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En 2025, las 500 personas más ricas del mundo sumaron 2.2 billones de dólares a su patrimonio, en un contexto político marcado por el segundo mandato de Donald Trump. Mientras ocho multimillonarios concentraron una cuarta parte de las ganancias, organizaciones como Oxfam advierten que esa riqueza habría bastado para sacar de la pobreza a 3 mil 800 millones de personas

Aunque en 2025 se reportó una aparente “mejora” en la desigualdad económica de Estados Unidos —con un coeficiente de Gini de 0.435 en el primer trimestre, frente al 0.467 registrado en 2024— el país continúa figurando entre las economías más desiguales del mundo. Y es que detrás de ese descenso estadístico se revela que, mientras ciertos indicadores muestran ajustes, la concentración extrema de la riqueza sigue en aceleración.

Ese contraste se hizo especialmente visible durante el segundo mandato de Donald Trump, pues en este contexto, las 500 personas más ricas del planeta incrementaron su patrimonio en un récord de 2.2 billones de dólares solo en 2025, de acuerdo con el Índice de Multimillonarios de Bloomberg.

El incremento llevó el patrimonio conjunto de este grupo a 11.9 billones de dólares, una cifra que por sí sola refleja la magnitud del fenómeno. Sin embargo, la distribución de esas ganancias fue todo menos equitativa incluso entre los ultrarricos: solo ocho multimillonarios concentraron una cuarta parte del crecimiento total.

Entre ellos se encuentran Elon Musk, Jeff Bezos, Larry Ellison y Larry Page, figuras que no solo dominan sectores estratégicos de la economía global, sino que también influyen de manera directa en los debates políticos, tecnológicos y culturales del presente. Aunque en 2024 este mismo grupo llegó a representar el 43% de las ganancias del total de los 500 más ricos, en 2025 su peso siguió siendo decisivo.

Ganancias incocebibles

El fundador y presidente de Oracle, Larry Ellison, sumó 57,7 mil millones de dólares a su fortuna durante 2025, lo que elevó su patrimonio total a 249.8 mil millones de dólares.

Por su parte, la riqueza de Elon Musk creció 190.300 millones de dólares, hasta alcanzar los 622.700 millones.

El crecimiento no se limitó a Estados Unidos. La multimillonaria australiana Gina Rinehart casi triplicó su fortuna, que pasó de 12.600 millones a 37.700 millones de dólares, impulsada por su inversión en tierras raras, un recurso estratégico en la transición energética global.

¿Qué significan realmente 2.2 billones de dólares?

Más allá del asombro que generan las cifras, la pregunta central es qué representa este monto en términos sociales. Según Oxfam, el aumento de 2.2 billones de dólares en la riqueza de las 500 personas más ricas del mundo habría sido suficiente para sacar a 3.800 millones de personas de la pobreza.

Traducido a políticas públicas, ese dinero podría equivaler a décadas de inversión en sistemas de salud universales, educación pública gratuita a escala global, programas masivos de combate a la pobreza extrema o infraestructura básica en regiones históricamente marginadas. En cambio, se concentró en portafolios financieros, activos tecnológicos y mercados especulativos.

Para Amitabh Behar, director ejecutivo internacional de Oxfam, este escenario no es accidental:

“La desigualdad es una decisión política deliberada. A pesar de la riqueza récord de los más ricos, la riqueza pública se está estancando, incluso disminuyendo, y el sobreendeudamiento va en aumento”.


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