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Contra la depresión: una buena comida

Salud

Por: PijamaSurf - 03/16/2017

Algunos consejos para combatir el peso de la tristeza bocado a bocado.

Uno de los supremos placeres vitales es comer. Quien tiene la fortuna de hacerlo con la frecuencia y variedad adecuadas puede atestiguarlo. Uno de los momentos más felices del día será siempre frente a un plato atiborrado de los manjares de nuestra elección. Quizá una buena comida podría salvarnos la vida.

No se trata sólo del placentero ritual; algunos alimentos son fundamentales para lograr una salud mental plena. Quienes padecen ansiedad o depresión pueden acercarse a ciertos alimentos que les ayudarán a recuperar el ánimo.

Para este tipo de enfermedades, mantener un estilo de vida saludable es necesario para no sufrir recaídas ni desviaciones. Junto con una buena rutina de ejercicios para reducir algunos síntomas, caminatas en entornos naturales y sesiones de meditación, la alimentación adecuada nos ayudará a seguir viendo el vaso medio lleno, pase lo que pase.

Algunos de los nutrientes clave son el omega 3 (presente en la chía, la soya, el cacahuate y el aceite de oliva), los aminoácidos (frijol, ajonjolí, lentejas, espinacas), las vitaminas B (huevo, pescado, germen de trigo, coliflor), la vitamina D (leche, champiñones) y minerales como el zinc (nuez, habas), el magnesio (garbanzo, chocolates, avellanas) y el hierro; con estos nutrientes se puede alcanzar una sólida salud mental.

Estos nutrientes son necesarios para producir hormonas y neurotransmisores cerebrales y también contribuyen a regular el azúcar en la sangre, para mantener un estado de ánimo bueno.

De acuerdo con un estudio realizado a lo largo de 10 años en más de 15 mil personas, aquellos que siguen una dieta con elementos gastronómicos mediterráneos tienden a ser menos proclives a la depresión.

La nutrióloga Melissa Brunetti, especializada en la relación entre salud mental y alimentación, afirma que el desayuno ideal para una persona que enfrenta problemas de depresión consiste en huevos (que incluyen muchos de los nutrientes ya mencionados), aguacate y algún tipo de germen: “Nuestro cerebro es casi 60% grasa y necesitamos obtenerla de nuestra alimentación diaria. El aguacate es rico en triptófano, un conductor de serotonina, nuestro químico corporal para el bienestar”.

No se trata sólo de comer bien, sino de mantener hábitos alimenticios adecuados. Hacer tres comidas al día, con sus colaciones entre una y otra, es importante para evitar la irratibilidad que puede provocar el hambre y una baja concentración de azúcar en la sangre.

Estas pautas de alimentación, en combinación con el seguimiento adecuado del tratamiento asignado por un profesional, crean las condiciones adecuadas para mantenernos saludables por dentro y por fuera.    

¿Esta medicina podría causar el fin de la industria farmacéutica?

Salud

Por: PijamaSurf - 03/16/2017

En palabras de Jordi Domingo (psiquiatra biologista conductal clásico del Cottolengo de Cataluña, España): “curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas”

En los últimos años investigaciones como las de Bruce Perry, António Damásio y Daniel J. Siegel, entre otros, han tratado de demostrar el impacto del vínculo afectivo sobre la salud mental. Para estos científicos, el apego aquella sensación de calor entre humanos, posee la clave para reducir síntomas relacionados con trastornos mentales y enfermedades psicosomáticas.

De acuerdo con ellos, en las primeras décadas del siglo pasado un niño entraba en contacto físico con alrededor 17 personas a lo largo de su crianza –padres, hermanos, abuelos, tíos, amigos…; actualmente, los niños entran en contacto físico con alrededor de cuatro personas en general. Esta diferencia ha impactado tanto en la preconcepción del amor como en la regulación de emociones como la angustia, el estrés y la tristeza, es decir que si antes el contacto constante con otros enseñaba a regular emociones, ahora la ausencia de contacto facilita el desencadenamiento de trastornos mentales.

En palabras de Jordi Domingo, psiquiatra biologista conductal clásico del Cottolengo de Cataluña, España, “curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas”. ¿Se trata entonces de que las muestras sinceras de afecto tienen una mayor eficacia que los fármacos?

Aunque la industria farmacéutica no posee una buena imagen, es verdad que algunos casos psiquiátricos con causas orgánicas requieren el apoyo de la química. Pero para Domingo, al hablar específicamente de la epidemia de ansiedad que azota numerosas partes del mundo, ésta se debe realmente “a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar”, esto es, ser capaces de tener horas de autocuidado (sin llegar a la condescendencia) y de demostrar ese amor a aquellas personas más cercanas.

No obstante, Domingo lo ha advertido repetidamente entre sus pacientes: “La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones. Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente”. Y ante el exceso de los deberes, “olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así pagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer”.

Por ello es importante, reiteradamente, aprender conductas de autocuidado al darle al trabajo un límite y a las amistades y familiares atenciones cuando sea saludable y recíproco, así como al disfrutar de los pequeños momentos como sentir el calor en las manos de la taza de café a la luz de la tarde, entre otros. Eso pondrá en práctica “nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior”.

No es novedad, el amor es “la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión”; ya sea a las plantas, a las mascotas o a la gente –cuando lo merecen. Porque, según Domingo, “amor es dar”, sin condicionar a recibir ese cariño de regreso; y si la otra persona no da muestras de afecto, “el otro será el desierto, no tú”, pues uno mismo estará lleno de sí mismo.

Domingo habla desde su experiencia como psiquiatra, en donde más de 55 mil pacientes se curan con pastillas, psicología y amor: “Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. […] Doctor –me dicen–, que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”. Porque eso sí, no cualquier amor tiene la clave para curar ansiedades y depresiones, sino uno que viene de lo más puro y profundo: uno que nos enseña a ser bondadosos y generosos con el otro, sin etiquetas ni posesiones, pacientes y comprensivos, empáticos y asertivos.