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Una meditación sobre la pureza de la visión basada en el místico alemán Meister Eckhart

Coinciden las diversas tradiciones filosóficas y espirituales que la labor humana en búsqueda del conocimiento, ya sea de su propia naturaleza como de la divinidad o del universo, no consiste en la creación de algo nuevo, sino simplemente en el reconocimiento o descubrimiento de lo que ya es. Es por ello que se dice que la contemplación es superior a la acción.

David Applebaum escribe, glosando el sendero de la visión del místico alemán Meister Eckhart, "es un camino de conocimiento, o gnosis, en el que al acto del pensamiento y el acto del ser son uno y lo mismo". Es decir el sólo ser es conocer y conocer es ser lo que conocemos, no hay verdadera división entre estas dos cosas. Algunos físicos modernos nos dicen que el aspecto más fundamental del universo es la información --incluso más que la materia o la energía--; místicos como Eckhart o yoguis tántricos de la India y del Tíbet nos dirían que el universo es sabiduría, un proceso de reconocimiento que ocurre dentro de la misma Conciencia.

Applebaum señala que la gnosis de Eckhart, nos hace ver que nuestras identificaciones --lo que Eckhart llama "yo y lo mío"-- están basadas en representaciones erróneas de la realidad, y las cuales moldean nuestra experiencia del mundo.  Es por ello que debemos de depurar la visión. En el caso de Eckhart, con notable paralelos con la filosofía oriental, este proceso de limpieza del ojo espiritual ocurre a través de la meditación. En la absorción del estado meditativo, al alma inidvidual entra en comunión con la mente superior, "donde el pensamiento carece de objeto. Residiendo en este desprendimiento, se es testigo del desdoblameinero del proceso creativo". Este proceso creativo emana del Padre hacia el Hijo o "la presencia inteligible de este mundo". Esto significa "presenciar cómo el mundo emerge de la nada, y es nada en relación al creador, el Todo".

Eckhart considera que la visión es el camino a la liberación, y consiste sobre todo en "un deshacer bloqueos y liberar la atención". Y se utiliza un ejemplo "cuando un carterista ve a un santo, lo que ve es una cartera". El ladrón no puede percibir la realidad, sólo ve su condicionamiento previo, sus proyecciones mentales. Se trata entonces de deshacer este condicionamiento previo, liberándose de las ataduras del ego y el deseo de posesión. "Descubrir "esto no, esto tampoco...  que yo no soy quien he creído ser". Esto es parecido al principio hindú del neti neti, cuando dejo de identificarme con todos estos conceptos y oscurecimientos de la percepción que dan pie al constructo sujeto-objeto, cuando todo es reducido a su esencia, eso que queda soy (pero es algo que no puede definirse o afirmarse positivamente: por eso la dimensión del ser queda abierta: no soy esto, ni eso tampoco).  

"Ver es purificación. Cada momento que una visión activa toma lugar, se entra en contacto con la labor entregada a los seres humanos desde lo alto". Al entrar en contacto con lo divino, esta divinidad purifica la visión, hace que el mundo sea divino. Que se puede reconocer lo santo no sólo en el santo, sino en todas partes. Esto es lo que en el budismo tántrico se conoce como "visión pura", donde todo se percibe como la manifestación de la deidad, el mundo entero un palacio de luz, absoluta teofanía. "Eckhart nos dirá que aquí yace la altura de la visión, cuando el ojo a través del que vemos es el mismo ojo a través del cual Dios ve". Y el sentido de la existencia se cumple en esto para Eckhart "proveer un lente hacia la realidad a través del cual el Creador puede ver la creación".  

Applebaum agrega que "La realidad es guíada por este movimiento de epifanía. Eso es lo que expresa el hadith:  "Dios es un tesoro oculto que quiere ser conocido". Paradójicamente el más alto conocimiento, es un "vaciarse de todo conocimiento", relajarse hacia la vacuidad donde "Nada sucede, pero todo sucede". Esto es lo incomprensible desde la razón y la dualidad.  El mundo entero se convierte en presencia pura que emerge y se disuelve en el mismo instante que es un símbolo de la eternidad. El misterio que se expresa en el Sefer Yetzirah: “El final está embebido en su principio, y el principio en su final, como una llama en un carbón ardiente”. Cada instante, la totalidad en sí misma puede verse a la vez como el Génesis pero también como el Apocalipsis.  El universo se vuelve un enorme ritual mágico en que todo se manifiesta sin en realidad producir ningún cambio en la esencia. Dice el cabalista David Chaim Smith: “Disolviéndose-en-aparecer es el gesto gnosémico quintaesencial: un continuo autoconsumo que surge como todas las cosas sin nunca contradecirse a sí mismo. Se le conoce como la simultaneidad de solve et coagula”. Perpetuo surgimiento y disolución, interdependencia, vacuidad, que cobran sentido en la contemplación, en el reconocimiento: este es el éxtasis de los místicos, la visión del cosmos como una obra de arte divina, majestuosa a la vez que insustancial, como un relámpago en el cielo.

Twitter del autor:@alepholo

Citas tomadas de: https://parabola.org/2017/01/22/four-meditations-on-seeing-by-david-appelbaum/

La sexualidad puede convertirse en un sacramento

El ocultista británico Aleister Crowley, una de las figuras más influyentes en la magia sexual moderna, consideraba que "Dios es el instinto sexual", en una provocadora frase que en realidad es bastante razonable si se considera que la sexualidad es la versión microcósmica de la creación del universo. Crowley creía que la sexualidad era sagrada y debía tratarse como un "sacramento", algo que hacía literalmente ya que utilizaba el semen y los jugos vitales para preparar lo que llamaba "la galleta de la luz" dentro de la "misa del fénix".

Buena parte de esta veta sexual de Crowley probablemente fue desarrollada a partir de sus viajes a Asia, donde entró en contacto con prácticas yóguicas y tántricas. En el tantrismo hinduista se realiza lo que se conoce como el maithuna, la cópula tántrica en la que la pareja se asume como una divinidad, Shiva y Shakti en el caso más común. En el acto sexual tántrico se incorporan diferentes mudras, mantras y yantras para crear un estado de conciencia exaltado y las prácticas pueden ser dirigidas como oraciones para producir un efecto en el mundo o incluso como meditaciones para investigar la naturaleza de la conciencia (esto ocurre también en el tantra budista Karmamudra). A menudo se llega a estados de éxtasis donde se pueden producir realizaciones o epifanías de la naturaleza no-dual de la existencia. La mayoría de estas prácticas predican la retención del semen, lo cual no es lo mismo que evitar el orgasmo --y en el caso de la mujer el orgasmo femenino suele ser fuertemente alentado, incluso existen técnicas en las que el yogui absorbe el flujo orgásmico de la mujer, ya sea una eyaculación grosera o una sustancia sutil. En caso de que el practicante eyacule, se suele llevar el semen al tercer ojo, literalmente como bindu (palabra que significa "punto", como el que se usa como un adorno simbólico del tercer ojo, pero es también el punto desde el cual se origina el cosmos y es también la palabra que se utiliza para referirse al semen). En este sentido podríamos decir que parece apropiado guardar las "balas seminales" y utilizar la retención del orgasmo como una alquimia interna para cultivar la energía del cuerpo, lograr el misterio de que "la serpiente muerda a la Luna y le arranque el jugo de la inmortalidad" (lo cual es la descripción de un proceso alquímico de la kundalini). Quizás, y esto es pura especulación, en ciertos momentos, en una boda tántrica, en cierto momento propicio, se podría utilizar la eyaculación, cual relámpago, como una oración abierta, una ofrenda a la tierra, al sol, a la luna, a la amada o a cierta deidad. 

En la alquimia interna china incluso se habla de la extracción (o cosecha) de una "flor de oro" vaginal, unos días antes de la menstruación o 3 días después de iniciada la menstruación, la cual se produce utilizando ciertas técnicas de estimulación sexual. Dice un viejo texto: "El tiempo de obtener la medicina debe ser conocido. ¿De qué otra forma puede unirse el fuego con el agua?... Observa el movimiento de la marea y la aparición de la flor de oro. Cuando la marea llega, el agua inunda. No recojas la flor dorada si ya ha caído".

Aristóteles creía que el semen contenía un pneuma (o espíritu) y que su poder de engendrar venía de un calor que era análogo a las estrellas. Jugando poéticamente con esta idea quizás no somos sólo polvo de estrellas, sino que tenemos el mismo espíritu creativo de dar a luz. 

En Occidente el escritor Paschal Beverly Randolph, popular entre practicantes de la magia sexual moderna, escribió que el momento nupcial --el orgasmo-- es ideal para hacer una "oración". Esto sugiere que el orgasmo es la confluencia o condensación de la energía que es imbuida por el poder de la intención --la intención o voluntad que en diversos sistemas es equivalente a la magia misma. 

El psicólogo Wilhelm Reich en el siglo XX crearía todo un sistema de terapia y medicina basadas en el orgasmo y la liberación del élan vital. Reich incluso llegó al punto de ver la energía orgásmica (energía orgónica) como una sustancia física que cuando se concentraba podía observarse como una energía luminosa azul-violeta. El orgón de Reich parece ser una forma altamente sexualizada del qi o el prana de otras tradiciones. Reich no fue tomado muy en serio por los científicos occidentales e incluso se ha bromeado recientemente con que la razón por la que el cielo es azul es porque está lleno de una sexy energía azul (orgón).

Recientemente Cat Cabral, una sacerdotisa wicca señala que la magia sexual "no habla de cómo ser sexy o aumentar la libido. Sino que se trata de manifestar y conducir la energía sexual para obtener resultados reales". Hay toda una subcultura de realizar hechizos a través del acto sexual, del orgasmo o de los fluidos sexuales que luego son consumidos o utilizados en rituales. Esto es también muy común en los caminos de mano izquierda del tantrsimo (como el kaula). No debería ser necesario decir que en esto debe procederse con sumo cuidado y siempre con la protección y guía de un maestro, de otra manera seguramente se producirán resultados desastrosos o una franca pérdida de tiempo. Prácticas tántricas como estas son guardadas dentro de una tradición justamente por sus peligros. Dicho eso, la sexualidad sí puede beneficiarse fácilmente de un componente de intención mágica, sin la necesidad de los ritos e iniciaciones, y la forma más básica de hacerlo es simplemente encauzarla hacia el amor, la luminosidad y el éxtasis. Todo en la vida se puede hacer como una oración o como una meditación, y esto por supuesto no excluye a la sexualidad. Por el contrario, debido a que en la sexualidad entramos en contacto de manera más directa y desnuda con la energía creativa, es una plataforma ideal para tener una experiencia significativa incluso  "cósmica", de unidad y resonancia con esa mecha creativa que es la vida misma. Para esto técnicas sencillas como mantener un ritmo de respiración o repetir un mantra pueden ser útiles, no pensando en los aspectos mágicos o religiosos, sino solamente para llevar al cuerpo a un estado de relajación energética desde el cual la percepción pueda refinarse y la atención controlarse para acceder a toda la profusión del pulso erótico. 

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Imagen: Vivian Shih