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Sobre cómo pensar menos es pensar mejor

Salud

Por: PijamaSurf - 04/30/2017

La diferencia entre sobrevivir y explorar reside en la acción de vivir

Se dice que la mente se divide en dos modos: el de supervivencia y el de exploración. El primero, por un lado, se enfoca en lograr que el cuerpo no sufra accidentes ni malestares con el fin de asegurar el bienestar, como cuando se actúa "en automático" antes de los primeros sorbos del café matutino o para hacernos huir–pelear o congelarnos ante una crisis; el segundo, por otro lado, se encarga de brindar éxtasis, euforia y curiosidad ante las nuevas experiencias, lo cual facilita el pensamiento creativo, habilidades sociales y destrezas tanto cognitivas como emocionales. 

Ambos modos mentales son útiles para el ser humano; sin embargo, el exceso del modo de supervivencia puede provocar una serie de problemas a largo plazo. Además de generar cantidades de norepinefrina y cortisol que el cuerpo humano no sabe regular adecuadamente, la experiencia de "ser" es incómoda, angustiante y molesta. De alguna forma, este modo promueve más de un torbellino de ideas, pensamientos y creencias irracionales que desencadenan un nuevo ciclo de estrés, y por tanto merman la experiencia de tan sólo ser. 

Los especialistas en salud mental, principalmente psiquiatras y psicólogos relacionados con métodos humanistas y meditativos, aseguran que la experiencia del Self mejora en cuanto se regula el modo de supervivencia, desaparece el exceso de pensamientos irracionales y se aprende a sólo estar en el aquí y ahora fomentando el modo de exploración. Gracias a ello se ha reducido significativamente la incidencia de trastornos mentales como ansiedad, depresión, bipolaridad y estrés postraumático, entre otros. Es como si el peso que siempre existió en el pecho, hombros y cuello, aquello que no permitía respirar con tranquilidad ni descansar durante las horas de sueño, desapareciera.

La diferencia entre sobrevivir y explorar reside en la acción de vivir; en aprender a dominar la ruminación de los pensamientos; en limpiar la mugre de la mente; en incrementar la habilidad de experimentar placer, excitación, euforia, paz; en sólo ser. 

Te compartimos a continuación una guía práctica de cómo deconstruir las mentiras del ego y sus creencias irracionales.

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Salud

Por: PijamaSurf - 04/30/2017

Dado que son las emociones lo que, de alguna manera, enferma al cuerpo, también son lo que puede ayudarlo a curarse

Para el actual Dalái Lama, la rabia es una de las razones por las que el sistema inmunológico tiene recaídas significativas. Para la ciencia, el estrés es una de las principales causas de enfermedades físicas –como gripa, úlceras, gastritis, dermatitis– y emocionales –como ansiedad, depresión, bipolaridad. Es una realidad que las emociones tienen un impacto más o menos evidente en la salud del cuerpo de una persona. 

En un período a largo plazo, las emociones negativas como el enojo, la tristeza y el estrés, pueden tener consecuencias graves en el cuerpo. Cada una de estas emociones provoca que el cuerpo se descompense y su sistema regulatorio –conocido como homeostasis– se altera hasta normalizar la adrenalina como modus vivendi y se convierte en un estado regulatorio disfuncional llamado alostasis. Las consecuencias pueden llegar a ser muy serias: insomnio, poco descanso, recaída del sistema inmunológico, úlceras o gastrtitis, enfermedades endócrinas, problemas en el sistema sexual, etcétera.  

Dado que son las emociones lo que, de alguna manera, enferma al cuerpo, también son lo que puede ayudarlo a curarse –siempre y cuando las causas sean psicosomáticas. Para ello, están estos cinco consejos que procurarán cuidar al sistema inmunológico mediante las enfermedades. 

– ¿Cuál es el origen de las emociones?

Existe una falsa creencia de que las emociones provienen del exterior (de las acciones de otras personas, del medio ambiente, del pasado, del futuro), cuando en realidad surgen y se mantienen al interior de uno. Los factores externos son sólo desencadenantes de las emociones que ya se encuentran dentro y que, si no se toman en consideración para su debida elaboración, pueden provocar recaídas significativas del sistema inmunológico. Dirigirse hacia adentro tendrá mejores resultados que dejarse llevar por lo que se encuentra afuera. 

– Evitar “salidas fáciles”

Las conductas compulsivas o actividades que se encuentran de moda son algunos ejemplos de estas “salidas fáciles” que ayudan, más que nada, a evadir el malestar físico. Existe la diferencia entre actividades que realmente liberan al cuerpo de la emoción negativa, como el ejercicio, la meditación, las respiraciones profundas, y otras que sólo evaden reprimiendo la emoción que está afectando. Es este último tipo de actividad lo que obstruye el sistema inmune, pues lo que los labios callan, el cuerpo se encarga de gritar en silencio. 

– Discriminar las creencias irracionales

Las creencias irracionales, en especial las que afectan nuestro autoconcepto, pueden provocar una serie de malinterpretaciones en función de la conducta de otras personas, desconexión entre la mente y el cuerpo, refuerzo de la tristeza, enojo, estrés, entre otros. Por ello es importante tomar conciencia de lo que se está pensando, y así cuestionarse acerca la veracidad de ese pensamiento. En caso de no ser ciertas las creencias, hay que desecharlas. 

– Aprender a respirar

La respiración adecuada, en cuatro puntos de 4 segundos cada una, siempre ayuda a regular al cuerpo y a conectar la mente con el cuerpo, generando claridad en el pensamiento y estabilidad emocional. Incluso ayuda a disminuir la tendencia a sobrepensar y, por lo tanto, la presencia de creencias irracionales. 

– Está bien tomar un descanso

Hay ocasiones en que el estrés o la tristeza provocan cansancio excesivo, por lo que tomar un descanso de desconexión es incluso necesario. Con el tiempo, la motivación regresará en forma de resiliencia y supervivencia. La psique, como el cuerpo, necesita también descansar.