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Este sencillo método está probando ser muy efectivo contra las adicciones

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/25/2017

Su eficiencia y novedad estriba en que permite regular las emociones asociadas a la adicción

Generalmente, una adicción tiene que ver con un problema interior (una especie de sensación respecto de la vida). Como sociedad, hoy estamos envueltos en una dinámica frenética que nos invita a competir, ser exitosos, producir, aparecer en las redes sociales, todo ello sin descanso, y cada vez tenemos menos tiempo para darnos un respiro y confrontarnos con lo que verdaderamente creemos y buscamos ser.

En este rimo es muy fácil perder de vista cuando, por generar aún más distracción, o como una especie de ansiolítico (aunque paradójicamente nos produzca mayor ansiedad), caemos en alguna adicción, ya sea a la comida o al entretenimiento, el tabaco, el alcohol, la fiesta, las redes sociales, la lista puede ser inabarcable.

En este sentido un freno que nos invite a tener un encuentro con nosotros mismos puede ser ideal para caer en cuenta de aquello a lo que somos adictos y, de paso, si esta herramienta además nos ayuda a liberarnos de la adicción, entonces estamos hablando de una espléndida joya. Recientemente, un estudio publicado en la revista Drug and Alcohol Dependence encontró que la meditación es efectiva tanto en la prevención como en el tratamiento de las adicciones.

Los investigadores ubicaron los síntomas más recurrentes asociados a las adicciones, tales como antojo desmedido, compulsividad e impulsividad, humores negativos y estrés. Conformaron un grupo de fumadores y no fumadores y los adentraron en un entrenamiento de meditación.

Luego de la meditación, los resultados obtenidos por medio de una muestra de saliva en ambos grupos revelaron increíbles beneficios, pues las áreas del cerebro vinculadas a los anteriores síntomas redujeron su actividad. En resumen, la regulación emocional que aporta la meditación es un poderoso método contra las adicciones, quizá el mayor hasta ahora conocido.

Un patrón se convierte en una adicción cuando experimentamos un sentimiento que nos disgusta, buscamos refugio, recibimos como compensación una dosis de dopamina y luego recurrimos a ella una y otra vez.

En este sentido el mindfulness equilibra las emociones, nos hace observarlas desde fuera y, con ello, de algún modo ser más dueños de nosotros mismos.

 

En Pijama Surf:

Cómo meditar (una sencilla guía para principiantes)

Guía práctica para aclarar la mente durante la meditación

El neurocientífico Sam Harris explica en qué consiste el estado mental que llamamos felicidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/25/2017

Ya sea que estemos teniendo sexo, jugando un deporte o meditando, esta cualidad de la atención define el gozo de dichas experiencias

Sam Harris es uno de los neurocientíficos más conocidos, debido a sus libros y su presencia en la Red. Harris es  ateo (pero moderado, no tan fanático como Richard Dawkins), ha experimentado con psicodélicos y práctica la meditación (mindfulness). En una aportación para el sitio Big Think Harris responde a la pregunta sobre qué es lo que lo hace feliz, y en su respuesta nos da un modelo funcional de la felicidad que es muy cercano al budismo.

Harris dice que "la ausencia de neurosis, la ausencia de miedo, la ausencia de ansiedad" es lo que lo hace feliz, y esto lo podemos extrapolar a todas las personas. El neurocientífico agrega: "cuando reconoces lo que es la conciencia, cuando esos estados se han desvanecido [la mente] me parece intrínsecamente feliz. Esta intrínsecamente bien, intrínsecamente pacífica e incluso a veces alegre". Esto recuerda la noción budista de que la mente es la causa que precede a todas las cosas y que la naturaleza esencial de la mente, más allá de todo obnubilamiento, es la budeidad, la cual puede definirse como el estado constante que ha trascendido el sufrimiento.

La felicidad de Harris, seguramente influida por el mindfulness, está basada "en sólo darse cuenta del propio ser en el momento presente", sin que esto signifique "estar continuamente en conversación con el propio ser sobre el momento presente y pensando, pensando, pensando incesantemente". Cuando esto se deja, cuando las ruminaciones cesan, "ya sea porque estás meditando, o estás gozando haciendo un deporte, o teniendo sexo", entonces la felicidad surge naturalmente. "En realidad todas las experiencias pico tienen esta característica de que tu atención esta focalizada de una manera no compleja en tu experiencia en el presente. Este estado de la mente yo lo llamaría la felicidad". Lo contrario de la felicidad sería "la autoabsorción neurótica... la ansiedad del futuro o el reproche de lo que no hiciste". En suma, todo lo que nos impide reconocer la realidad del presente. Lo importante de esto es que la felicidad que propone Harris, que tiene claros ecos con el budismo, en gran medida no es contingente a factores externos que impliquen obtener algo del mundo sino que sólo depende de nuestra propia interioridad, de conseguir calmar, concentrar y controlar nuestra mente, de ser capaces de atender a lo que sucede sin proyectar miedos o esperanzas. La felicidad proviene de la mente y se vierte hacia el mundo, del cual recibe una siempre renovada frescura, todo está siempre cambiando, no hay nada a qué agarrarse y eso para la mente es la libertad.