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Solamente las personas introvertidas pueden ver los detalles ocultos en estas imágenes

Salud

Por: pijamasurf - 12/05/2016

Este juego visual está basado en un rasgo del cerebro exclusivo de las personas introvertidas

Entre los muchos debates en torno a la diferencia entre personalidades introvertidas y extrovertidas existe el enfoque de la neurociencia, según la cual las diferencias entre una y otra ocurren a nivel cerebral, fisiológico.

Introvertidos y extrovertidos tienen características cerebrales distintas; en específico, un estudio de 2012 de la Universidad de Harvard demostró que las personas con tendencia a la introversión tienen mayor cantidad de materia gris en su córtex prefrontal.

Además de la personalidad, esa diferencia se expresa también en la capacidad visual, de ahí que una forma sencilla de demostrar la conexión entre las personalidades introvertidas y sus diferencias a nivel cerebral sea este examen diseñado por Tom Nixon. A la par de los rasgos propios de la introversión –el gusto por la soledad, la inclinación al silencio o el desarrollo del pensamiento introspectivo– una mayor cantidad de materia gris también se traduce en una mejor percepción visual para reconocer y decodificar imágenes abstractas. En este caso, los diseños de Nixon incluyen imágenes "escondidas" que supuestamente sólo podrían descubrir las personas introvertidas, por dicha cualidad cerebral.

Como todo intento de clasificación, sin embargo, a este también cabría tomarlo con cuidado, pues dada la multiplicidad de factores que derivan en la formación de una persona, parece un tanto limitante que tan una variación fisiológica explique la compleja configuración de una psique.

 

También en Pijama Surf: La ciencia explica por qué los introvertidos son diferentes (tienen cerebros muy distintos)

Estos son los 3 estados de la mente que necesitas para alcanzar tus objetivos

Salud

Por: pijamasurf - 12/05/2016

¿Planeas más de lo que terminas haciendo? Quizá sea porque no permites que tu mente se convierta en tu aliada.

Una actitud más o menos usual en el ser humano es planear más de lo que hace o puede hacer. Muchas veces nuestra mente corre más rápido que nuestras acciones y en pocos instantes es capaz de erigir castillos hermosos pero inexistentes. Las acciones, por otro lado, son un poco más complicadas, en buena medida porque si bien lo que hacemos o dejamos de hacer es únicamente nuestra responsabilidad, no menos cierto es que esto entra en juego con la realidad misma, con otras personas, con otras dinámicas de la vida, con resultados y efectos que no siempre (o mejor dicho, pocas veces) coinciden con lo que alguna vez se creo en nuestra imaginación.

Esto no quiere decir, sin embargo, que no debamos emprender ningún proyecto, que no debamos planear o fijarnos un propósito en el futuro más o menos distante. Todo lo contrario. Si la disparidad entre nuestras intenciones y los resultados nos detuviera, nada nunca se hubiera logrado en la historia de la humanidad.

A continuación retomamos una publicación aparecida originalmente en el sitio Quartz pero que hemos reformulado a nuestro estilo. Se trata de 3 estados mentales que, según ciertos psicólogos, son necesarios para maximizar nuestras probabilidades de conseguir lo que buscamos.

Recuerda que tu mente puede ser tu mejor herramienta, pero también tu barrera más infranqueable. Y esto tú lo decides.

 

1. Sé amable contigo mismo

El problema

La severidad es un gran estorbo que, paradójicamente, está ampliamente fomentado en el mundo contemporáneo. Por todos lados se nos insta a “triunfar” y muchas veces hacemos de eso un mandato que nos imponemos y ante el cual, en caso de no cumplir, asumimos como un fracaso. Todo esto es un marco pesaroso que entorpece nuestras acciones.

La alternativa

sé amable contigo mismo, practica la compasión también con lo que eres, haces, planeas, consigues e incluso con aquello que piensas que es un fracaso.

El consejo práctico

Si estás emprendiendo un proyecto nuevo, una forma efectiva de acallar tu propia severidad es pensar lo que haces como un proceso de aprendizaje. Nadie puede hacer todo bien en el primer intento: todo requiere ensayo, error y repetición. En vez de fustigarte, piensa que estás aprendiendo, y que algún día, si eres constante en tu esfuerzo, conseguirás lo que buscas.

 

2. Reúnete con otros

El problema

Otra situación común en esta época es el aislamiento. En parte por el modelo económico en que vivimos, mucho de lo que hacemos lo vivimos como una competencia incesante en que está prohibido cooperar y trabajar con otros. Lo cual es en buena medida absurdo, pues incluso nuestra evolución como especie y nuestro progreso como civilización están sustentados en la empatía, la solidaridad y el esfuerzo muto.

La alternativa

En estos puedes seguir dos caminos: o buscar expresamente el apoyo de otras personas que comparten los intereses u objetivos del proyecto que has emprendido o, por otro lado, hacer lo que toca, avanzar a tu ritmo y, llegado el momento, estar dispuesto a abrazar la ayuda que surja. Usualmente la gente con propósito objetivos termina por coincidir.

El consejo práctico

Mantén la disposición de colaborar con otros.

 

3. Piensa en tu yo futuro… pero en términos reales

El problema

Como antes la severidad, la idealización también puede convertirse en un yugo que nos impida avanzar. Quizá al iniciar algo soñemos desde el inicio con el triunfo, el aplauso y el reconocimiento colectivo, y si es así, es posible también que ante la primera adversidad desistamos o nos frustremos porque las cosas no fueron tan fáciles como lo imaginamos

La alternativa

Es inevitable pensar y aun soñar con el futuro, pero en la medida de lo posible, hazlo “con los pies en la tierra”, es decir, bajo el principio de realidad. Si comienzas a hacer ejercicio, ¿cuál es tu objetivo? ¿Mantenerte en forma? ¿Bajar de peso? ¿Convertirte en supermodelo? Puede optar por cualquiera, pero al mismo tiempo la realidad (tanto la realidad en sí como el fragmento que te pertenece) impone sus condiciones. Si imaginas que después de una semana de gimnasio tendrás el mismo cuerpo de un atleta, es natural que te sientas frustrado cuando descubras que no es así.

El consejo práctico

Proyecta en términos reales. Sé objetivo contigo mismo.

 

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También en Pijama Surf: ¿Cómo superar el miedo al fracaso? Esta guía práctica puede arrojar luz a ese camino

Imagen principal: Les Amours imaginaires, Xavier Dolan (2010)