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La guía de Hunter S. Thompson para beber y leer sus libros

Libros

Por: PijamaSurf - 02/20/2017

Algunas sugerencias para maridar correctamente la lectura de una de las grandes figuras del periodismo alternativo

Escritor, cazador, psiconauta, espía, político, neurótico, alohólico y periodista. El genial inventor del periodismo gonzo, el que pone al reportero en primer plano como testigo-narrador de los hechos que va contando, el infiltrado, el único y raro, el siempre controvertido: Hunter S. Thompson.

Su trabajo impactó como pocos el ejercicio del periodismo y perfiló algunas de las prácticas y tendencias de la nueva manera de hacer noticias. La persecución obsesiva por mostrar la verdad se manifiesta a lo largo de su obra a pesar de su flexible concepto de realidad; para Thompson, no tenía mayor importancia cambiar algunos hechos o sucesos con tal de transmitir con mayor efectvidad la verdad detrás de ellos.

Lo excepcional de su labor es que gran parte del tiempo la realizaba bajo los efectos de una o varias sustancias, generalmente cerveza, cigarro, marihuana, ron, cocaína, Chivas, LSD, mezcalina y un larguísimo, etc. Su particular punto de vista sobre sucesos ásperos o aburridos ponía de relieve aspectos de los mismos difíciles de alcanzar para un ojo menos entrenado.

En honor a él te presentamos una breve guía para acompañar su lectura con las viandas, sustancias y bebidas correctas:

 

Ángeles del infierno, 1966

 

 

Un libro apasionante, resultado de 1 año completo de investigación en el que Hunter encontró la manera de contactar, negociar y vivir junto a la afamada pandilla, mundialmente reconocida por su capacidad para intimidar hasta al más rudo.

Las habilidades etílicas de Thompson fueron fundamentales para poder llevar adelante esta misión; un buen acompañante para este largo camino pavimentado es un buen whisky bourbon Wild Turkey. Alcoholismo con sabor a cuero y gasolina.

 

Miedo y asco en Las Vegas, 1971

 

Quizá el libro más célebre del autor, gracias al retrato que hizo Johnny Depp de él (desde aquel entonces se volverían inseparables e incondicionales amigos) con Terry Gilliam tras la cámara. En dicho filme Hunter, también conocido como Raoul Duke, consume casi de todo: drogas duras, blandas, suaves y elásticas de todo tamaño, forma y color. Desde Las Vegas y a todo color, intentando perseguir el sueño americano.

A pesar de que podría parecer lógica la mezcla perfecta, recomendamos fuertemente sustituir cualquier ímpetu psicoaventurero (para no perder detalle de la lectura) por la clásica rutina diaria de nuestro sujeto de estudio: cuatro bloody marys, dos vasos de jugo de uva, una taza de café, algunas crepas, 1/2 libra de carne, comida al gusto y dos margaritas.

 

El diario del ron, 1998

 

 

Escrito en los 60 pero nunca publicado, este manuscrito vio la luz después de que Johnny Depp lo encontrara entre el trabajo de ficción de Thompson.

En esta novela seguimos la trayectoria de un periodista parecido al autor que decide dejar su trabajo en Nueva York para dirigir un periódico en San Juan, Puerto Rico, con resultados disparatados.

El acompañante obligado del libro: una buena botella de ron, preferentemente puertorriqueño, que nos estrella el oleaje caribeño en la cara mientras navegamos por sus páginas.

 

Miedo y asco en el tren de campaña del '72, 1973

 

 

Un compendio de artículos publicados originalmente en la revista Rolling Stone da cuenta de una de las campañas presidenciales del 72.

Aquí no se trata de sumergirse en el abismo hedonista que propone su antecedente sino de atestiguar el sinsentido de la política ayudado por la única cosa que puede volver un poco más comprensible y coherente al mundo de las promesas y las corbatas: el alcohol.

La elección más razonable en cuanto a la bebida sería la ginebra, servida directamente de la botella a temperatura ambiente y sin miramientos en cuanto a cantidades se refiere.

 

Páginas gonzo, vol. 1: el gran cazador de tiburones, 1979

 

 

El primero de cuatro tomos inundados con una muestra de la prosa más punzante, creativa y vanguardista del célebre autor. En esta ocasión abarca desde los 50 hasta los 70.

Encima, viene servida con una buena porción de ilustraciones del coautor de tanta desfachatez, el gran Ralph Steadman, quien ilustraría mucha de la obra del señor Thompson publicada en revistas como National Observer, Rolling Stone, Playboy y New York Times.

Se recomienda ampliamente manufacturar con hielo, menta, azúcar, agua y bourbon un delicioso julepe estilo Kentucky, tradicional de la tierra que inspiró crónicas nauseabundas sobre el atropellado mundo de las carreras en el desierto.

 

¡Salud!

Una lista heterogénea de libros que, sin embargo, tienen algo en común: el ánimo reflexivo al que usualmente nos lleva la última parte del año

Con el fin del año es casi inevitable que nos inunde un estado de ánimo a medio camino entre la melancolía y la gratitud. Asistimos nuevamente al fin de un período y entonces no podemos dejar de recordar lo que vivimos, lo que hicimos, también lo que dejamos de hacer, lo que postergamos una vez más, lo que se presentó sin que lo buscáramos, y mucho más. La vida en toda su contingencia. Lo cual puede ser agradable pero también angustioso: podemos agradecer estar vivos pero también a veces la existencia se nos presenta como un enigma que no terminamos de entender.

Y qué mejor que, a veces, un buen libro que nos asista en dicho entendimiento. Como alguna vez dijo Carl Sagan, los libros son los dispostivos en donde, como especie, hemos almacenado la sabiduría de las mejores personas que han pasado por este mundo, misma a la que tenemos acceso siempre que queramos: basta con abrir el libro donde se encuentra depositada.

A continuación compartimos una pequeña selección de libros que puede acompañarte en estas últimas semanas del año.

 

La muerte de Iván Ilich, León Tolstói

El clásico de León Tolstói es una demorada meditación sobre el paso del tiempo, la enfermedad pero, por encima de todo, la displicencia con que en ocasiones tratamos nuestra propia vida, descuidando así el tiempo que nos fue otorgado.

 

La repetición, Søren Kierkegaard

Uno de los enfoques más estimulantes y liberadores en torno a la noción de repetición, ese mecanismo psíquico y de comportamiento que nos mantiene haciendo siempre lo mismo pero que, para Kierkegaard, es más bien la oportunidad de hacer algo nuevo.

 

El archipiélago, Friedrich Hölderlin

Un poema narrativo en el que Hölderlin recorre con nostálgico romanticismo el pasado de las islas griegas y la historia épica que se desarrolló entre sus aguas y sus territorios. Este es un fragmento de la traducción de Marcela M. Mendoza, publicada en México por Exmolino Taller Editorial (2015):

y no sé a dónde ir por consejo; pero desde
hace tiempo
ya no hablan y reconfortan a los necesitados
los proféticos bosques de Dodona;
mudo está el dios délfico y muchos años
ha
que solitarios y abandonados se
encuentran los senderos
por donde antes dulcemente guiado por
las esperanzas,
el caminante subía a la ciudad del veraz
profeta.

 

La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han

¿Nunca como antes te habías sentido tan cansado tanto tiempo? No eres tú, es el sistema. En este libro el filósofo de origen coreano Byung-Chul Han expone una tesis interesante: en nuestra época somos al mismo tiempo amos y esclavos, somos explotados por otros pero también hemos interiorizado esa explotación, con lo cual nos obligamos a dar siempre más y nos frustramos cuando nos damos cuenta de que no podemos. Un libro interesante para replantear mucho de lo que hacemos cuando decimos vivir.

 

Las paradojas de Mr. Pond, G. K. Chesterton

En la historia de la literatura existe un puñado de escritores que leerlos es felicidad pura. Son luminosos, joviales, ligeros, sencillos, y desde ese lugar son también capaces de decir cosas relevantes, de conmovernos y mostrarnos la capacidad expresiva de la literatura. Chesterton es uno de ellos. En este tomo en particular, su pericia para las historias policíacas se mezcla con cierto ánimo reflexivo, pues se trata de cuentos que Chesterton escribió poco antes de morir. Uno de ellos se encuentra en casi todas las antologías del género: “Los tres jinetes del Apocalipsis”.

 

El mal de la taiga, Cristina Rivera Garza

Una novela breve sobre el amor, la pérdida, el reencuentro y el desencuentro entre dos personas escrita bajo la forma de una historia de detectives.

Me haría cargo del caso de los locos de la taiga. Resolvería su acertijo. Le diría, a final de cuentas, muchos días después, con el cabello ya muy crecido, que nadie sabe nunca por qué. Que el desamor aparece igual que el amor, un buen día.

 

Dirección única, Walter Benjamin

Quizá el libro más lúdico de Walter Benjamin, filósofo y sociólogo, una colección de recuerdos, reflexiones, apuntes, sueños, aforismos y, en general, esa escritura incidental que a veces queda anotada en las márgenes de la vida pero que no por ello es menos relevante. Benjamin, por otro lado, en quien se combinaron la agudeza intelectual y la vasta cultura, es capaz de abrir nuestro horizonte con apenas una sugerencia de conocimiento. En español este libro también se encuentra con el título Calle de sentido único.

 

Tener y ser, Erich Fromm

En nuestra época existe una confusión más o menos generalizada entre estos dos verbos: tener y ser. Por distintas razones y a veces sin darnos cuenta del todo privilegiamos el tener y soslayamos la importancia de ser, lo cual da origen a emociones como la frustración, la sensación de vacío, el apego patológico a las cosas, la incapacidad de relacionarse con otros y más. En este libro, Erich Fromm traza las diferencias entre uno y otro estado, y cómo navegar dicha confusión para llegar a buen puerto.

 

De haberlo sabido antes, Elena Climent

Una emotiva novela gráfica publicada por la casa editorial Trilce en la que Climent, pintora, cuenta la historia de su vida, ajetreada como la de cualquiera, difícil, pero también rica en experiencias.

 

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