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La peculiar sexualidad orgiástica de los antiguos egipcios

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/25/2017

El Egipto faraónico fue comparativamente benévolo con las mujeres y practicó una sexualidad orgiástica

Los antiguos egipcios siguen siendo, en gran medida, un misterio para nuestra civilización: conocemos sus grandes construcciones, pero no sabemos mucho de sus vidas o de cómo lograron tal esplendor.

Algunos papiros, sin embargo, revelan ciertas prácticas que hoy resultan llamativas. Como publica el sitio ABC, glosando el texto "Apuntes sobre la erótica egipcia y la sexualidad en el Antiguo Egipto", de Jorge Roberto Ogdon, la sexualidad en el Egipto de la época faraónica era bastante libre, natural y sofisticada en cierta forma, algo que chocó abiertamente con la moral de la época de Napoleón en la que empezaron a hacer importantes descubrimientos arqueológicos, antropológicos y lingüísticos de esta cultura. Champollion famosamente señaló que observó "imágenes de monstruosa obscenidad". En el Papiro erótico de Turín se puede ver la celebración de orgías entre hierofantes y altos miembros de la corte, con leyendas que incluyen, según publica ABC, el sutil "Ven y métemela por detrás".

Herodoto describió algunas de estas orgías celebradas en nombre de la diosa felina Sejmet Bastet en Bubastis:

Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad.

Al igual que en algunas religiones de la India, el semen tenía una connotación sagrada. Un mito narra cómo Atum, el autoexistente (equivalente al Prajapati védico), produjo a los siguientes dioses al masturbarse, y el  mismo Nilo era el semen de la deidad. Así entonces se llevaba un ritual en el que el faraón se masturbaba a la orilla del río para contribuir a la renovación de la fertilidad. El faraón debía ir una vez al año a la orilla del Nilo a masturbarse, y tener cuidado de que el semen cayera en el agua. Acto seguido, los demás asistentes debían hacerlo también. 

De acuerdo con el mismo artículo los egipcios practicaban ocasionalmente la necrofilia y zoofilia, eran especialmente liberales en cuanto al divorcio y las mujeres tenían control de su sexualidad: no dependían legalmente del marido, ni tenían que llegar vírgenes al matrimonio.

La última moda de sexo en Rusia tiene un impacto que querrás conocer

Sociedad

Por: PijamaSurf - 05/25/2017

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá"...

En las redes sociales es muy común encontrar artículos, imágenes y videos en torno al sexo. La mayoría de ellos poseen títulos rimbombantes y fotografías eróticas que provocan caer en la tentación de darle clic. Los cibernautas consumen este tipo de información como si se removieran los viejos fantasmas de los manuales de urbanidad o creencias de la vieja escuela católica. Sin embargo, ¿qué tipo de sexo es el que se está vendiendo? ¿Cuál es el concepto del sexo que brinda ese tipo de información?

Hay que comprender que, según los especialistas en sexualidad, la principal causa de disfunciones y trastornos sexuales, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), embarazos no planeados y otras afectaciones relacionadas con el sexo es una cultura culpígena. Esto se debe principalmente a que este tipo de tradiciones promueven la desinformación, una pobre educación sexual y una especie de morbo por cumplir con lo prohibido sin saber mucho o nada al respecto. 

Así, las personas van conociendo acerca del sexo mediante tradiciones culpígenas, Internet y pornografía. Casi sin darse cuenta, no sólo someten la experiencia del acto sexual a conceptos relacionados con el pecado, lo prohibido, el juego de poder, el control, el éxtasis, la omnipotencia y las ganancias materiales, sino que también distorsionan la vivencia total de tener sexo.

Como resultado surgen modas que implican riesgos para la salud física o emocional. Entre ellas se encuentra esta práctica que comenzó en Rusia a partir de la crisis del petróleo, en donde las mujeres ofrecen sexo a cambio de servicios de fontanería, instalación de muebles, reparaciones mecánicas, mudanzas o paseo de perros. De acuerdo con los sociólogos, esta situación surgió a partir de la crisis en Rusia, lo cual provocó que la “población recurriera a todo tipo de ingenios y remedios para mantener su nivel de vida”. La crisis ha aumentado el nivel de pobreza y, con el fin de sobrevivir, “el sexo se utiliza para pagar este tipo de servicios tradicionales. Incluso hay comunidades online formadas especialmente para este propósito”.

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá”, “Hago arreglos en el hogar: consigues placer y renovación”, “Ofrezco servicios de taxista a cambio de sexo”. En otras palabras, si se necesita un servicio y no puedes –o no quieres– gastar dinero, se puede negociar a través de sexo. 

Esta alteración de la prostitución convierte a la sexualidad en una transacción de bienes a favor del poder. Sin embargo, no deja de permanecer la siguiente incógnita: si el sexo es una práctica que encarna a Eros, que incluso los indígenas mexicas solían decir que era un regalo de los dioses por todas las desgracias y sufrimientos que surgen en la vida, ¿cómo es que puede menospreciarse y reducirse a un concepto capitalista? Es evidente que ante una crisis la supervivencia marca una necesidad y que el sexo marca un valor en esfuerzos prácticos pero, ¿será ésta la mejor manera para vivir y transmitir la experiencia de la sexualidad?