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Has escuchado la “Marcha turca” de Mozart cientos de veces, pero nunca como en esta interpretación (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 12/01/2016

Esta interpretación de la pieza más famosa de Mozart se ha viralizado, por motivos evidentes.

Por motivos quizá insondables, la llamada “Marcha turca” de Mozart es una de las composiciones más populares de la música clásica. Ha servido lo mismo como ringtone que como música de fondo en anuncios publicitarios o de llamadas en espera, amén de otros usos tanto o más infames. También, es cierto, ha sido la selección más o menos previsible de cientos de concertistas, maestros de música y otros intérpretes, quienes parecería que aprovechan a su favor la fascinación que ejerce la pieza.

Dicho con precisión, esta “marcha” se trata del tercer movimiento de la Sonata para piano No. 11, K. 331, el cual Mozart compuso bajo la forma de un rondó alla turca, es decir, al estilo de la música turca de la época, especialmente las marchas de los jenízaros que en las últimas décadas del siglo XVIII se escuchaban en las cortes europeas.

Hablamos en esta ocasión del movimiento con motivo de una interpretación verdaderamente original que, por esa misma razón, está conquistando Internet. La responsable es Yuja Wang, pianista de origen chino que tiene actualmente 29 años de edad.

Wang se presentó recientemente con la Orquesta Filarmónica de Berlín, y al ejecutar el encore que usualmente pide la audiencia luego de la composición programada, sorprendió a todos con una interpretación sui generis del Rondó alla turca, una improvisación jazzística, decididamente lúdica, sobre la pieza tantas veces escuchada de Mozart.

Más allá de la viralización del video (no muy común en este tipo de contenidos) o el talento innegable de la pianista, quizá valga más la pena destacar el placer con que realiza su interpretación, la enseñanza que nos brinda en cada gesto, en cada acorde, como si no existiera nada más que ese instante de vida y como si, por lo mismo, la elección más obvia ante ese hecho sea disfrutar lo que se hace en ese momento.

Actualización (02-DIC-2016): Gracias a un lector en Twitter descubrimos que el autor de esta paráfrasis es Arcadi Volodos, pianista de origen ruso con una reconocida trayectoria.

Actualización (9-ENER-2017): El video al que aludimos en la nota fue removido de YouTube, por lo cual lo hemos sustituido por otro en el que Wang interpreta la misma paráfrasis.

 

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Esencialmente narrativo, irónico e intrigante, el segundo álbum de Lynch es un buen estímulo psicosonoro

Hace un par de años David Lynch lanzó por segunda ocasión un LP musical, The Big Dream (2013). Por momentos ácido y visceral, este álbum se desliza, a lo largo de 12 tracks, sobre una especie de oscuro blues y rock de época. Seducción, fatalidad, melancolía y metafísica, se funden en una narrativa lúdica –con súbito aroma a un rodeo eléctrico, a una pesadilla vintage o a una noche de graduación transtemporal. 

Lo que seguramente fueron, en un principio, disfrutables y espontáneos jams, terminan siendo sofisticadas atmósferas –gracias a la intervención de su colaborador ‘Big Dean Hurley’, repletas de loops, guitarras, samplings, y teclados, que acompañan los terapéuticos monólogos de Lynch, encargado de las vocales. La combinación de todo lo anterior cataliza el ‘sonido sucio’, tipo garage, que caracteriza al disco, en un desfile de lúcida ironía.

Fiel a su estilo cinematográfico, el también artista plástico y efusivo promotor de la meditación trascendental nos ofrece con este álbum elegantes herramientas para distorsionar aquello que calificamos como ‘la realidad’ –invita, sin pudor, a sumergirte en una aventura onírica.

Si bien no estamos ante un disco que pasará a la historia por su calidad musical, lo cierto es que su propuesta es destacable –más allá de que difícilmente se puede separar la admiración que sentimos por el trabajo cinematográfico de su autor. En pocas palabras, lo más recomendable sería disfrutar de este álbum, como si se tratase de una sesión de psicoanálisis, recostado sobre un diván de terciopelo azul.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis