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¿Qué significará para el mundo la fusión Bayer-Monsanto?

Política

Por: Pijamasurf - 11/08/2016

¿Debemos ponernos a temblar? La fusión de Bayer y Monsanto podría darle a este conglomerado control de la mayor parte de las semillas y pesticidas del mundo e instaurar un modelo transgénico global, además de crear un poderoso sistema de big data

En septiembre de este año se anunció la fusión de Bayer y Monsanto en una operación de 66 mil millones de dólares, la más importante del año empresarial. La operación aún tiene que pasar los obstáculos regulatorios, por lo cual no se llevaría a cabo propiamente hasta finales del 2017, según varios cálculos. Sin embargo, la adquisición de Monsanto por parte de Bayer ya genera enorme especulación e incluso planeación de la gigante farmacéutica alemana, que considera incluso eliminar el nombre de Monsanto para seguir vendiendo sus productos agrícolas sin la mala imagen que el nombre se ha ganado por el desarrollo de transgénicos y productos como el infame agente naranja, usado en la guerra de Vietnam. Por otro lado, el linaje de Bayer tampoco es tan pulcro, aunque esta compañía goza de mejor reputación en gran medida por la gran aceptación que tiene su producto estrella, la aspirina. Bayer introdujo la heroína como medicina para la tos a finales del siglo XIX y más tarde trabajó al servicio del partido nazi (algo que ciertamente no la hace única, ya que esto fue muy común entre todo tipo de empresas durante la Segunda Guerra Mundial).

Para muchos la unión de estas dos empresas es una muestra de cómo el poder corporativo supera ya al poder político y en este caso una unión que es vista como poco menos que maligna. El sitio Avaaz ha generado una petición para detener esta fusión (puedes participar aquí). Avaaz mantiene que: "Las corporaciones globales ya son demasiado grandes para ser reguladas, y la industria agrícola se concentra en las manos de seis empresas enormes. Unir a dos de las más gigantescas, con un terrible historial de abusos a nuestra salud y nuestros ecosistemas, es una idea horrible". Además, sostiene que Bayer produce pesticidas que están acabando con las abejas, lo cual es un problema global muy serio.

Si se consuma la fusión, esto significará que Bayer-Monsanto podrá proveer una especie de servicio único y definitivo para la granja, con un amplio abánico de pesticidas y semillas transgénicas. Se cree que llegarían a controlar hasta el 60% de las semillas, el 70% de los pesticidas y la mayoría de las patentes de los transgénicos del mundo. Expertos consideran que esto podría acabar con pequeñas empresas locales, algunas de las cuales aún defienden otro modelo de agricultura más tradicional. De acuerdo con un reporte, esto podría hacer "vulnerable todo el sistema de cosechas y ganado por su uniformidad". El otro tema que esta fusión permitiría es que la farmacéutica más la agrícola se conviertan en una poderosa fuerza de big data, controlando la información sobre las semillas, la tierra, el clima y nueva información genómica.

Bayer ya ha anunciado un plan para suministrar alimento a la población, como respuesta a un futuro donde el clima extremo afectará el suministro y la producción (se contempla utilizar alimentos transgénicos para subsanar esto). Lo anterior es parte de su programa Bayer Crop Science, la división de la compañía que podría absorber a Monsanto (eliminando el nombre negro de esta marca). Una lectura un poco más perversa, fincada ya en la teoría de la conspiración, nos podría sugerir que al controlar tanto la industria de los alimentos como la farmacéutica estarán haciendo un negocio redondo: un mundo que se alimenta de productos tóxicos (en el alimento, pero también en el ambiente) y que luego recibe los fármacos para paliar (y cronificar) los padecimientos que genera una alimentación como esta.

La academia sueca quiso estar a tono con los tiempos, pero quizás pudo haberse evitado problemas seleccionando a un autor que necesitara reconocimiento

El premio Nobel de literatura a Bob Dylan es, a mi juicio, redundante. No es que no se lo merezca: es a todas luces uno de los más grandes poetas que dio el siglo XX, y a quien lo dude le recomiendo la lectura de Dylan’s Visions Of Sin, el magnífico análisis del académico Christopher Ricks, una autoridad en materia de poesía. Decir que de esta forma la academia sueca se abre a los letristas de música popular es pecar de ingenuidad. El premio se lo otorgan en tanto a poeta, a una obra de una calidad que difícilmente tendría comparación con las letras de algún otro compositor.

La cuestión es que Dylan no necesita más publicidad. Los dos grandes atributos del premio son el reconocimiento mundial y una bolsa de casi un millón de euros. Dylan ya es mundialmente conocido como el complejo artista que es, incluida su vertiente poética, y el dinero nunca le ha hecho falta. El Nobel adquiere importancia sobre todo cuando descubre autores que antes de ganarse el premio eran conocidos localmente, enriqueciendo así el mundo de las letras de manera global. 

También está el otro lado de la moneda: es la academia sueca la que podría necesitar un Dylan —según palabras de Rafael Toriz— para vestirse de progresista, para estar a tono con los tiempos. Es una opinión interesante.

Yo lo que lamento es que hubo alguien a quien ya no tuvimos oportunidad de leer porque este año el reconocimiento más prestigioso del mundo llegó a las manos de un icono de nuestro tiempo. Hay muchos autores aún por descubrir a quienes el premio les cambiaría la vida.

Dicho esto, no queda más que aplaudir, pues el premio está dado: Dylan es un poeta inmenso y un prosista de primer orden: un Homero contemporáneo. Ahora auguro que el 10 de diciembre dará un discurso digno de semejante reconocimiento, como dicta la tradición.

 

Juan Patricio Riveroll

Twitter del autor: @jpriveroll