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Visitamos el Santuario Sierra Chincua para vivir de cerca este fenómeno natural y te contamos cómo hacerlo, cuánto cuesta y por qué es una experiencia imperdible.

Cada año ocurre uno de los fenómenos naturales más impresionantes que une tres países, se trata de la llegada de las mariposas monarca a México. Puedes ver fotografías, documentales y leído crónicas, pero nada se compara con estar ahí, en medio del bosque de oyamel, mientras cientos de millones de alas anaranjadas convierten el paisaje en algo vivo y único.

Estas mariposas recorren cerca de 4 mil 500 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta Michoacán, una travesía que cruza fronteras y ecosistemas, y que recuerda la interconexión de la naturaleza en Norteamérica. Verlas volar, revolotear, descansar y asolearse sobre los árboles es reconocer que basta el sonido de miles de papaloteos para entender su magnitud.

Un viaje heredado por generaciones

Primero, de entre todas las variantes, la Monarca no es una mariposa cualquiera. Mientras la mayoría de los lepidópteros viven alrededor de 24 días y las monarca “convencionales” entre cuatro y cinco semanas, existe una generación especial conocida como la generación “Matusalén”. Son ellas las que emprenden el largo viaje hacia México y pueden vivir hasta ocho meses. Es como si nuestros hijos vivieran hasta 525 años, considerando un promedio del humano de 75 años. 

De ese tiempo, cerca de cinco meses están dedicados exclusivamente a la migración. Lo más asombroso es que esta ruta se transmite genéticamente. Ninguna de las mariposas que llegan a México ha estado aquí antes, y aun así saben exactamente a dónde ir. 

Durante su trayecto, cada mariposa avanza en promedio 120 kilómetros por día, enfrentándose a depredadores naturales como arañas, calandrias y distintas especies de aves. Que tantas logren llegar a los bosques mexicanos es, en sí mismo, un pequeño milagro biológico.

Mariposas y oyameles

Existen varios santuarios para observarlas, como El Rosario, Sierra Chincua y Senguio en Michoacán —todos parte de la Reserva de la Biósfera reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)—, así como Piedra Herrada y La Mesa en el Estado de México. En esta ocasión, nosotros visitamos el Santuario Sierra Chincua, muy cerca del Pueblo Mágico de Tlalpujahua.

El recorrido lo hicimos con la operadora turística Rehiletes, en colaboración con Turibus y Turitour, quienes abrieron esta temporada una ruta especial para conocer a las monarca. La salida es desde la Ciudad de México a las 7 de la mañana. Un autobús con baño incluido te lleva en un trayecto de entre dos horas y media y tres horas, siguiendo la carretera de Toluca y conectando con Michoacán.

Al llegar, el cambio de temperatura es notable. A más de 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar, el frío del bosque se siente con fuerza. La recomendación es chamarra o abrigo térmico y botas o tenis cómodos para senderismo. Desde este punto comienza una caminata de aproximadamente 45 minutos hasta el santuario. Para quien lo prefiera, hay opción de montar a caballo por un costo extra, aunque solo acercan parte del camino.

El paisaje se presta para tomar fotografías y, sobre todo, aprovechar el aire limpio del bosque que funciona se siente como una limpieza frente a la polución urbana. Conforme se avanza el silencio es cada vez más necesario, pues somos visitantes en un ecosistema delicado y que requiere tranquilidad. Las mariposas aparecen poco a poco, y el momento exige seguir al pie de la letra todas las indicaciones. El tiempo de permanencia es de 20 minutos, suficientes para entender por qué este fenómeno es considerado patrimonio natural.

Comida y visita al Pueblo Mágico de Tlalpujahua 

De regreso, el hambre ya avisa, por lo que el tour incluye una comida campirana con opciones como cecina de res o bistec asado, tlacoyos o mole con pollo y arroz. Todo acompañado, por supuesto, de un buen café de olla que redondea la experiencia.

Pero el viaje no termina ahí. A unos 30 minutos se encuentra Tlalpujahua, el Pueblo Mágico conocido como “el pueblo de la eterna Navidad”. En el tiempo libre se pueden recorrer sus calles empedradas, visitar la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, conocer el taller del maestro artesano Luis Guillermo Olay Barrientos, o caminar por la Villa de Santa Claus, un callejón iluminado con casas temáticas y espectáculos de nieve artificial.

 

El costo por persona es de $1,499.00 MXN para personas mayores de 13 años y $1,399.00 MXN para niños de 4 a 12 años. El precio incluye transporte redondo, coordinador de grupo, guías locales, recorrido por el Santuario Sierra Chincua, visita a Tlalpujahua, comida y seguro de viajero.

El tour inicia el 17 de enero de 2026 y se realizará los fines de semana —sábado y domingo— durante los meses de enero y febrero. 

Si quieres conocer esta u otras rutas de Rehilete, consulta los itinerarios y opciones en su plataforma web. 


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Imagen de portada y fotografías: Jonathan Flores