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Estos 4 excesos en la educación están trastornando a los niños

Sociedad

Por: Pijamasurf - 01/16/2017

¿Te preguntas por qué tantos niños tienen problemas de atención y demás?... Aquí la respuesta

Mientras que los métodos y medios de transporte, de comunicación, de procuración de salud y demás han evolucionado radicalmente en los últimos 100 años, no ha pasado lo mismo en materia educativa. En realidad nuestra educación sigue reflejando una mentalidad de la sociedad industrial basada en un modelo capitalista de crecimiento infinito sin considerar aspectos más sutiles e importantes como la felicidad, la sustentabilidad y la vida interior. No es casualidad que en nuestra sociedad eminentemente tecnócrata cada vez tienen menos importancia las humanidades (y, sin embargo, el ser humano no es una máquina; es, pues, un humano).

Resulta relevante tomar en cuenta el análisis que ha hecho el educador estadounidense Kim Payne. Payne ha definido cuatro pilares que están llevando a los niños a un sendero desastroso a partir de una serie de estudios. En una investigación con niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad el solo hecho de simplificar sus tareas, los estímulos a los que están expuestos y los elementos que participan en su entorno (por ejemplo, se estima que los niños occidentales tienen en promedio de cerca de 150 juguetes), produjo un cambio. Después de 4 meses de esto el 68% de los niños había dejado de ser clínicamente disfuncional y el 38% logró un incremento del 37% en su desempeño cognitivo, algo superior a los resultado del Ritalin, el medicamento que es prescrito ampliamente en estos casos. 

Payne considera que lo que estamos haciendo mal puede resumirse en los siguientes cuatro excesos:

1. Demasiadas cosas
2. Demasiadas opciones
3. Demasiada información
4. Demasiada velocidad
 

Nuestros niños están sometidos a demasiados objetos de consumo --desde dulces hasta gadgets, tienen demasiadas opciones, se ven anonadados por demasiada información y poco sentido o filtro, y todo está pasando demasiado rápido. Por ello es necesario una vida más lenta, reflexiva y menos estimulada; tan sólo esto puede traer importantes beneficios para tratar niños supuestamente enfermos de trastornos de atención (en realidad, es la sociedad la que está enferma).

 

Con información de Rincón de la Psciología

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Sociedad

Por: pijamasurf - 01/16/2017

Los detalles más mínimos son a veces los más memorables, y estas palabras así parecen demostrarlo

El lenguaje es como una constelación. A la distancia lo vemos como un todo, un universo autosuficiente y que no precisa más que de sí para continuar existiendo. Sin embargo, al igual que sucede con la exploración astronómica, conforme nos acercamos a esa totalidad, descubrimos detalles que antes escapaban a nuestra vista. Vemos sistemas organizados en torno a estrellas específicas, planetas de órbitas insomnes, astros moribundos y otros apenas nacientes. El lenguaje es un poco así: palabras que hacen girar a otras a su alrededor, palabras llenas de luz, palabras que incluso los exploradores han olvidado… Y entre éstas, palabras sencillas que, inesperadamente, son tanto o más expresivas que aquellas que podríamos calificar de grandilocuentes.

A continuación, en un ejercicio que algo tiene de taxonomía, compartimos cuatro expresiones que a pesar de ser algunas de las más sencillas en español, dicen mucho más de lo que esperaríamos.

Te invitamos a conocerlas y a agregar otras que conozcas en la sección de comentarios de esta nota.

 

Esta palabra puede parecer muy simple, pero en la vida no es del todo sencillo aprender a usarla. Algunos dicen Sí a todo, aun cuando quizá debieran utilizarla con mayor conciencia. Otros, en cambio, suelen vivir instalados en el No, en la resistencia al flujo natural de la vida: decimos No a una separación, al dolor, al sufrimiento, y a veces incluso a la felicidad, al placer y al amor. En Walking Life, la película de Richard Linklater (2001), uno de los personajes sostiene esta hipótesis sobre las implicaciones de decir Sí a la vida:

"De hecho, sólo existe un instante, y es este, y es la eternidad. Es el instante en el cual Dios plantea una pregunta, que es, básicamente, ‘¿Quieres, ya sabes, ser uno con la eternidad? ¿Quieres estar en el cielo?’. Y todos respondemos: ‘No, gracias. No ahora’. De tal modo que el tiempo es ese constante decir ‘No’ a la invitación divina. Quiero decir, eso es el tiempo. Es decir, no hay más en el 50 a. C. que en el 2001. Sólo está este instante, y es ahí donde siempre estamos". Y después ella me dijo que, de hecho, esa es la narrativa de vida de todas las personas. Que, ya sabes, más allá de las diferencias fenoménicas, no hay sino una historia, y esa es la historia de pasar del ‘No’ al ‘Sí’. Toda lo vida es un ‘No, gracias; no, gracias; no, gracias’, hasta que finalmente es un ‘Sí, me rindo. Sí, acepto. Sí, lo abrazo’. Ese es el viaje.

 

Gracias

Esta es probablemente una de las palabras más sencillas de todos los idiomas y también una de muchos efectos en nuestra vida diaria. El agradecimiento es el terreno donde la compasión echa sus raíces, pues dar las gracias es, en buena medida, dar el lugar que le corresponde a todo lo que recibimos cada día, tomándolo de donde viene y colocándolo en el lugar de nuestra vida que mejor le sienta.

 

Cuídate

No son muchos los idiomas actuales en los que se use este imperativo como fórmula de despedida. Pasa en el español de México y de algunos otros países latinoamericanos, también en el inglés de Estados Unidos. Pero más allá de la singularidad, esta partícula verbal es sumamente elocuente, pues es como una síntesis de la importancia que ciertas personas tienen en nuestra vida, una especie de deseo que algo tiene de conjuro mágico para invocar la protección y el cuidado para aquellos a quienes más queremos.

 

¿Me escuchas?

Esta pregunta puede sonar un tanto trivial, e incluso puede ser que en nuestra vida la usemos a cada tanto, por ejemplo, cuando hablamos por teléfono y por un momento creemos que la otra persona al otro lado nos ha perdido, o nosotros mismos caemos en un silencio perturbador. Su significado, sin embargo, es profundo, pues, paradójicamente, escuchar es una de las habilidades menos comunes de nuestro tiempo, tan caracterizado por las comunicaciones. Escuchar a una persona es alcanzar a distinguir el lugar desde el cual nos está hablando, su posición como amigo, padre, pareja, compañero de trabajo, vecino, etc.; la historia que lo llevó al momento en que coincidimos con ella, sus posibilidades y limitaciones. Cuando escuchamos de verdad salimos del encierro de nuestro Yo para compartir un instante con el Otro.

 

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