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Placer fractal: científico descubre por qué nos gustan tanto los fractales

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/08/2017

Hay un cierto placer en ver fractales y esto tiene que ver con el confort que recibe nuestro sistema visual

Desde que el matemático francés Benoit Mandelbrot acuñara el término "fractal" en 1975 para describir estructuras matemáticas autosimilares, los fractales han invadido la imaginaria popular. Desde diversas teorías que sugieren que el cerebro e incluso el universo es esencialmente fractal hasta numeroso softwares para generar fractales, el hombre moderno siente una profunda atracción por los fractales. Y es que, de hecho, ver fractales hace sentir bien al ser humano, en parte porque su misma visión opera de manera fractal.

Richard Taylor, físico de la Universidad de Oregon, ha estudiado los efectos que produce en el cerebro humano ver fractales. Taylor incursionó en este campo luego de que intuyera que las pinturas abstractas de Jackson Pollock contenían estructuras fractales (antes de que se llamaran así). En 1999 Taylor publicó un artículo en el que demostraba que la obra de Pollock, el aparente caos de su pintura (que podría parecer como si hubiera sido caóticamente salpicada sobre un lienzo), tiene una estructura fractal, similar al flujo de la electricidad. No hay duda de que muchas obras de arte contienen una estructura fractal que aguarda a que alguien sepa buscarla. Y es que es nuestra naturaleza querer ver lo fractal.

Taylor hizo un experimento en el que diversas personas, a las cuales se les conectó a un aparato que mide las ondas cerebrales, fueron expuestas a imágenes de la naturaleza transformadas en fractales. Taylor y sus colegas descubrieron que los individuos prefirieron imágenes que entran en una escala de 1.3 y 1.5 dentro de una dimensión fractal matemática D (una escala para evaluar la complejidad fractal de una imagen). Estas imágenes se correlacionaron con actividad de ondas alfa en los lóbulos frontales, asociada al placer y la relajación. El equipo también encontró que ver fractales en esta escala media de complejidad matemática tiene un efecto similar a escuchar música. Ver las hojas de unos helechos o el litoral del océano es similar a escuchar a Bach o a Brahms, sugiere Florence Williams escribiendo en Aeon.

Taylor tiene la idea de que estamos naturalmente atraídos hacia los fractales debido a que nuestro sistema visual utiliza un patrón de exploración para analizar un objeto que es en sí mismo fractal. Los ojos escanean elementos más grandes de una escena y luego pasan por ésta haciendo versiones más pequeñas de esos escaneos generales; esto entra también en el rango medio D en la dimensión fractal. En otras palabras, vemos el mundo de manera fractal, nuestro acto de ver reproduce pequeñas versiones de una visión general inicial. Esto hace que estemos cableados para entender los fractales. Los fractales, que son una especie de orden dentro del caos, nos alivian y reducen el estrés naturalmente, además de hacernos filosofar y creer que vivimos en un universo que produce imágenes de sí mismo hasta el infinito y, por lo tanto, existe un viso de pertenencia a través de la belleza y el orden matemático.

¿Experimentas menos déjà vus? Te estás haciendo viejo

Ciencia

Por: Pijama Surf - 06/08/2017

Los estudios muestran que conforme envejecemos, la sensación de déjà vu es cada vez más esporádica

Puede ser el momento más cotidiano, y, de pronto, sientes el extraño misterio de reconocer exactamente eso que estás viviendo, con todo y las sensaciones involucradas. Si estás en un lugar muy familiar, podría parecer algo normal, pero sabes que la sensación es distinta, una especie de certeza sobre el pasado de la experiencia.

Esta sensación ha sido vivida por prácticamente todas las personas. Conocida como déjà vu (que en francés significa lo “ya visto”), está asociada a una especie de "reinicio" que hace la mente para poner a prueba su capacidad de memoria y comprobar que funcione perfectamente (mientras hace asociaciones de recuerdos, entonces sientes este fenómeno). Esta sensación se suma a otras por el estilo como el jamais vu (nunca visto) que refiere, al contrario, a la sensación de extrañeza de algo sumamente familiar, o el déjà entendu, la sensación de que ya hemos escuchado y asimilado algo que oímos.

Aunque el déjà vu es un fenómeno generalizado tiende a disminuir con la edad, y diversos estudios vinculan este decrecimiento a la dopamina, neurotransmisor cuyos niveles son más altos en el organismo de personas de entre 15 y 25 años.

Con el tiempo, también el cerebro deja de hacer con tanta frecuencia este tipo de revisiones. Al respecto, el neurocientífico de la Universidad de Saint Andrews Akira O’Connor explica:

Podría ser que algunas personas tuvieran una menor tendencia a detectar errores en sus recuerdos. 

También el déjà vu tiene que ver con la tendencia asociativa de la mente. Buscamos patrones y referencias que ya traemos para entender la realidad, y en este escaneo de recuerdos es cuando se presenta. Algunos científicos más aventurados, como el físico teórico (especialista en la teoría de cuerdas) Michio Kaku, apuntan a que el déjà vu podría ser una especie de recuerdo de una vivencia pasada en una dimensión que no es esta.

Lo cierto es que mientras más viejo menos de estas experiencias tendrás, y también que, no obstante las explicaciones científicas, siempre queda una sensación de misterio respecto de esta vivencia.