción mamaria y prótesis externas a mujeres sobrevivientes de cáncer de mama en México.

La reconstrucción puede representar una posibilidad para recuperar parte de aquello que la enfermedad transformó. No se trata únicamente de una intervención física: para algunas pacientes también forma parte de un proceso de adaptación a los cambios corporales que deja el cáncer. En ese sentido, iniciativas que facilitan el acceso a estos procedimientos buscan atender una dimensión de la recuperación que durante mucho tiempo quedó relegada frente a la urgencia de combatir la enfermedad.

La noche también contó con una subasta con causa, conducida por Memo Martínez, en la que los asistentes pudieron participar por estancias de hotel, piezas de arte, viajes y distintas experiencias. La dinámica permitió convertir la participación de los invitados en recursos destinados a la labor de Fundación Alma.

El resultado de esta edición alcanzó una recaudación de 831 mil pesos, una cifra que refuerza el alcance que puede tener una iniciativa que combina gastronomía, entretenimiento y responsabilidad social.

Dinner in Pink contó además con el respaldo de distintos patrocinadores y aliados, entre ellos Agua Franca, Anfitrión de Vinos, Dolores Premium, Goyos, EssilorLuxottica, Gapa Foodservice, Koblenz, Lillet L’aperitif, Mezcal Destreza, Persol y Tequilife.
A siete años de su creación, Dinner in Pink mantiene una premisa sencilla: utilizar una experiencia alrededor de la comida para generar recursos que puedan traducirse en oportunidades concretas para mujeres que enfrentaron el cáncer de mama. Esta vez, la suma recaudada tendrá como destino la reconstrucción y las prótesis que Fundación Alma proporciona a sus beneficiarias.