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Estudio confirma que el yo es una ilusión: somos personas totalmente distintas a los 14 y a los 77

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/01/2017

Una investigación psicológica realizada en Escocia encuentra que un individuo tiene personalidades totalmente distintas en dos momentos de su misma existencia

Desde el sentido común estamos habituados a creer que vivimos en "la realidad" y que, por otro lado, ésta es el opuesto diametral de "lo imaginario". Creemos que nuestros sentidos no nos engañan y que todo aquello que percibimos y que codificamos sin cuestionar ni poner en duda es, efectivamente, lo real.

Sin embargo, en el caso del ser humano la construcción y percepción de la realidad no es un asunto tan sencillo. Para nosotros que desarrollamos un lenguaje complejo, que tenemos conciencia del mundo y conciencia de sí, que vivimos en un contexto social en donde todo esto se formó y al mismo tiempo se está transformando a cada instante, la oposición entre real e imaginario no es tan nítida como quisiéramos creer.

A este respecto, en la teoría de Jacques Lacan encontramos una idea que nos puede ayudar a mirar con mayor detenimiento esa supuesta dualidad. Sin inmiscuirnos demasiado en la conocida triada “Real-Simbólico-Imaginario” que desarrolló a lo largo de su trabajo intelectual, por el momento baste decir que para Lacan eso que consideramos “imaginario” es, en última instancia, la realidad del sujeto, pues son esas ficciones o relatos que una persona lleva en su mente lo que le permite aprehender la realidad, vivirla y experimentarla. El también psicoanalista y filósofo Slavoj Zizek ha explicado esto sirviéndose, entre otros, de la célebre escena de The Matrix (Lana & Lilly Wachowski, 1999) en que Morpheus ofrece a Neo la píldora que lo llevará a la “realidad real” o que lo mantendrá en la “realidad” de la Matrix:

“Si eliminas de la realidad las ficciones simbólicas que la regulan, eliminas la realidad misma”, dice Zizek. La afirmación puede sonar un tanto extrema. ¿No partimos, en nuestra experiencia cotidiana de la realidad, del supuesto de que la realidad siempre está ahí, que es una inamovible, incuestionable, real? ¿No suena inadmisible que la realidad esté no sólo “contaminada” de ficciones, sino incluso construida únicamente de relatos imaginarios?

Para comenzar a dudar o pensarlo de esa manera, reseñamos ahora los resultados de uno de los estudios más extensos que se han hecho en torno a la idea de personalidad, sin duda una de esas grandes ficciones que, como la idea de dinero o de orden social, aceptamos como realidad porque dan la impresión de estabilidad o continuidad a nuestra existencia (¿y no son en sí mismos lo estable y lo continuo, referidos a la vida, dos grandes ilusiones?).

La investigación corrió a cargo de Mathew A. Harris, Caroline E. Brett y otros académicos adscritos a la British Psychological Society, quienes tomaron información estadística de mil 208 personas que, en 1947, participaron en un estudio sobre salud mental en Escocia y quienes entonces tenían 14 años de edad. En 2012, los investigadores buscaron a algunas de esas personas y consiguieron contactar a 635, de las cuales 174 aceptaron volver a responder el cuestionario que habían recibido hace 65 años.

Los psicólogos tomaron en cuenta indicadores de autoestima, confianza personal, perseverancia, equilibrio emocional, originalidad, deseo de aprender y otras variables, las cuales integraron en el concepto mayor de “dependability”. En español, este término se traduce usualmente como “confiabilidad” y en general se utiliza en ingeniería de sistemas, campo en el cual un sistema es confiable en la medida en que sus funciones aseguren el servicio prometido.

En este sentido, ¿puede decirse que la identidad personal es una sistema confiable, fiel a sí mismo? A juzgar por los resultados obtenidos en esta investigación, no. Una “misma” persona es alguien a los 14 años y otro totalmente distinto a los 77. Así lo demuestran dos hechos muy sencillos: en primer lugar, entre los participantes, ninguno repitió en 2012 la elección que hizo en 1947 de uno de seis tipos de personalidad disponibles en el cuestionario; segundo, ningún amigo cercano definió al participante con el tipo de personalidad con que lo hizo en la primera versión del estudio.

“Consideramos la hipótesis de que encontraríamos evidencia de estabilidad en la personalidad en un período mayor a 63 años, pero nuestras correlaciones no sostienen dicha hipótesis”, escribieron los investigadores en el trabajo donde presentaron sus resultados, publicado en el número de diciembre de 2016 de la revista especializada Psychology and Aging.

Entre otras sugerencias que podemos hacer tanto a partir de las ideas de Lacan como de esta investigación que compartimos, podemos señalar el comportamiento un tanto irónico de quienes se aferran con ahínco a la idea de que su propia personalidad, su identidad, es real e inmutable, cuando todo parece indicar que es una ficción en cambio constante y que incluso puede arribar a un punto diametralmente opuesto a aquel de donde inició el viaje. 

 

En Pijama Surf: Budismo, neurociencia y la ilusión del yo

Razones para cambiar la frecuencia vibracional de la música que escuchas

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/01/2017

La frecuencia sónica es capaz de afectar positiva o negativamente al individuo en su estado vibracional incluso en la conciencia

En su momento, el increíble inventor y científico Nikola Tesla concluyó que para conocer los secretos del universo era indispensable “pensar en términos de energía, frecuencia y vibración”, es decir, sin importar cuál sea el origen de la materia se trata de una mezcla de energía perceptible para cada uno de los sentidos y capaz de influenciar las frecuencias vibracionales de las personas. 

 

De acuerdo con principios básicos de la ciencia Cymatics y la memoria del agua, las frecuencias afectan frecuencias. Se ha demostrado que la frecuencia del sonido puede moverse a través del agua, la arena o la tierra: es como si alterara directamente las vibraciones de la materia, incluyendo posiblemente el cuerpo. 

 

Inclusive, el doctor Masaru Emoto ha demostrado con sus estudios alternativos que las intenciones simples a través del sonido, emociones y pensamientos pueden moldear dramáticamente la manera en que el agua se cristaliza. En otras palabras, cada expresión a través del sonido tiene una frecuencia que influye en todo su alrededor. 

 

 

Al seguir la lógica de que el cuerpo es 70% agua, la frecuencia sónica es capaz de afectar positiva o negativamente al individuo mismo en su estado vibracional. Entonces, en la naturaleza vibratoria del universo es posible generar efectos positivos o negativos en la conciencia humana. De hecho, algunas teorías –no probadas científicamente– sugieren que el régimen nazi estuvo a favor de determinar cuál es el rango de frecuencia para reducir el miedo y la agresión, y su conclusión fue A=432Hz. Curiosamente, este número ha sido una constante en los patrones matemáticos del universo: se trata del momento en que el universo unifica las propiedades de la luz, el tiempo, el espacio, la materia, la gravedad y el magnetismo con la biología, el ADN y la conciencia. Esto significa que este es el momento en el que nuestros átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con un patrón espiral de la naturaleza, magnificando la sensación de unicidad y conexión. Asimismo, el número 432 refleja también el radio del Sol, la Tierra y la Luna, la precesión de los equinoccios, la Gran Pirámide de Egipto,  Stonehenge y el Sri Yantra, entre otros lugares sitios sagrados. 

 

En palabras de Brian T. Collins, compositor, productor y líder mundial de Celestial Meditation Music, “algunos de los tonos parciales armónicos de A=432Hz 12T5 parecen alinearse con los patrones naturales y también con la resonancia de solitones”. Para él, los solitones necesitan un rango específico para formar una densidad desde el micro hasta el macrocosmos, es decir que se encuentran no sólo en los mecanismos acuíferos sino también en un respiro ion-acústico entre electrones y protones. 

 

De alguna manera, esta frecuencia se relaciona con los centros energéticos más importantes asociados, sorprendentemente, con cada uno de los chakras. Esto significa que los chakras están conectados con los siete rayos del espectro solar, por lo que las notas y las frecuencias terminan siendo las mismas al punto A432Hz, lo cual lo convierte en un punto cósmico. Se trata entonces de una frecuencia armoniosa y hermosa que alcanza el cuerpo, las emociones y el espíritu. 

 

Basta pensar un poco la diferencia entre A432 y A440Hz para notar la distinción en las sensaciones y eventualmente en las creencias y actitudes sobre la vida, e incluso hasta en la reducción de emociones negativas reguladas por la agresión, el estrés o el ego. A continuación compartimos algunas composiciones a A432Hz.