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¿Eres demasiado positivo? Entonces quizá no eres tan empático, según estudio

Salud

Por: pijamasurf - 04/04/2017

El optimismo exacerbado lleva a que la persona no sea capaz de percibir lo que otra persona siente cuando se trata de una emoción muy distinta a la suya

Tomar una buena actitud ante la vida es, sin duda, benéfico para afrontar sus días y momentos complicados. Sin embargo, en esta línea, raya una ligera división que podría resultar, más bien, contraproducente: la negación. En este frenesí de ver todo lo que sucede con "buenos ojos", quizá, más bien, hay cosas que estás bloqueando, que no quieres ver, incluso sobre ti mismo.

En un reciente estudio, publicado en Public Library of Science (PLOS), se encontró que los participantes con una personalidad o actitud más positiva tendieron a reaccionar más a los estímulos de personas que veían en videos cuando se encontraban en un humor más positivo. No obstante, su nivel de empatía disminuía cuando los protagonistas del video mostraban emociones más tristes o negativas. En todos los videos vistos, las personas hablababan de sus vidas.

Los participantes más optimistas encontraron difícil reconocer el tono emocional de un discurso altamente negativo, en el cual un participante describió la muerte de un padre.

Quizá un optimismo alto requiere de una dosis de negación, o de "cegación" ante estímulos que lo disminuyan. Curiosamente, suele creerse que el optimismo, o mejor dicho, las personas altamente positivas, son aquellas con la capacidad de verle el mejor lado a las situaciones. Pero ¿y si más bien se trata de un bloqueo? ¿No habría de llamársele de otro modo?

Como siempre, lo mejor pareciera estar en el equilibrio. Sí, en esta vida es necesaria una dosis diaria de actitud, aunque la negación ciertamente no nos ayudará a evolucionar más rápido, sobre todo considerando que la empatía es un recurso altamente evolutivo. Y tampoco será muy útil para deshacerte de tus propios asuntos sin resolver. 

5 consejos terapéuticos esenciales para tener buen sexo

Salud

Por: PijamaSurf - 04/04/2017

Para tener un “buen” sexo no se requieren diversas técnicas acrobáticas, ni contar con un cuerpo presuntuosamente escultural

En la actualidad, el sexo tiende a vivirse entre la desinformación y la mala información. Cada vez más jóvenes se guían por el mal sexo que ven en las pantallas grandes y pequeñas. Aprenden a fingir orgasmos con gritos despavoridos, a necesitar más mediante prácticas violentas y desprotegidas, a buscar un cuerpo similar al de los actores porno –y avergonzarse del propio por no tener el mismo tono vaginal o anal, entre otras características. La realidad es que, entre la juventud, el sexo se vive de una manera arriesgada y sencillamente displacentera. 

No sólo se trata de reducir al máximo la incidencia de infecciones de transmisión sexual –ITS– y embarazos no planeados, sino también de disfrutar realmente del acto mismo. Decían los indígenas náhuatl que el sexo era un regalo de los dioses, pues ya la vida era demasiado como dura para no tener pequeños momentos de júbilo. Por lo tanto, ¿por qué no rendir homenaje a la sabiduría de nuestros antepasados? 

Para tener un “buen” sexo no se requieren diversas técnicas acrobáticas, ni contar con un cuerpo presuntuosamente escultural. La realidad es que para tener sexo satisfactorio lo importante es estar ahí, disfrutando del momento, y estas recomendaciones pueden ayudar a conseguirlo: 

 

Olvida todas las expectativas en torno al sexo

Varias personas experimentan síntomas de pánico buscando hacerlo bien, que su pareja no se sienta decepcionada, no quedar ridiculizados, ser considerados buenos en la cama --como sucede en las películas porno o las eróticas, etc. Desgraciadamente, esta sobreexigencia o expectativa en exceso puede producir consecuencias tanto emocionales y relacionales como físicas. 

Para reducir esta ansiedad frente al desempeño sexual lo ideal es estar enfocado en las sensaciones físicas: ¿cómo se siente mi piel al contacto de él o ella?, ¿qué me está haciendo sentir excitado y, a mi pareja, qué la hace sentir excitada? Empieza prestando atención sólo a una caricia, y eventualmente esos miedos serán olvidados al estar en el aquí y el ahora. 

El orgasmo no es el único final feliz

En la práctica del tantra, el orgasmo es innecesario. El placer máximo se mantiene a lo largo del acto, postergando lo más posible la llegada del orgasmo. Sin embargo, esto no quiere decir que la experiencia de un orgasmo no pueda generar un impacto positivo en el cuerpo tanto físico como psíquico. 

Sin embargo, y desgraciadamente, muchas mujeres jamás han sentido un orgasmo en sus vidas –teniéndolo que fingir frente a sus parejas. Principalmente ello sucede por miedo a lastimar emocionalmente al otro o a ser consideradas “frígidas” y “anormales”. La realidad es que las mujeres se presionan mucho –o sus parejas lo hacen por ellas– si no consiguen un orgasmo rápidamente, lo que provoca que se finja para evitar conflicto en la relación y, por lo tanto, comience un efecto de bola de nieve: si no se le indica a la pareja cuándo, cómo, dónde y por qué, difícilmente aprenderá a producir ese orgasmo tan deseado. 

Lo ideal para este caso es practicar en la soledad. Sí: masturbarse para conocerse y descubrir las caricias que producen una tensión exquisita. 

Usar cierto tipo porno como aliado

Hay de porno a porno. Hay uno en el que la mujer es sólo un objeto gritón para recibir el placer de un otro, en el que las operaciones plásticas y de aclaramiento genital son la normativa de imagen y en el que se normalizan conductas de violencia. Hay otro en el que ambos miembros del acto están disfrutando según sus necesidades y fantasías, en el que los cuerpos son diversos y realistas, en el que el orgasmo es natural. 

Es el segundo tipo de porno el que podría ayudar a regular la expectativa de frecuencia, de intensidad de orgasmos y percepción del cuerpo. Es el que le devuelve la vitalidad al sexo. Un ejemplo de este tipo de porno es el de la productora de Erika Lust

La comunicación es siempre el primer paso

Existe una creencia errónea en torno al sexo: que debe ser en silencio, inmediato y perfecto desde la primera vez. Sin embargo, la primera vez siempre es un desastre: no se sabe qué le gusta a la otra persona ni hay tanta confianza para expresar lo que a uno le excita. La comunicación es la base de todo buen sexo –y toda buena relación de pareja–, y para ello se necesita: primero, conocerse a sí mismo; segundo, confiar en que la otra persona recibirá la información sin juicios ni críticas. 

Aceptar que hay diferentes tipos de vaginas y penes

En el mundo existen alrededor de 7 mil 400 millones de habitantes y cada uno de ellos posee un tipo único de estructura corporal y, por lo tanto, genital. Por ello es importante resaltar la diversidad en tipos, colores, sabores y olores de las vaginas y penes. La idea es reducir la ansiedad generada por no poseer ese tipo de cuerpo que vende un sistema de poder.