Afganistán: nueva ley islámica refuerza esclavitud sobre mujeres y clase trabajadora
Sociedad
Por: Yael Zárate Quezada - 02/18/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 02/18/2026
El régimen Talibán consolidó un nuevo código penal en Afganistán que formaliza una interpretación estricta de la Ley Islámica (sharía) y refuerza un sistema de castigos diferenciados para mujeres y trabajadores. El documento, firmado por el líder supremo del movimiento, Hibatullah Akhundzada, reinstala y profundiza restricciones que ya habían marcado el primer régimen talibán entre 1996 y 2001.
Tras la invasión encabezada por Estados Unidos en 2001, muchas de las disposiciones que limitaban la vida pública de las mujeres fueron eliminadas. Sin embargo, con el regreso del Talibán al poder en 2021, el grupo retomó su proyecto de reorganización social bajo una lectura rígida de la ley islámica. El nuevo código penal, institucionaliza prácticas que diversas organizaciones consideran regresivas y discriminatorias.
De acuerdo con el diario británico The Independent, el texto ya fue distribuido en tribunales afganos. Entre sus disposiciones se contemplan castigos corporales para delitos graves, los cuales no serán ejecutados por autoridades penitenciarias, sino por clérigos islámicos.
El código también establece diferencias en las penas según la condición social del acusado. Se introducen categorías que distinguen entre personas “libres” y “esclavas”, una clasificación que revive conceptos jurídicos arcaicos. En la práctica, el sistema crea una jerarquía legal que favorece a líderes religiosos y castiga con mayor severidad a sectores populares.
El documento considera a las esposas como “esclavas” legales de sus maridos. Bajo esta definición, las mujeres no pueden abandonar el hogar sin autorización. En caso de hacerlo, enfrentan hasta tres meses de prisión.
Además, el texto establece un esquema punitivo que varía según la posición social. Los líderes religiosos o mulás gozan de inmunidad virtual frente a procesos penales. La clase media puede recibir citatorios y enfrentar penas de cárcel. En tanto, los sectores más empobrecidos quedan expuestos a amenazas, agresiones físicas y hasta 39 latigazos, según el capítulo 3, artículo 9.
Por supuesto, ante los rechazos y pronunciamientos en contra de estas medidas, las autoridades talibanes emitieron una resolución adicional que tipifica como delito la mera discusión del nuevo código penal, por lo que incluso estar en desacuerdo ya implica un delito.