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Un recorrido para conocer la apariencia de algunos de los virus más mortíferos y comunes del mundo.

Todos hemos oído hablar de ellas (y con mala fortuna, hemos padecido alguna): enfermedades mortíferas causadas por microscópicos virus. Hay millones de ellos y están presentes en casi todos los ecosistemas. Suelen buscar huéspedes (humanos, animales, plantas) para infectar sus células y reproducirse dentro de estos aunque no todos causan enfermedades.

Aún no se sabe cuál fue su papel en la cadena evolutiva pero son un factor clave en la diversidad genética. Lo cierto es que algunos de ellos son letales para el ser humano y aunque muchos los conocemos no sabemos a ciencia cierta cómo lucen, por ello te presentamos los diez virus más mortíferos vistos desde el microscopio:

 

Influenza

 

 

O gripe estacionaria, una de las más comunes pues puede atacar a cualquier persona a cualquier edad. Hay tres tipos (A,B y C) y varios subtipos y se propaga mediante estornudos. Anualmente se calculan de 3 a 5 millones de casos alrededor del mundo de los cuales entre 250,000 y 500,000 resultan mortales. Curiosamente esta enfermedad es un factor económico decisivo pues una pandemia puede causar abstencionismo y baja en las tazas de productividad además de un gran gasto en la salud pública.

 

Rotavirus

 

 

Una de las enfermedades diarréicas más comunes entre poblaciones de escasos recursos y que cada año causa alrededor de 450,000 muertes de menores a 5 años por falta de acceso a vacunas. Se transmite a través de las heces y por falta de medidas higiénicas.

 

Fiebre Amarilla

 

 

Un virus endémico de África y América Latina transmitido por picadura de mosquitos. No hay tratamiento y su desarrollo suele suceder en dos fases, generalmente las personas se recuperan luego de 3 o 4 días pero aquello que entran en segunda fase pueden morir a los 10. La vacunación preventiva es la mejor medida contra la enfermedad. En 2013 se calculó que hubo entre 84,000 y 170,000 casos y de 29,000 a 60,000 muertes.

 

Sarampión

 

 

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa, causada por un virus que provoca fiebre alta y puede dejar ciego o matar a quien la padece. En 2014 hubo 114,900 muertes relacionadas a este padecimiento. Se puede prevenir mediante vacunación temprana y afecta principalmente a niños pequeños.

 

Hantavirus

 

 

Se contrae por contacto con orina, saliva o excreciones de roedores infectados con él. No existe ningún tratamiento preventivo, sólo queda esperar la detección temprana de la enfermedad (que se manifiesta entre una y seis semanas después de la infección).

 

Hepatitis B

 

 

Una infección vírica que puede derivar en enfermedades crónicas como la cirrosis y el cáncer hepático. Se estima que cada año mueren 686,000 personas como consecuencia de las complicaciones derivadas de este padecimiento, contraído por el contacto con líquidos corporales de personas infectadas. Es prevenible a través de la vacuna.

 

Hepatitis C

 

 

Al igual que la enfermedad anterior, es una infección que ataca directamente al hígado. Se transmite a través de la sangre por mal manejo de equipo médico, falta de esterilización y transfusiones de sangre. Se calcula que hay de 130 a 150 millones de personas infectadas alrededor del mundo de las que 700,00 mueren cada año. Pese a que se dispone de tratamientos para controlar la enfermedad, no existe aún una vacuna eficaz.

 

Rabia

 

 

El mayor foco de transmisión son los perros (aunque varias especies pueden ser portadoras), por ello es fundamental vacunarlos así como recibir la vacuna en contra de esta enfermedad. Se recomienda acudir de inmediato al médico ante cualquier rasguño o mordida sufrido por animales que puedan ser portadores. Cada año 15 millones de personas reciben la vacuna tras ser mordidos o arañados y el 40% son menores de 15 años.

 

Dengue

 

 

Se conocen cuatro variantes de este virus que se transmite a través de la picadura de las hembras del mosquito Aedes aegypti. No existe vacuna contra este virus y sus síntomas suelen ser controlados con paracetamol. Aunque no están bien notificados, la OMS calcula 390 millones de casos de infección cada año.

 

Sida o VIH

 

 

El virus de inmunodeficiencia humana es una de las pandemias más recientes y ha cobrado la vida de millones de personas. Tan sólo en el 2015, la OMS calcula más de un millón de muertes asociadas a él. Se contagia a través de fluidos corporales con suficiente concentración del virus como semen, sangre, secreciones vaginales y leche materna.

Toma las precauciones adecuadas para evitar estas enfermedades. ¿Qué otros virus podrían estar en esta lista?

 

Fuente: OMS.

 

Personas sinestésicas son clave para comprender nuestra relación con el tiempo

Ciencia

Por: PijamaSurf - 01/05/2017

La habilidad de percibir el tiempo espacialmente podría explicar cómo construimos nuestra idea de la temporalidad incluso antes de inventar los números

Calendarios, relojes, agendas, no hay duda de que nos hemos ocupado largamente de construir herramientas que nos permitan cuantificar el tiempo y administrar su paso. Estos recursos le dan espacio y visibilidad a esa materia escurridiza e intangible.

Algunas personas poseen la capacidad de percibir el tiempo no sólo de manera abstracta sino concreta pues lo experimentan en términos espaciales, es decir, cuando piensan en lo que harán en algunos meses o lo que hicieron hace algunos años suelen observar esos días transcurridos o por transcurrir de manera visual.

El doctor Vilayanur Ramachandran de la Universidad de California, junto con varios colegas, ha realizado un experimento para estudiar este particular fenómeno llamado sinestesia de calendario. Con ello trata de establecer si estas personas están teniendo efectivamente experiencias visuales al momento de concebir la temporalidad. Por ejemplo uno de ellos, llamado ML, ve los meses como si ocuparan una “V” frente a él y en cada sección de la letra observa los nombres de cada mes en fuente helvética.

Ramachandran pidió en varias ocasiones a ML que dibujara su calendario utilizando un apuntador láser, y todo coincidía en cada ocasión. También observó que el objeto se contraía o expandía de acuerdo a la distancia de ML respecto a la pantalla sobre la que señalaba.

Hizo varias pruebas entre sinestésicos y no sinestésicos pidiéndoles que nombraran los meses del año al revés, cosa que tomó 4.48 segundos a quienes no tenían esta habilidad en comparación con los 1.88 segundos que le llevó a los sinestésicos, sugiriendo que es precisamente porque estos últimos podían “leer” las respuestas desde su propio calendario.

Luego utilizó el conocido efecto de expansión de imágenes que ocurre al mirar fijamente una espiral durante 20 segundos para luego colocar la vista sobre otra imagen. Este efecto es consecuencia de la forma en que nuestro cerebro procesa el movimiento; esto no funciona si sólo se mira una pantalla en blanco, como fue el caso del experimento. Con ello se comprobó que, al igual que sucede con cualquier otro objeto, los calendarios de los sinestésicos también se expandían por efecto de la espiral. Después intentaron imaginar una manzana y repetir la experiencia, pero aquélla no se expandió. Esto sugiere, de acuerdo con Ramachandran, que estos calendarios no son lo mismo que una imagen mental.

Algunos otros sinestésicos, como EA, experimentan esta visión de forma distinta; en su caso, se trata de un aro que le atraviesa el pecho y que corresponde a diciembre. Al moverse el calendario mantiene su posición y al voltear la cabeza hacia la izquierda los recuerdos ocurridos en meses que corresponden a la derecha suelen ser más difíciles de pensar y viceversa, es decir, se trata de un caso extremo de cognición corporal, la idea de que nuestro cuerpo y su relación con el entorno tienen el poder de afectar la manera en que suceden nuestros pensamientos, habla y emociones. En el caso de EA el cambio se encuentra en su cuello y ojos. Está por estudiarse si todos poseemos, en mayor o menor medida, esta condición.

El hecho de que algunos perciban el tiempo de manera espacial sugiere que todos estamos conectados por alguna especie de mapa del tiempo y el espacio. Es relativamente reciente en la historia de nuestra evolución la adquisición del lenguaje matemático, los números y el tiempo. Quizás los calendarios sean algo que, de cierta forma, preexistía en nuestro cerebro incluso antes de comprender estos conceptos. Según muestran las imágenes de escaneos cerebrales las áreas que controlan la noción de sí, el manejo de números, el mapeo del mundo y los recuerdos están ligadas y suelen activarse en conjunto.