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El término 420, asociado al consumo de cannabis, tiene su origen en un grupo de estudiantes en California durante los años setenta.

Cinco estudiantes de preparatoria caminan por los pasillos de su escuela en San Rafael, California, a principios de la década de los setenta. Es otoño de 1971 y entre sus manos circula un mapa dibujado a mano que promete conducirlos a un supuesto cultivo de marihuana abandonado en Point Reyes. La idea despierta curiosidad y entusiasmo.

Los jóvenes acuerdan reunirse todos los días al terminar clases, exactamente a las 4:20 de la tarde, frente a una estatua de Louis Pasteur. Para mantener discreción, crean una clave: “420 Louis”. Ese código marca el inicio de sus expediciones en busca del cultivo.
Con el paso de las semanas, el grupo simplifica la expresión y se queda únicamente con “420”. Aunque nunca encuentran el sembradío, el término comienza a circular entre sus conocidos y se extiende poco a poco en su entorno cercano.

De acuerdo con reportes difundidos por la BBC, aquel grupo, conocido como “Waldos”, además de acuñar una clave interna dio origen a uno de los símbolos más reconocibles de la cultura cannábica contemporánea. 

En la década de 1990, el editor de la revista High Times, Steve Bloom, identificó el significado del número 420 en un material promocional relacionado con la banda Grateful Dead. A partir de ese momento, el término se difundió a nivel internacional como una referencia directa a la marihuana, su consumo y las comunidades que giran en torno a esta práctica.

Al día de hoy, cada 20 de abril, grupos en distintas partes del mundo realizan encuentros relacionados con el consumo de cannabis, así como actividades de carácter político y social en torno a su regulación.

El consumo de marihuana en México

Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, en México, la marihuana se mantiene como la sustancia ilegal más utilizada en el país. Los datos indican que la prevalencia de consumo en el último año no registró un aumento respecto a 2016.

El informe también señala que el consumo es más frecuente en hombres que en mujeres, una tendencia que ya se observaba en mediciones anteriores. Además, se identificó un incremento en el uso de sustancias como estimulantes de tipo anfetamínico y alucinógenos a lo largo de la vida, así como un aumento en el consumo de opioides fuera de prescripción médica, aunque este último dato debe analizarse con cautela debido a cambios en la metodología.

Así, mientras el 420 continúa funcionando como un símbolo cultural global, su presencia también abre la conversación sobre el consumo de sustancias, sus tendencias y los retos de salud pública en contextos como el mexicano.


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