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Esta maravillosa especie, una de las de mayor tamaño en el reino de los insectos, nos revela algunos de sus más íntimos secretos.

A lo largo y ancho de Nueva Zelanda vive una criatura muy parecida a los grillos conocida como weta. Estos insectos pueden parecer atemorizantes al principio pero, si se les ve bien, son criaturas hermosas y fascinantes.

Son una especie muy antigua, pues se calcula que la edad de estos insectos es de 180 a 190 millones de años, es decir, sobrevivieron a varios períodos geológicos y a la extinción de los dinosaurios.

Se han encontrado más de 70 especies, la más grande, el Weta gigante, puede llegar a tener el mismo tamaño de una palma, mientras que los más chicos miden 5cm. Habitan en el suelo, los árboles, las cuevas, los pastizales y los arbustos.

No poseen alas pero cuentan con mandíbulas para triturar su comida. Sus funciones dentro de la cadena alimenticia son similares a las de los ratones; suelen esconderse en el día y salir por las noches para alimentarse de vegetación, deshechos y otros insectos enfermos o muertos.

Su clasificación es difícil; se han encontrado pocos especímenes de algunas variantes. Actualmente están amenazados por la reducción y modificación de su hábitat natural y la introducción de animales ajenos al entorno (como ratas, gatos o erizos).

Al sentirse amenazados, los machos son especialmente agresivos y usualmente levantan sus patas posteriores cubiertas de espinas. Los weta machos cuidan de un número de hembras que esconden sus huevos entre la vegetación. 

Son capaces de invernar mediante la criptobiosis, es decir, se llevan a un estado de suspensión animada en el que desaparecen sus signos vitales y conservan intactas sus células congeladas para despertar en primavera. Sin duda son uno de los insectos más interesantes de Oceanía. En el siguiente video puedes ver un poco más del weta:

Casa autosuficiente en una isla turca forma el famoso símbolo del Ojo de Horus vista desde el cielo

Empotrada en la isla Playa Cleopatra en Turquía, esta casa diseñada por el arquitecto Luis Garrido es el sueño de todo amante de la simbología esotérica con inclinaciones ecoamigables.

El proyecto fue concluido en el 2011 y está construido con un domo central de multiniveles que funciona como la pupila del ojo. Paneles de vidrio permiten que la casa sea completamente iluminada, muy apropiadamente, ya que Horus es una divinidad solar, que además está vinculada a la protección y a la salud.

La casa está hecha conforme a los lineamientos de la arquitectura sustentable, optimizando materiales, con energía renovable y minimizando emisiones.

Sin duda, la casa sería el lugar ideal para una fiesta de disfraces Illuminati.